Por: Henry Izurieta

I parte

El BIES, el banco de afiliados y jubilados al IESS, es el mecanismo financiero para enfrentar las necesidades económicas no solo del Instituto, sino del país, siempre y cuando lo salvemos.

Cual gigante de barro, el BIESS corre el riesgo de caer en la primera tempestad… y ésta ya ha llegado.

Sí, a menos que a este gigante lo cubramos para que la lluvia no lo deshaga, solo tendremos un montón de lodo al final de este temporal. Si en algo todos debemos poner el hombro es en lograr sostener al IESS y a su banco, el BIESS.

Un pequeño diagnóstico

Creado hace unos nueve años, es la concreción parcial del anhelo de millones de afiliados, parcial porque siempre estuvo en mente que sirviera a toda la población, no sólo a afiliados y jubilados del IESS.

Impactos de la actual crisis

Los ingresos que recibe el IESS mensualmente tienden a reducirse, se calcula que en un octavo, desde antes de la pandemia, pero profundizado por ella.  El IESS provee de fondos al BIESS para que incremente sus inversiones este y sus reservas aquel.  Sin embargo, según informes del banco apenas unos 40 millones de dólares al mes transfiere el IESS esto es 481 millones al año (1), que, como decimos, se reducirá por efectos de la actual crisis. Pero de parte del banco se transfiere a su institución propietaria, según el flujo proyectado para este 2020 unos 1353 millones, dejando un saldo en contra del banco de 872 millones, en general se puede decir que los ingresos por inversiones no se han reinvertido sino que se han entregado al IESS.   Es decir, la tendencia a descapitalizar las reservas del IESS y a impedir que el BIESS invierta más, se mantiene, aunque  ahora el acento esté fundamentalmente en el seguro de salud.  La anhelada sostenibilidad está muy lejos de alcanzarse.

La Ley de Apoyo Humanitario toma varias decisiones que afectan directamente al BIESS:  Acuerdo entre trabajador y empleador que reduce la jornada laboral o termina esa relación que en ambos casos reduce o elimina el aporte patronal y personal; ampliación de la cobertura de salud a los trabajadores despedidos que amplía los costos de atención médica.

Estudios afirman que hasta diciembre 2020 habría en torno a 500 mil personas despedidas, mientras la OIT sostiene que podrían llegar hasta a 850 mil personas, esto conllevaría la reducción de ingresos por concepto de aportes de entre 60 y 100 millones de dólares mensuales.

La Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas tiene de cal y de arena.  Por un lado reconoce que el BIESS no es banca pública y por tanto no está bajo las políticas del Ministerio de Finanzas lo cual es muy positivo y rompe los procedimientos que hasta el momento se han llevado a cabo en el Directorio del banco; por otro dispone que se alcance sostenibilidad en el IESS y que el Estado no aportará más de lo que ya aporta, lo cual deja la resolución de la crisis económica en el ámbito del aumento de los aportes y reducción de las pensiones y al Banco sin muchas posibilidades de recibir más recursos del IESS para invertirlos.

Por el lado de los préstamos también se pueden ver problemas ya que antes de la crisis sanitaria el banco ya tenía una cartera vencida del 10%, esto es por unos 720 millones que involucra a 21mil créditos, por desgracia, más que se duplicarán al final de la crisis.  La recuperación de cartera tendrá mayores problemas que se reflejarán en la disminución de pagos de créditos que solo será posible revertir en la medida en que los deudores mejoresn sus ingresos o recuperen sus trabajos, algo que está lejos de conseguirse en el corto plazo, entre otras cosas a causa de las medids procíclicas tomadas por el gobierno.

En el 2020 se necesitan 330 millones para pago de pensiones jubilares y 100 millones para sostener el seguro de salud.  Esto es unos 430 millones mensuales de los cuales solo llegan los aportes personales y patronales, mientras, desde octubre de 2019, no llegan los aportes estatales, unos 130 millones por el 40% para el pago de pensiones y unos 20 millones para salud.  Valores que para continuar la atención y enfrentar la crisis siguen saliendo de los recursos del banco, alejando la posibilidad de reducir el impacto de la crisis sistémica que agobia al IESS y a su banco.

En ese ambiente, las autoridades gubernamentales insisten en la necesidad de obtener liquidez “de algún lado” y regresan a ver al BIESS y esperan que los recursos disponibles, más los que en pocas semanas se puedan volver liquidos, se entreguen al gobierno.  Algo que fácilmente lo lograrán pues el directorio del banco está conformado por dos representantes del ejecutivo -uno que representa al presidente del IESS y otro al ministerio de Finanzas- mientras los otros dos son los representantes de los afiliados y jubilados.  Aunque estos últimos se opongan, el presidente tiene voto dirimente.  Increíblemente, el mayor deudor del BIESS, el gobireno ecuatoriano, es quien lo preside y define sus políticas.

Un banco que debería ser más grande

El BIESS de largo es el banco más grande del país. A diciembre de 2018 tuvo activos por 20437(2) millones de dólares, casi el doble del Banco de Pichincha, el banco privado más grande, que tuvo 10664 millones.  A ese mismo año tuvo inversiones por 17121 millones, mientras el Banco Pichincha las hizo solo por 7894 millones.

Sin embargo de ser el banco más grande del país, en realidad, por lo menos, debió tener el doble de tamaño, si se tiene en cuenta los valores que debieron estar entre sus inversiones pero que nunca le fueron entregados:

Valores que se adeuda al IESS que el BIESS debió invertir3  17, 377, 697,054

  Sistema de pensiones 731,912,681
  Ausencia contribución del 40 % Estado 5,194,761,261
  40% aporte estatal para pensiones no entregado al IESS desde Octubre 2019 a mayo 2020 1,333,000,000
  Diferencia aportes C.D. 261 Y C.D. 501 2,197,056,726
ESTADO Riesgos del trabajo 17,698,701
  Seguro social campesino 399,201,074
  Atención médica a jubilados 2,213,549,589
  Atención médica a Jefas de hogar 57,092,073
  Atención médica a personas capacidad especial 5,936,924
  Atenciones médicas enfermedades catastróficas 1,323,032,774
  Seguro de desempleo 5,340,085
  Devolución del IVA 177,177,145
EMPRESARIOS Deuda patronal 1,200,000,000
  Deuda empresarios por retenciones de préstamos de sus trabajadores no entregados al BIESS 90,000,000
  6% intereses por inversiones del BIESS (valor calculado para un año) 896,745,542
INTERESES
NO PAGADOS
Lucro cesante por desinversión, ausencia contribución 40% y diferencia aporte por CD 501 calculado a dic 2018 1,535,192,479

Si estos valores estuvieran en manos del IESS-BIESS la crítica situación que se avisora para jubilados en el futuro inmediato, hubiera sido algo más llevadera desde el punto de vista financiero.

Esto es indispensable analizar por lo menos por dos razones:

  1. El Estado ecuatoriano tan solo reconoce 508 millones de deuda con el IESS, aparte de los documentos financieros que maneja el BIESS por 7800 millones.  Esto significa que no están registrados como deuda en torno a los 17000 millones de dolares del cuadro anterior, consecuentemente, en los hechos el gobierno no adquiere la obligación, por lo que, con la experiencia previa, se corre el riesgo de que no se la pague.
  2. Esos recursos invertidos hubieran entregado mayor liquidez para cubrir las obligaciones y pondrían al banco en mejor posición para enfrentar las futuras obligaciones que hoy se anticipa que no será posible.

Las inversiones del BIESS

Este banco administra todos los fondos que maneja el IESS que, a febrero de 2020, suman 20463 millones de dólares:

FONDO Valor Nominal (USD)
Admininstración Dirección General 1,104,594,897
Ahorro Complementario 135,571,749
Ahorro Menores Voluntarios 1,547,743
Cesantía 8,174,291,769
Desgravamen 48,966,823
Fondo de Salud 871,154,493
Fondos de Reserva 1,028,286,146
Invalidez Vejez y Muerte 6,676,843,807
Riesgos del Trabajo 983,863,230
Seguro Desempleo 378,201,661
Seguro Saldos 192,103,629
Seguro Social Campesino 867,716,722
   

La tasa promedio de rendimiento financiero de este dinero es del 8.31% anual, lo que es el resultado de la confluencia de dos factores: la propia capacidad de gestión del banco y la situación de la economía ecuatoriana que ha permitido que en medio de un ambiente mundial de rendimientos financieros que tienden a la baja, se logren estos resultados.

Estos dineros se han repartido en los siguientes instrumentos de inversión:

Papel Valor Nominal (USD) Porcentaje
OBLIGACIONES 93,859,944 0.46 %
FIDEICOMISOS 514,214,099 2.51 %
TITULARIZACION 7,916,681 0.04 %
SECTOR PÚBLICO 8,035,270,126 39.27 %
ACCIONES 99,259,003 0.49 %
CERT.INVERSIÓN 309,300,000 1.51 %
PAPEL COMERCIAL 25,471,565 0.12 %
HIPOTECARIO 7,100,378,945 34.70 %
QUIROGRAFARIO 3,727,305,115 18.21 %
PRENDARIO 64,735,296 0.32 %
FONDOS DISPONIBLES 485,431,896 2.37 %
TOTAL 20,463,142,669 100.00 %
       

Lo que confirma que el principal deudor del BIESS es el Estado ecuatoriano, 39% del total de inversiones,  y pone en entredicho la   disposición legal que obliga a que este banco sea dirigido por representantes del Estado, siendo que sus recursos son de terceros, los afiliados y jubilados.

Parte de esos dineros han sido tan mal negociados por el banco que ahora, que se le exigen liquidez para que apoye a enfrentar a la pandemia, este no puede negociar esos papeles en el mercado de valores y volverlos líquidos.  Es por esto que el ministerio de Finanzas con el BIESS están tratando de acordar un mecanismo por el que se puedan canjear esos papeles por otros que regularicen la deuda y permitan negociarlos.

Paradójicamente, en un ambiente social que rechaza que el BIESS le preste al gobierno, a este le conviene mucho recibir esos recursos, pues, puede hacerlo en condiciones mucho más ventajosas comparativamente con los dineros que podría recibir del exterior.

Esas negociaciones deberían poner al frente los intereses de afiliados y jubilados para tratar de compatibilizarlos con los que tenga el ministerio de Finanzas, superando lo que evidentemente es perjudicial en los actuales momentos en los que se exige al BIESS liquidez y para conseguirlo ya se habla de titularizar los préstamos quirografarios por los que el mercado apenas reconocería unos 1500 millones, siendo que ascienden a 3727 millones.  Todo por el interés del gobierno de recibir liquidez, en este caso a costa de los dineros de afiliados y jubilados.   Lo mismo sucedería si se titularizan los préstamos hipotecarios con el agravante que los nuevos acreedores podrían ejecutar garantías y dejar sin vivienda a decenas de miles de personas que no tienen cómo pagar sus deudas, generando un problema social grave, aunque muy conveniente para sectores de financistas que tendrían muchos inmuebles a precios muy bajos que luego los podrían monetizar.

Titularizar los préstamos realizados por el BIESS podría dotar de liquidez de este banco, cosa que no es indispensable en este momento, pero sería un negocio muy rentable para el sistema financiero que, dado el alto riesgo país que tiene el Ecuador, que lo compraría a precios muy bajos, pero cobraría a los deudores al 100% de la deuda, es decir obtendría ganancias por dos lados: comprando barato y recuperando todo incluyendo multas e intereses y apropiación de garantías.

La gran mayoría de deudores del BIESS son “buena paga” debido a que se descuenta directamente de roles de pago sus acreencias y se entregan por parte de los patronos al banco, sin embargo, la presente crisis ha generado varios problemas.  El primero es que los patronos siguen descontando a su trabajadores los préstamos que realizaron, pero un sector de ellos no entrega esos dineros al banco, lo que ha generado un perjuicio que raya en la ilegalidad, por unos 90 millones hasta el momento. 

El otro problema es que la economía del país se encuentra en proceso restrictivo lo que deviene en desempleo y muchos de ellos, unos 50 mil afiliados, tienen préstamos que ahora no los pueden pagar, ni amortizar capital, ni cubrir los intereses.  No tienen ingresos.

Casi la mitad de los fideicomisos están paralizados o en liquidación, estos generan gastos adicionales innecesarios mientras los que sí están activos reportan una rentabilidad por debajo de la tasa actuarial que está en 6.25%.

El principal problema de las inversiones del BIESS es que no pueden seguir creciendo.  Su proveedor de recursos, el IESS, en vez de entregarle más dinero para incrementar las inversiones, le está pidiendo que desinvierta para cubrir las obligaciones con pensionistas y salud.  Esto es grave pues los estudios actuariales anticipan que si no crecen los dineros, el pago de las pensiones futuras será imposible.


(1) Según el flujo económico proyectado para el BIESS para el 2020

(2) Se debe añadir unos 700 millones de los Fondos de Cesantía de organizaciones particulares que por ley pasaron a administración del BIESS y que para efectos de este análisis no se toman en cuenta.

(3) Datos obtenidos del los Estudios actuariales 2018, documentos del IESS, notas de prensa, reuniones con funcionarios IESS