Por RedAct

LLAMADO DE CUENCA 2019

Nosotros, representantes de organizaciones sociales y agroecológicas, académicos e investigadores de la Ciencia Digna, profesionales de la salud humana y animal, autoridades de salud, gastrónomos, productores y consumidores de alimentos, procedentes de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Argentina, reunidos en Cuenca, Ecuador, del 12 al 15 de noviembre, reiteramos y reconocemos que:

  • La resistencia a los antibióticos es un problema médico, social, político, cultural, económico y ecológico, que afecta a la salud del suelo, del agua, de los seres humanos y de todos los seres vivientes.
  • Los antibióticos son medicamentos esenciales para enfrentar problemas de salud humana y animal. El uso inapropiado en medicina humana, crianza de animales, producción de alimentos y su posterior liberación al ambiente, genera y acelera mecanismos de resistencia bacteriana, poniendo en riesgo la salud de todos y todas.
  • Más del 70% de los antibióticos producidos a nivel global se utilizan en la crianza de animales como promotores del crecimiento y en prevención de enfermedades provocadas por las malas condiciones de crianza, lo que genera contaminación del agua, el suelo y los cultivos por abonos de animales que fueron criados con antibióticos (pollinasas).
  • La presencia de antibióticos y de bacterias resistentes en los alimentos y en el agua, como consecuencia del uso inadecuado de antibióticos, constituye una violación a nuestro derecho humano a la alimentación, al agua, a la salud y a la vida.

Hacemos un llamado:

  • A las organizaciones y movimientos sociales,
    • A incluir como prioridad en sus agendas la resistencia bacteriana, bajo el paradigma de Una Sola Salud, que reconoce la interrelación entre la salud humana, animal, vegetal y de los ecosistemas.
    • A promover el uso adecuado de antibióticos en la salud humana y en la crianza de animales, así como la promoción de la producción y el consumo de alimentos libres de antibióticos, diversos y soberanos.
  • A la academia,
  • A priorizar la investigación de la resistencia bacteriana y su relación con el uso de antibióticos en la crianza de animales, producción de alimentos, contaminación de agua, suelos y ecosistemas.
    • A promover la investigación-acción participativa conjuntamente con las comunidades para identificar la magnitud, determinantes y causas de la resistencia bacteriana a nivel local para la implementación de estrategias de intervención.
    • A investigar el papel de los microbios en la salud humana y ecosistémica, así como las enfermedades asociadas a la alteración del microbioma a causa del uso de antibióticos y los cambios alimentarios.
  • A los organismos gubernamentales,
    • A impulsar el desarrollo de un modelo agroalimentario sostenible que garantice la soberanía alimentaria, la salud humana y la salud del planeta; que minimice el uso indiscriminado de antibióticos y el impacto sobre los ecosistemas.
    • A fortalecer las unidades pequeñas y medianas de producción, que alimentan a la mayoría de la humanidad, fomentando políticas públicas amigables y comprometidas con el sector campesino y agroecológico; que se reconozca el aporte de las unidades agrícolas que practican la agroecología como una forma de cuidado de la salud y la vida y se promueva su inclusión en el sistema de economía popular y solidaria.
    • A implementar Planes Nacionales de Acción de forma intersectorial que regulen el uso de antibióticos en la producción de alimentos, crianza de animales y consumo humano.
    • A promover la participación social, mediante un plan consensuado, coordinado e integral de educación y comunicación, centrado en el empoderamiento social, que integre la sabiduría ancestral y comunitaria, que involucre al sistema educativo en su conjunto, que optimice los recursos disponibles en el país y la comunidad, que haga uso de la experiencia y las herramientas disponibles para hacer frente a la resistencia a los antibióticos.[1]
  • A periodistas y medios de comunicación:
    • A investigar sobre el complejo fenómeno de la resistencia bacteriana, la magnitud de la problemática y sus causas, así como a aportar con la concientización de sus audiencias en el uso adecuado de antibióticos y el consumo de alimentos, cuya producción sea sostenible y diversa.
    • A contribuir en la difusión y el entendimiento del rol de las bacterias en los ciclos vitales y a promover una relación humano-bacteriana que reconozca los aportes microbianos en la salud y en los ecosistemas.
  • A la comunidad,
    • A reconocer que el abuso de antibióticos en la producción animal, convierte a los mismos en contaminantes de nuestros ecosistemas, sobre los cuales no tenemos control y que amenazan inclusive a los humedales, reservas de vida de la humanidad.
    • A balancear las dietas alimentarias para incentivar sistemas de producción agropecuaria que produzcan alimentos en cantidad y calidad suficiente para garantizar la Soberanía, seguridad e inocuidad alimentaria, respetando la sostenibilidad ambiental.
    • A promover prioritariamente el uso de abonos y pollinazas provenientes de granjas y criaderos libres de antibióticos u otros contaminantes o, en su defecto, el tratamiento adecuado (compostaje) para su uso seguro en la producción agrícola.
    • A seguir multiplicando conciencia a través de nuestras redes sobre la problemática de la resistencia bacteriana, a fin de formar un movimiento amplio, diverso, multidisciplinario, comprometido con la defensa de la salud de la Madre Tierra, y por lo tanto la salud de todos los seres: humanos, animales, vegetales y de los ecosistemas, que una a los investigadores de la Ciencia Digna, asociaciones gremiales, colegios de profesionales de la salud animal, humana y ambiental, movimientos de los trabajadores de la ciudad y del campo, líderes comunitarios y organizaciones sociales.

[1]Alforja Educativa