Por Karla Calapaqui / Francia

El Ecuador se quitó la máscara este 11 de abril de 2021. De manera abierta y sin tapujos, la derecha de Lasso y compañía, se sientan en el sillón presidencial. El pueblo no tenía candidato en la segunda vuelta.

Con el 53% de votos para Lasso y el 47 para Arauz, se terminó esta contienda electoral. Pero lo que los grandes medios, y las derechas no hablan es del voto NULO, en realidad un tercer candidato representado en Yaku Pérez y el movimiento indígena y popular.

Cerca de 2 millones de personas votaron nulo en Ecuador. En 2017 alcanzó 9%, hoy se acerca al 17%. Sin franjas publicitarias, ni maquinarias electorales. La gente rechazó por un lado el fraude contra Yaku Pérez y por otro, es la crítica y cuestionamiento a esas dos derechas extractivistas y conservadoras, sin propuestas reales y estructurales. Lo cierto es que una parte de la población se abre paso con su propia alternativa e independencia frente a la derecha Correa-Arauz y la derecha Lasso-Nebot.

Lasso ganó con el voto rechazo, el voto castigo al correísmo que durante una década se dio la gran vida en medio de privilegios y opulencias, entregó millonarias ganancias a la banca y a los grupos de poder y dio la espalda a los pueblos, a los que mintió y traicionó. Lasso llega como un gobierno deslegitimado, con el fraude a sus espaldas y el cogobierno con Moreno, servicial del FMI desde hace rato.

Es innegable que una parte de la votación de Yaku y la socialdemocracia se repartió entre Lasso y Arauz y otra buena parte fue al nulo. Y es precisamente en el nulo donde se encuentran todas las luchas y las resistencias y seguramente será la partera de una izquierda que ha venido gestándose, una izquierda anticolonial, antipatriarcal y evidentemente anticapitalista.

El análisis va más allá de simples datos, es la complejidad del tejido social, la propaganda sucia, los cucos y ofertas que lanzaron a la población de lado y lado.

La derecha correista amenazo #ElPaisolaBanca y la derecha de Lasso respondió con el #elPaisolaMafia. Y los dos tienen grandes verdades y coincidencias resumidas en esas frases, rabo de paja.

El correísmo arrogante y confiado, creyó que bastaba con un candidato creado en los laboratorios de marketing bajo el “influjo psíquico de Correa”. Un candidato sin carisma, poco creíble, no le alcanzó el título de Michigan y el niño genio que quisieron inventar. El palanqueo y piponazgo fue la cruz que lo marcó. Y la derecha se aprovechó y utilizó la frase #AndresNoMientasOtraVez

Lo cierto es que el gran derrotado es el correismo. Le pasó factura su farsa ideológica de decirse de izquierda  y estar en el fondo a la derecha, del gobernar ayer y hoy con un sector de la derecha, de los intentos de división contra el movimiento social, popular y la criminalización. Hechos que están tatuados en la frente del correísmo.

Se creían imbatibles. El correismo tenía repartido todo: ministerios, asesorías, instituciones, consulados, etc., (la derecha de Lasso también), bajo la concepción de llegar al poder para disfrutar de sus mieles, para cambiar su realidad no la realidad del pueblo. Perdieron, y hoy siguen buscando culpables entre los que votaron nulo. Como alguien diría en tuiter a “los estrategas pogres burgueses” se les cayó la táctica de descalificar al movimiento indígena y popular como “agentes de la CIA, la hacen el juego a la derecha, etc.”

El correísmo respira por la herida. Hoy sus opinologos nacionales y extranjeros insisten en echar la culpa de su derrota a Yaku y al voto nulo. No aprendieron nada. Si regresan a ver a Bélgica, encontraran la respuesta. Se olvidan que los pueblos son los hacedores de la historia no un caudillo ni sus títeres. Ah,  pero para dejar en claro las cosas, si ganaba Arauz, la derecha de Lasso también estaría culpando al voto nulo.

Se viene un escenario complejo. Varias hipótesis: el correísmo se convertirá en oposición a Lasso, por cuestión de supervivencia. O, colaborara con el nuevo gobierno, dispersándose y desapareciendo. Recordemos que el correísmo responde a intereses empresariales, de una facción oligárquica, veremos cómo actúan sus asambleístas. Dependerá también la negociación frente a la impunidad o no de los actos de corrupción a cambio de votos.

En cuanto a su posición frente al movimiento indígena y popular no hay muchas expectativas. Los ataques furibundos contra las izquierdas y las organizaciones sociales suponen que el correísmo seguirá con sus mismas prácticas de división, de difamación y ataque.

Y claro, el nuevo gobierno tiene experiencia y larga en ese sentido también. No esperamos nada. Conocemos y sabemos el historial de la derecha neoliberal. Lasso podrá pactar con la derecha correista, porque: 1. ¿cuántos ex social cristianos estaban con Correa? Isidro Romero, Alexis Mera, ¿les dice algo? Y, 2. Porque necesita al correismo para enfrentar al enemigo más peligroso representado en el movimiento indígena y popular que cuestiona su sistema, que estará en las calles para hacerle frente a las políticas de ajuste.

Seguramente enfrentaremos a esas dos derechas, y esta vez, terminará de quitarse la máscara de izquierdista.

Nuestros sueños no caben en sus urnas. Lo cierto es que la Minka por la Vida se abre paso, millones de votos reivindicando la lucha popular contra el correismo y neoliberalimo, un triunfo de la izquierda. Esos votos representan a los criminalizados y perseguidos por el correismo, representan al levantamiento de Octubre contra el paquetazo neoliberal, el rechazo al fraude contra Yaku y la Minka por la Vida, al descontento y hartazgo que la población vive cada 4 años sin cambiar nada.

No tenemos nada que festejar. El nuevo gobierno dice que se respira democracia y libertad. ¿Cuándo ha habido democracia y libertad en el Ecuador?

El nuevo gobierno deberá escuchar las demandas del pueblo. Exigiremos soluciones a los problemas de la gente. Nuestras propuestas alternativas siguen vigentes, no permitiremos que se descargue la crisis en las espaldas del pueblo.  Las organizaciones indígenas, de trabajadores, estudiantes, de mujeres, etc., estarán en alerta y oposición a toda medida contra el pueblo. La unidad de los de abajo debe fortalecerse, para enfrentar el nuevo gobierno que pretende privatizar, entregar y saquear los recursos naturales, flexibilizar el trabajo y aplicar el recetario fondomonetarista. La organización y lucha es el único camino que tiene los pueblos, y eso en Ecuador lo sabemos de sobra.

Algunos datos

Algo que nos debe llamar la atención es el alto porcentaje de ausentismo (¿factor pandemia?) que junto con los nulos y blancos representa una tercera parte de la votación.

Por ejemplo, en la provincia del Azuay, de donde es originario Yaku, el voto nulo llega a ocupar el segundo lugar por encima de Arauz. Esta provincia fue un antiguo bastión del correísmo, ha ido perdiendo terreno. La resistencia antiminera, los hechos de corrupción de sus autoridades, la criminalización de sus organizaciones y dirigentes, un factor a tomar en cuenta.

En el #Azuay el voto NULO supera a #Arauz

NULO 150.921

Arauz 142.286

Lasso 187.403

En provincias de la sierra, con fuerte presencia indígena, el #Nulo supera a Arauz, pero evidentemente no logra superar a Lasso.