Que el gobierno haya evitado adoptar un paquetazo económico contra el pueblo es positivo. Pero no basta. El pueblo ha dicho fuerte y claro que no está dispuesto a pagar la crisis y la corrupción, pero además está demandando que se cumpla con la satisfacción de sus necesidades y derechos, que se efectivicen los ofrecimientos de vivienda, trabajo, justicia y bienestar.

Mirando el plan se puede decir que es positivo que se cierren ministerios e instituciones estatales inútiles, pero a la vez hay que decir que no puede tocarse ni un solo programa social, ni disminuir sus presupuestos. La eficacia tributaria busca recuperar 810 millones, pero también, óptimo, democrático y eficiente sería que los grandes empresarios paguen el 4% de sus ingresos, que el techo de los sueldos de los empleados públicos sea de 10 salarios básico unificados, entre otras medidas que permitirían mayores ingresos.

Es necesario obtener condiciones favorables para el desarrollo soberano del país, en los procesos de renegociación, que no haya más preventas petroleras, que se termine con la intermediación petrolera, que de los resultados de la auditoria de la deuda se castigue a los jefes de esta irresponsable acción.

El gobierno debe pagar deuda pública interna, al IESS, a los GAD, aplicar el mandato que obliga a destinar el 6% del PIB para educación.

Es imperativo continuar combatiendo la corrupción, firmar convenios y hacer lo necesario para seguir la ruta del dinero y recuperar lo robado. Combatir frontalmente para eliminar la política de coimas y sobreprecios en las compras y obras públicas.

El pueblo debe conocer quiénes son los grandes empresarios que eluden impuestos. Es necesario que se publique la lista de los socios y empresarios que están actualmente en litigios y eluden pagar impuestos.

Rechazar la flexibilización laboral y las privatizaciones. Pues luego de haber invertido enormes recursos para construir grandes obras como las hidroeléctricas, financiadas, una parte con deuda externa que la pagamos todos, resulta absurdo que se ponga en manos de empresarios privados para usufructúen sin haber invertido ni hecho ningún esfuerzo para su construcción.

Estas y otras demandas deben tener al pueblo, a los trabajadores, mujeres y jóvenes movilizados.