Por Dr. Oswaldo Narváez Soto / Cuenca

El propósito del presente artículo, se orienta a describir la crisis por la que atraviesa la educación en el Ecuador, con la implementación de la enseñanza virtual por la pandemia COVID 19, que ha obligado a suspender las clases presenciales y privilegiar el aprendizaje desde los hogares mediante plataforma virtual.

La importancia de lo expuesto radica en el hecho de enumerar los sectores sociales que se encuentran soportando el impacto económico por los despidos y desempleo, quiebra y cierre de negocios, rebaja del sueldo mensual e incremento de las horas de trabajo, pero con menor remuneración. Todo lo cual ha concurrido para incrementar la crisis de la educación.

Para exponer los criterios sobre educación en la época de la pandemia COVID 19, hemos consultado los informes de la UNESCO, ONU y los artículos de algunos ex ministros de educación de nuestro país, pero también hemos entrevistado a profesores, quienes compartieron sus experiencias educativas y vivencias cotidianas en el manejo de la educación virtual.

La educación virtual en época de la pandemia Covid 19: 

La Ministra de Educación, el martes 22 de septiembre de 2020, reconoció que únicamente el 45% de la población estudiantil de todos los niveles, tiene acceso y conexión a Internet. Lamentó que el 55% restante no tiene ni la instalación y cobertura de este servicio, lo que complica la educación virtual.

En el Ecuador, un pequeño sector de la población que vive en extrema pobreza, y que con muchos esfuerzos acudía a los establecimientos escolares, abandono sus estudios, debido a que no cuenta con ingresos económicos, no tiene el servicio de luz eléctrica, carece de Internet, no dispone de computadora, telefonía celular, Tablet, para participar de la educación virtual.

La numerosa población ecuatoriana que vive en la pobreza, que asistía a la educación formal, hoy se encuentra abocada a suspender sus estudios, pues la pandemia del COVID 19, ha develado las carencias en el campo de la tecnología que sufre este sector, muchos niños y adolescentes no tienen una computadora, ni una Tablet. Sus padres apenas tienen un teléfono celular de baja gama que ocupan turnándose, Además, el deficiente servicio de Internet, causa contratiempos en la cobertura y en consecuencia serias debilidades en el aprendizaje.

La pequeña burguesía, también ha sido afectada por la epidemia del COVID 19, muchos al ser despedidos de sus trabajos, limitaron sus ingresos económicos, según el Ministerio de Trabajo 13 de cada cien personas que antes de la pandemia tenía un empleo adecuado fueron despedidos. En consecuencia, aquellos que tenían a sus hijos en la educación privada, tramitaron los pases de sus hijos de la educación particular a la educación fiscal y los niños y jóvenes que pertenecen a este sector social, aunque tienen los equipos electrónicos, sufren procesos de inadaptación al sistema por la limitada formación de los docentes en el manejo de los equipos de cómputo, plataformas virtuales y  aspectos relacionados con la nueva didáctica que exige la tecnología computacional y educación virtual.

Algunos sectores de la burguesía nacional también han sentido el impacto de la pandemia del COVID19. Por ejemplo, determinados hogares que pertenecen a este sector se han visto obligados a alternar el teletrabajo con la jornada presencial, a cambiar el horario y la jornada y en consecuencia a la disminución del sueldo. Todo cual, afectó considerablemente sus ingresos y formas de vida. Al mismo tiempo, la permanencia en el hogar de sus hijos e hijas, el no contar con el personal dedicado a la servidumbre, el asumir el teletrabajo, el cuidado y control de sus hijos, algunas tareas domésticas, etc., ha provocado crisis de estrés, que repercute en la educación de sus hijos.  A esto se suma que los profesores de las instituciones privadas y particulares, sin ningún criterio didáctico, utilizan Zoom y/o Modle como plataforma y herramienta de la educación virtual; y aplican en clase de manera improvisada los juegos, programas, videos, etc., que encuentran en You Tube. Es muy singular ver como la clase virtual sui generis se reduce a la proyección de una película, video o juego elaborados para otras condiciones y circunstancias. En otros casos, como los que participan en la clase virtual son numerosos, no colocan el micrófono en silencio y todos hablan al mismo tiempo, se escuchan conversaciones de familiares, el ladrido de las mascotas, la presencia e interrupción de familiares, lo cual distrae la concentración y aprendizaje del tema tratado. En muchas ocasiones el estudiante está conectado mediante una computadora a la clase virtual, pero en su Tablet, Ipad, Smartphone, Iphone, Ipod, se dedica al mismo tiempo a escuchar música, jugar algún esports o videojuego, chatear con sus amigos o mirar lo que ocurre en las redes sociales a través de Twiter, Facebook, Instagram, Tik Tok, Messenger, etc.

Lo expuesto, determina objetivamente los problemas que enfrenta la educación virtual en nuestro país, las limitaciones en el aprendizaje y enseñanza, y la crisis que afronta el sistema educativo en general.

Conclusiones:   

Ante la situación crítica de la educación en el país, es necesario crear o gestionar un fondo especial que permita contar con recursos económicos para invertir en la disminución de los contagios, readecuación de los locales escolares con miras a reabrirlos y reiniciar la educación presencial con programas de atención sanitaria, seguridad e higiene y nuevas modalidades de asistencia.

Además, es urgente la implementación de cursos de capacitación para los maestros no solo en la aplicación de la TICs, sino en las nuevas estrategias didácticas, novedosas formas de planificación curricular y ética profesional moral colectiva y buenas costumbres cívicas y de coexistencia

“La tarea de evitar que esta crisis del aprendizaje se transforme en una catástrofe generacional debería ser una prioridad para los dirigentes del mundo y para todos los interesados del sector educativo”, señala el informe, al insistir en la función de la educación como motor del progreso económico, el desarrollo sostenible y la paz duradera.