Por: Henry Izurieta

El BIESS, desde la visión de los trabajadores, está llamado a ser el banco más importante del Ecuador, el motor del desarrollo nacional.

Los criterios expuestos por la Superintendencia de Bancos y Seguros, a fines de julio 2020, confirman lo que hemos expuesto hasta ahora ratificando la difícil situación que atraviesa este banco, actualizando las cifras.

Corresponde mirar al futuro.

Desde el lado de los bancos privados y grandes empresarios no hay futuro para el BIESS, respaldan la propuesta del Banco Mundial y esperan que sea cerrado en el mediano plazo y quedarse con las operaciones y, obviamente, sus ganancias.   Es decir por el lado del gran empresariado no hay futuro para el BIESS.

Las reales opciones de salvación para el BIESS están en su propia dinámica y las decisiones que se tomen para corregir sus problemas.

La dirección y administración

Corregir los problemas administrativos es fundamental para emprender el viaje al futuro.  La Superintendencia de Bancos aprobó un nuevo plan de cuentas contables que resolverá el problema del registro contable, pero debe funcionar sobre un sistema informático confiable.  Como se mencionó antes, ya fue adquirido, pero es indispensable realizar modificaciones para que cumpla con las especificaciones legales y operativas, como se espera. 

El personal administrativo debe ser capacitado para cumplir con aquello que debe hacer.  Es inaceptable para nosotros los afiliados, los dueños del banco, que haya personal que no esté en capacidad de llevar adecuadamente los archivos documentales de los miles de créditos o que otros no puedan programar computadoras u otros pasen las horas sin tener nada qué hacer. Todo el personal debe cumplir una labor y devengar, con trabajo eficiente y honesto, su salario.

Los egresos operativos son otro aspecto indispensable a tomar en cuenta.  Existe exceso de jefes, mismos que se llevan el 25% del presupuesto para salarios, evidentemente muchos de ellos son parte de la cuota política que, más que aportar, son una rémora. Así mismo una revisión de las estructuras administrativas para lograr la eficiencia de los procesos y su puesta en práctica resulta indispensable, para, por ejemplo, reducir los tiempos en la entrega de créditos.

Los mecanismos de control deben mejorar.  La auditoría interna contribuiría mucho a mejorar los procesos y anticipar problemas. Por el lado de la auditoría externa se espera que sus opiniones sean independientes y profundas evitando quedarse en generalidades.  Como se pudo ver anteriormente ni una ni otra, auditoría interna ni auditoría externa, han jugado un papel adecuado en la proyección del BIESS, por ello, lo que plantean las organizaciones sociales para el IESS es también aplicable para su banco: auditoría integral, entendida en la línea que lo define el Colegio de Contadores Mexicanos:

La     Auditoría     Integral     es     la     evaluación     multidisciplinaria,  independiente  y  con  enfoque  de  sistemas, del grado y forma de cumplimiento de los objetivos de una organización, de la relación con su entorno,  así  como  de  sus  operaciones,  con  el  objeto  de  proponer  alternativas  para  el  logro  más  adecuado     de     sus     fines     y/o     el     mejor     aprovechamiento de sus recursos.

Por su lado, la Contraloría General del Estado debe cumplir con las operaciones de control planificadas y ampliarlas a otros ámbitos, seguido de la acción de la Fiscalía General que debe judicializar las determinaciones que realice la Contraloría.  Esas acciones deben ser acompañadas por la presión para su ejecución, tanto de parte de la Junta Directiva del Banco, como del propio Consejo Directivo del IESS.

La Junta Directiva del Bnnco debe ser un ente de control en la medida de exigir que se ejecuten los procesos, no, como actualmente es, diseñador de políticas y, a la vez, el que realiza la auditoría interna de esos procesos, convirtiéndose en juez y parte de lo que supervisa, lo cual es técnicamente inconveniente y éticamente inaceptable.  El gobierno debe dejar de ser parte de esa junta o por lo menos, dejar de tener voto dirimente ni mayoría de representantes.

Un banco para todos

El BIESS debe competir con la banca privada.  Hasta ahora tiene sus capacidades limitadas a entregar sus servicios a sus afiliados y jubilados, que, si bien, son un amplio sector, no son toda la población a la cual se le está negando la posibilidad de recibir beneficios que este banco puede prestar.  Está considerado como un banco de inversión, lo cual lo deja por fuera de otros ámbitos del negocio financiero que está en capacidad económica de involucrarse y cuyas capacidades operativas debe desarrollar. 

Las organizaciones sindicales proponen que se convierta en banca de primer piso, es decir que pueda ofrecer sus servicios a la población en general.  Sin embargo, lo ideal en términos de cobertura es que se convierte en banca universal, lo que significa que pueda realizar todas las operaciones económicas posibles para un banco, desde tener desde un cliente diminuto con una libreta de ahorros hasta proyectos de inversión nacional o internacional.

Esto se puede lograr tanto ampliando sus capacidades, como incluyendo entre las propiedades del IESS a instancias que lo hagan como puede ser el caso de la transferencia de la propiedad del Banco del Pacífico, como parte de pago de la deuda del Estado con esta institución.  Es inadmisible la posición del actual presidente del Consejo Directivo del IESS, Jorge Wated, que niega la posibilidad de que el IESS sea propietario del Banco del Pacífico poniendo como justificación el “poder de mercado” que pasaría a tener el BIESS, lo cual oculta que, a diferencia de otros bancos, los servicios que presta llegan a una enorme mayoría de la población.

Capitalizar al BIESS

Como se vio, el banco maneja -a febrero 2020- 20463 millones de dólares que, en números redondos, en un año producen una rentabilidad bruta de 1700 millones, invertidos a la tasa ponderada que el banco dio a conocer que es del 8.31%.  La exigencia del pago de la deuda estatal es fundamental en el camino de salvar al BIESS y con ello salvar al IESS porque si se aplica el mismo criterio, es decir, el 8.31% a la deuda que en estas entregas hemos cuantificado en 17377 millones, producirían una rentabilidad bruta de 1444 millones y así se emprendería el proceso de recuperación.

La ley establece que el IESS debe recibir recursos frescos del gobierno, es decir, sus aportes en “contante y sonante”, pero el caso es que el gobierno ha incumplido, generando la deuda de la que se habla.  ¿Corresponde seguir exigiendo que la deuda se pague en efectivo, conociendo que el Estado no tiene recursos frescos para hacerlo?  Creo que no.  Además que, debido a esta exigencia, el gobierno tiene la salida para no concretar ningún acuerdo hasta no tener efectivo, que, como se ha visto, nunca tiene y lo que tiene es para otro destino. 

Por tanto la exigencia debe ser que el gobierno registre esa deuda, 17377 millones, entregue bonos con intereses adecuadamente negociadas en torno a la tasa promedio obtenida por el banco y así garantizar que el Estado reconozca en todo momento esa deuda, respaldada por esos bonos y pague, igual que paga a los bonos de la deuda externa, los intereses en las fechas pactadas.  Así las inversiones del BIESS pasarían de 20463 millones a 37840 millones.

Claro que todavía es soñar ya que el propio presidente del Consejo Directivo apenas plantea que la deuda  estatal solo asciende a 6910 millones.  Sin embargo, sea uno u otro valor que se logre transformar en documentos financieros exigibles, sería un importante y crucial paso a dar para estabilización del IESS y salvar al BIESS.

El Estado debe asumir también su aporte para superar el problema de los actuales deudores que han entrado en mora, que son más de cincuenta mil créditos. La actual situación económica llevará a que, si no se interviene con soluciones que respondan a la realidad, será un grave problema social.

Finalmente el BIESS, según la propuesta de las organizaciones del Frente Popular, FUT y ahora de la Minga por la Vida, deberá ser el motor del desarrollo nacional a partir de la creación del FONSSE, Fondo de la Seguridad Social Ecuatoriana, que acumularía recursos de inversión a largo plazo.

Así el BIESS pasaría de ser un banco en crisis a ser el banco más importante para el desarrollo del país.