Por  Oswaldo Báez Tobar.                                                

Entender la crisis climática es el nuevo reto para las ciencias de la Tierra.  Los cambios climáticos están presentes en todas las latitudes del continente americano, pero, en los países andinos tienen características excepcionales, por lo que es necesario considerarlos en los procesos de planificación nacional, pues en estos países la base productiva está principalmente en el agro, por lo mismo, sus economías son altamente vulnerables.

Por estas y otras razones la investigación científica  de la crisis climática es el imperativo mayor de este siglo, como lo es también el monitoreo de los cambios del clima, para lo cual se requiere el aporte de las diferentes  ciencias de la Tierra, entre ellas de la glaciología: ciencia de los glaciares.

La glaciología define a los glaciares como masas de hielo que acumulan y transforman  la nieve en hielo y la restituye  al ambiente  en forma de vapor o en forma líquida. A esta relación entre ganancia y pérdida de masa se conoce como: balance de masa, que constituye el parámetro más importante en el estudio de los glaciares.  Las dos variables que se miden en el balance de masa son: la acumulación neta (cantidad de nieve y hielo que se acumula en un año hidrológico) y la ablación (la suma de la fusión o derretimiento y la sublimación del glaciar).

Sobre la desglaciación

Los hechos más preocupantes son los procesos de desglaciación (disminución y aún desaparición de los glaciales) que van asociados con la alteración del régimen hídrico y los problemas de abastecimiento de agua para uso agrícola, pecuario, consumo doméstico, industrial… Los estudios realizados en la cordillera andina demuestran que  la desglaciación es un fenómeno que se extiende en toda la cordillera, empero es más evidente  en  los Andes tropicales: el Cotacachi,  Antisana, Cotopaxi,  Chimborazo y Carihuarazo, Illinizas y Altar en Ecuador; los nevados de la Cordillera Blanca del Perú, han sufrido el derretimiento de sus glaciares en un 40% en 40 años, según los especialistas de ese país. El Chacaltaya en Bolivia -hasta hace pocos años un hermoso nevado y  el campo de esquí más alto del mundo-,  ha perdido su manto de nieve. Esto exige  evaluar en forma sistemática el estado de los glaciares para entender  el  ecosistema global y los procesos geoecológicos regionales.

«El Cotopaxi ha perdido el 52% de sus glaciares entre 1976-2016; en tanto que el Chimborazo ha reducido el 72% de sus glaciares, entre 1962 y 2016”

Los países de la Comunidad Andina concentran el 95% de los glaciares tropicales del mundo, con una superficie de 2.500 Km2, de los cuales el 11% está ubicado en Perú, 22% en Bolivia, 4% en Ecuador y 3% en Colombia. La permanencia de los glaciares es vital para los países de los Andes centrales dado que de ellos  depende la provisión de agua para la agricultura, el consumo humano en las principales ciudades, la generación de energía hidroeléctrica, el uso industrial, la belleza escénica y el turismo… Pero estos bienes y servicios están en peligro por las tendencias de las últimas tres décadas: retroceso acelerado de los glaciares y el calentamiento de la atmósfera, fenómeno que se habría acelerado desde la segunda mitad de la década de 1970. (1)  En las dos primeras décadas de este siglo las áreas de glaciares andino tropicales continúan disminuyendo.

Evolución de los glaciares en el Ecuador

El Programa Glaciares del Ecuador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, INAMHI, y el Instituto Francés de Investigaciones para el Desarrollo, IRD  que estudia los casquetes de hielo en el país ha constatado el acelerado proceso de desglaciación. (2)

La Red Latinoamericana de Observación de Glaciares ha registrado el retroceso sistemático de los glaciares del Cotopaxi: En 1976: 19.2 Km.2, en 1997: 13.5 Km2, y en 2006: 11.8 Km2, lo que corresponde a una reducción total de -38.5 % en el indicado período. El Chimborazo habría perdido 59.8 % de la superficie del casquete glaciar; el Carihuairazo  habría reducido en 46.6%. (3)

Según el Inventario de Glaciares del Ecuador 1997 se estimaba en 60.7 Km2 la superficie total de los casquetes glaciares de los Andes centrales, para el año 2006 habría una superficie de 47.98 Km2, con un error de +/- 5%, lo que representa un 38% de reducción. (4)

A este proceso natural se suma actividad eruptiva del volcán Cotopaxi  registrada por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, según la cual las paredes de la estructura del volcán  se vuelven más cálidas por la actividad interna del volcán, lo cual afecta a los glaciares, además de la ceniza y el vapor de agua determinan el agrietamiento y derretimiento, por lo que, de producirse una erupción, su efecto sería de menor magnitud que la ocurrida el 26 de junio de 1877, es decir después de 138 años de latencia o actividad baja, pero recientemente incrementada y fluctuante. Empero, el país debe estar preparado para una enfrentar un evento volcánico y debe poner en marcha el plan de prevención en las zonas de mayor riesgo.

El estudio mencionado reporta también  la evolución de los glaciares del Chimborazo. Han experimentado una reducción de la superficie cubierta de nieve de 27,7 Km2 en 1960 a 9,43 Km2 en el 2006.  El calentamiento global y la caída de ceniza del volcán Tungurahua han incidido en el acelerado proceso de deshielo, por lo que el paisaje del Chimborazo luce ahora diferente. El hielo sólido como una roca  -denominada  “nieve perpetua”- solo se halla en las zonas más altas de coloso andino. Estudios recientes han permitido constatar el rápido deshielo de varios glaciares y determinar las zonas de riesgo: áreas y comunidades de altura que podrían ser afectadas por los flujos de lodo y piedras.

Otra problemática consiste en las fuertes oscilaciones macroclimáticas de los fenómenos de El Niño y La Niña, lo que está produciendo  alteraciones  de la cobertura vegetal de la Tierra y severos cambios ecológicos. Se  ha constatado la alteración en los  hábitats, cambio en la línea forestal, movimiento de las barreras de formaciones vegetales y paisajes ecológicos. Las fuertes oscilaciones del clima, el calentamiento, los incendios afectan a la comunidades bióticas  (mortalidad de poblaciones de árboles, explosión de otras especies como insectos), lo cual provoca cambios en los procesos ecológicos y evolutivos.

Por todo esto es indispensable que la sociedad reconozca los servicios ecológicos que prestan  los ecosistemas de montaña y de los glaciares en la provisión de agua para diferentes usos; permanencia de los recursos de la biodiversidad,  estabilidad climática regional. Los cambios biofísicos producen cambios sociales, de ahí la necesidad de integrar la ciencia y la política. Cabe destacar la labor científica de las instituciones nacionales como el Instituto Geofísico de la Politécnica Nacional, INAMHI y el  Institut de Recherche pour de Development, de Francia, IRD, para el Programa de Glaciares del Ecuador, PGE, que fue creado en 1994.

El glaciólogo ecuatoriano Bolívar Cáceres y otros especialistas  concluyen que la aceleración del derretimiento de los glaciares es evidente desde los años ochenta, del siglo pasado, lo que obedece a las particulares condiciones climáticas que han prevalecido desde los últimos 25 años: el incremento de la temperatura de la tropósfera en 1º.C. que está relacionado con un incremento de la temperatura de la superficie del mar. Los glaciares se muestran como claros indicadores del calentamiento global y la variabilidad climática a escala mundial y regional. (5)

Publicaciones especializadas recientes traen datos alarmantes: “El ritmos del retroceso y desaparición de determinados glaciares es especialmente rápido en los Andes tropicales.  Los glaciares del Ecuador están circunscritos (solo) a los picos más altos del país… pero en los últimos 50 ó 60 años la reducción glacial ha sido enorme. En el Antisana la reducción ha sido mayor entre 1995 y 2000; el Cotopaxi ha perdido el 52% de sus glaciares entre 1976-2016; en tanto que el Chimborazo ha reducido el 72% de sus glaciares, entre 1962 y 2016”. (6)

En el Antisana la reducción ha sido mayor entre 1995 y 2000

Técnicos del INAMHI con la cooperación de Gobierno francés y la EPN  han efectuado registros mensuales de los glaciares de los Andes ecuatorianos desde 1997 hasta el 2019. En estos estudios de monitoreo  se ha registrado el retroceso de las estructuras glaciales en los nevados en promedio de 25 metros por año. Otro efecto del cambio climático en Ecuador es el “desmarcado” de las temporadas húmedas y secas. La atmósfera está en “desequilibrio” enfatizan los reportes del INAMHI. (7) Estas fuertes alteraciones climáticas son evidentes a lo largo de año (inviernos y veranos atípicos) con fuertes efectos en los sistemas ecológicos, la flora y la fauna, en las actividades productivas tanto en el campo  como en las ciudades y áreas pobladas, en la vida cotidiana, en la salud pública…

Ante la evidencia de la crisis climática soportan muchas regiones del planeta y que son más severas en los países andino tropicales, es urgente emprender un proceso de adaptación que debería incluir el fortalecimiento institucional, la investigación y divulgación científica, así como la preparación adecuada a las poblaciones de mayor riesgo.

Referencias

  1. Secretaría de la Comunidad Andina, IRD, PNUMA, AECI. 2007. ¿El Fin de las Cumbres Nevadas? Glaciares y Cambios Climáticos en la Comunidad Andina. www.pnuma.org/deat1/pdf/glaciaresandina.pdf
  2. Revista Cotopaxi Noticias. www.cotopaxinoticias.com/seccion.aspx?sid=11&nid=572   18-12-2015
  3. www.serviciometeorologico.gob.ec/ Programa de Glaciares del Ecuador/ 29-12-2015
  4. Cáceres, B. Actualización del Inventario de tres casquetes glaciares del Ecuador. www/horizon.documentation.ird.fr/exl-doc/pleins/010052702.pdf. 01-01-2016
  5. Cáceres, B.  www.portalces.org/bolivar-caceres. 15-02-2016.
  6. UNESCO y GIED-Arendal, 2018. Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. El efecto del retroceso de los glaciares sobre los recursos hídricos.
  7. www.serviciometeorologico.gob.ec/ 11-11-2019.