Lxs estudiantes secundarios a nuestros hermanos ecuatorianos:

El 29 de mayo es un fecha de triste recordación, pues, en el año 1969 fueron asesinados 30 bachilleres, decenas más fueron detenidos y torturados. Tres días antes, centenas bachilleres se tomaron la casona de la Universidad Estatal de Guayaquil, pero fueron desalojados brutalmente por el ejército, por orden del gobierno populista de Velasco Ibarra. Luchaban, entonces, y luchamos aún, por el libre ingreso a la universidad y por una educación científica, democrática, gratuita y de calidad. En memoria de nuestrxs compañerxs que han entregado generosamente sus vidas y su libertad por esta lucha, los estudiantes secundarios levantamos nuestra voz.

Así, con represión, los distintos gobiernos han respondido a las inquietudes de los estudiantes, con el propósito de mantener una juventud sumisa, callada, obediente del poder; para que no reclame frente a las injusticias.  Siempre han subestimado nuestra capacidad, pero nosotros tenemos opiniones, sabemos lo que queremos y no necesitamos que alguien nos diseñe –a la fuerza– un futuro, en el que solo seamos piezas de una maquinaria que devora personas. Tenemos sueños, anhelos, objetivos, problemas y miedos; queremos ser escuchados, no como un favor, sino porque es nuestro derecho. Por eso, hoy le decimos al Presidente, al ministro de Educación, a las autoridades, a todo el sistema educativo: Escúchame, ¡Quiero nueva educación!

Durante muchos años han puesto en riesgo nuestro futuro con autoridades nombradas a dedo, con leyes arbitrarias y reformas educativas improvisadas. Cuando hablan de diálogo y de acuerdos no toman en cuenta a los estudiantes; se sienten más cómodos hablando con tecnócratas educados en el extranjero y con empresarios. Cuando hablan de democracia, piensan en nosotros yendo a las urnas cada cuatro años, para elegir los verdugos de turno y seguir obedeciendo, no creen que seamos capaces de organizar solos nuestros consejos estudiantiles, clubes, selecciones, barras, nuestra federación estudiantil; no creen que podemos decir lo que nos pasa a diario en las aulas, lo que se debería mejorar, porque nuestros problemas no aparecen en sus formularios y estándares internacionales.

Hablan de bullyng, de consumo de drogas, de estudiantes relajosos que les faltan al respeto; pero no hablan con claridad de la sociedad violenta en la que vivimos, del violento sistema que nos han impuesto. Nosotros no somos culpables de estos problemas, por ello, deberían dirigir sus policías con canes, sus cámaras, sus manuales de convivencia, sus Distritos y Juntas hacia los verdaderos responsables. Sancionar, en primer lugar, a las autoridades que, por disputas políticas, permitieron que algunos pedófilos se disfracen de profesores y abusen de nosotros; así mismo, sancionar a quienes implementaron el miedo y la obediencia ciega en las aulas, a quienes afectaron nuestros derechos, y, cuando reclamamos, nos detuvieron, nos torturaron y nos reubicaron en otros establecimientos, frustrando nuestros sueños. Deben ser sancionados  quienes ocupan cargos sin méritos, quienes dirigen los colegios como sus haciendas, quienes permitieron que los cárteles de las drogas ingresen a nuestro país.

Hoy, que nuevamente se anuncian cambios en la educación, insistimos que no se puede avanzar sin evaluar lo que tenemos en la actualidad, como el enfermo no se puede curar sin saber el origen de su mal; se debe escuchar la opinión de todos los que somos parte de la educación y no solo de los coidearios políticos de los gobernantes. Si en verdad se quiere tener una nueva educación, lxs estudiantes agrupados en la gloriosa e histórica FESE exigimos que se resuelvan los principales problemas, los temas fundamentales y no solo temas accesorios. La nueva educación que exigimos debe contemplar, entre otras cosas, los siguientes aspectos:

  1. Libre ingreso a la universidad y libre elección de la carrera, articulando la educación con el acceso al primer empleo y a la vida en sociedad.
  2. Nuevo Bachillerato que nos abra las puertas al conocimiento y no nos limite, que sea diverso, integral, que combine actividades de formación, apreciación y recreativas.
  3. Reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural que garantice presupuesto, evite la violencia sexual en los colegios, garantice la democracia y respete nuestros derechos.
  4. Libertad de opinión, organización y participación de los estudiantes en todos los niveles de la política educativa y la vida del país.

La nueva educación debe estar enfocada en el ser humano comprometido con la trasformación social, con el desarrollo de los pueblos del Ecuador. La juventud es el motor que impulsa la sociedad, por ello, asumimos este rol y nos comprometemos a luchar en las aulas y en las calles hasta alcanzar un verdadero cambio en la educación, que beneficie a las grandes mayorías.

¡Vivan los estudiantes!

#EscúchameQuieroNuevaEducación

 

Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador

 

Quito, 29 de mayo del 2018