Por Msc. Mario Montes M.

Alguna vez leí una frase que me impacto profundamente ”no hay nada más contagioso  que el ejemplo”, no entendía mucho lo de contagio, pero estaba claro que el ejemplo, los actos valen más que las palabras, hice mío, aquel refrán que decía “ no dejes que tus palabras rebasen a tus hechos “, bordeaba los 14 años ,estaba en plena pubertad, lidiando con mis fantasmas internos, mis miedos e inseguridades, y sobre todo la confusión  ante un mundo adulto ,formalmente injusto y jerarquizado  que no entendía ni comprendía, surgían las primeras ilusiones románticas, las hormonas con su fuerza vital me impulsaban a explorar el misteriosos sexo opuesto, a la vez que los ideales religiosos mutaban lentamente en humanas utopías.

Enclaustrado en celdas con vista al patio principal, con carceleros llamados inspectores ,visitado a cada hora por distintos gendarmes del orden establecido, que nos adoctrinaban a fuerza de dictado, lecciones orales y pruebas escritas en los dogmas de fe del capitalismo para que no caigamos en la mortal tentación de rebelarnos .

A nuestros deseos de volar combatían con algebra y ortografía, a nuestra sed de libertad ahogaban exigiendo que memoricemos nombres de presidentes  y  límites territoriales, a nuestra ansia  de conocer el mundo ahuyentaban  con frases inentendibles en idioma extranjero , a  nuestra alegría, espontaneidad e irreverencia juvenil apresaban  y condenaban los sargentos de cultura física que en 2 horas de tortura, nos hacían machos alfa de pelo en pecho y lomo plateado, listos para cometer  femicidio  o  cumplir el servicio militar obligatorio.

Con otros compañeros de infortunio esperábamos ansiosos que pasaran las largas horas de encierro, interrumpidas  2 veces al día por breves lapsos de 15 minutos llamados “recreos ”que aprovechábamos para respirar aire puro que venia del bosque cercano, para tomar sol ,alimentar el cuerpo y el espíritu antes de retornar a nuestras aulas celdas, a nuestro diario martirio, indispensable según nuestros padres, para triunfar socialmente,  para llegar a ser “ alguien “ en la vida(?).

De pronto rompiendo la rutina del colegio- cárcel- cuartel -correccional, conocimos  a un profesor diferente( que después entendimos no era el único),  no dictaba ,ni escribía como loco en la pizarra, que no anotaba los supuestos delitos de comportamiento en el famoso leccionario, no calificaba cuadernos  ni tomaba lecciones sorpresa, que le gustaba conversar de la vida, de la suya y la nuestra, que reía con los chistes y ocurrencias ,que preguntaba que íbamos a hacer ante el incremento del precio de la gasolina y los pasajes ,que impulsaba la organización  y rebeldía estudiantil, que nos enseñó a hablar en público perdiendo el miedo, que nos mostraba mapas  de otros continentes y  regiones ,mientras contaba cómo era la vida en otros lugares, que nos enseñó a sentirnos orgullosos de ser ecuatorianos, porque aquí tenemos todo, excepto un buen gobierno, poseemos  todos los climas, todos los accidentes geográficos ,una inmensa riqueza natural ,una cultura ancestral ,una historia repleta de actos heroicos , un pueblo luchador y rebelde, porque somos el ombligo del mundo., no solo por la línea ecuatorial sino porque estamos nosotros, sus alumnos, que seremos la generación que cambiara el país y el mundo.

Ese querido profesor transformo nuestras vidas ,más que con sus palabras con su ejemplo, era dirigente provincial y nacional de los maestros agremiados en la gloriosa Union Nacional de Educadores (UNE), y aunque muchos lo criticaban tachándolo de radical y politiquero, sobre todo las autoridades del colegio, todos lo respetaban, no solo educaba a sus alumnos, también educo y organizo a sus compañeros profesores del colegio Montufar y la Facultad de Filosofía de la Universidad Central,  discutía permanentemente sobre cómo mejorar la práctica pedagógica   y el compromiso del magisterio , los guio en la lucha por mejores salarios y condiciones de vida, encabezo los paros y protestas docentes y populares, participo electoralmente , fue candidato a la vicepresidencia en 1984 por el MPD con el gran Jaime Hurtado González, quedando en un histórico cuarto lugar, posteriormente fue electo concejal de Quito, alcanzo importantes espacios dirigenciales, continuo luchando y varias veces fue encarcelado, en los últimos años y hasta el día de su muerte fue el presidente de la coordinadora nacional de jubilados.

Recuerdo que  en una ocasión en la década de los 80 del siglo pasado, coincidimos ,detenidos  en el mismo escuadrón volante y en la misma celda del tétrico Centro de detención Provisional (CDP) del penal Garcia Moreno, yo como joven universitario rebelde con el desgobierno de turno , y el como un dirigente gremial y político consecuente con la lucha popular, quizá esa fue la mejor cátedra  de solidaridad y convicción que ningún maestro jamás me dio ,Inspirado en su ejemplo, resolví  continuar mis estudios en la Facultad de Filosofía, vinculándome a las organizaciones gremiales  y políticas de izquierda.

Toda su vida, hasta el último instante lucho y asumió su responsabilidad histórica, con sus compañeros docentes, sus alumnos, los jubilados y su pueblo, él siempre tuvo claro aquel principio del gran  Paulo Freire “ o educamos para la emancipación o educamos para la opresión”.

Es nuestro deber emular el ejemplo de nuestro maestro y compañero, el mejor homenaje que podemos brindarle es fortalecer nuestro gremio, nuestra gloriosa UNE que pronto conmemora 76 años de lucha en defensa de la educación y el magisterio , revolucionarizar nuestra practica pedagógica emancipadora,  fortalecer nuestro compromiso con el magisterio y el pueblo ecuatoriano.

Compañero Alfonso Yánez  vivirás para siempre en nuestros corazones
tu ejemplo nos guía a nuevas luchas y victorias.

Msc.Mario Montes

Ex alumno de Alfonso Yánez, ex estudiante del Colegio Montúfar, ex dirigente JRE, Ex Dirigente FRIU Filosofía, Ex presidente UNE Napo, Ex Consejero Provincial  por el MPD, Ex Vicepresidente Nacional de UNE por la  región amazónica