EL ANTICHINISMO

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Por: Alejandro Alvarado.

Parodia aumentada
(Basada en el texto del Doctor Adrián Tarín “LA ANTISOCIOLOGÍA”).

Texto original disponible en: https://www.facebook.com/adrian.tarin.5/posts/1676395589145739

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Desde hace un par de días ha tomado fuerza, entre algunos docentes y estudiantes de la FACSO, el hábito de dedicarme sus más meditadas y reflexionadas opiniones con el discurso “antichino”. Para quienes no están familiarizados, hay quienes a falta de argumentos optan por agraviar y despreciar la posición política de otras personas acusándolas de “chinos”. Lamentablemente, volver a leer estos discursos en redes sociales no me ha pillado desprevenido: mientras estaba participando del 47 Congreso Nacional de FEUE, el Doctor Tarín sacó un comunicado criticando el derecho de los estudiantes a organizar su gremio y demostrando de nuevo su “chinofobia”.

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He de confesar con cierto rubor que la postura “antiorganizativa” y “antigremial” es de las cosas más ignorantes y menos sólidas que me he encontrado en mi vida universitaria. La mayor parte de quienes hemos sido dirigentes estudiantiles hemos bebido, perdón, hemos vivido y recibido los testimonios de estudiantes y egresados. De Periodistas como editores de video o Comunicadores Organizacionales como Community Manager o de Educomunicadores como Comunicadores Organizacionales. Es justo reconocer que yo jamás hubiera podido ser Comité Ejecutivo si no fuera gracias a ellos.

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La grandeza de la universidad -que no por otra cosa tiene ese nombre- reside en que en ella se encierra el “conocimiento universal”. Conocimiento que para el futuro profesional se convertirá en su sustento. No todos nacimos iluminados ni seremos las lumbreras del futuro y muy pocos graduados serán los que alcancen el grado de Doctor en comunicación. A los desafortunados nos tocará trabajar en los medios, operar equipos, locutar y planificar estrategias en alguna empresa, en definitiva, ganarnos la vida. Exactamente, como dice el Doctor, seremos obreros de la comunicación explotados por las leyes del mercado. Hasta que la experiencia y los posgrados nos permitan regresar a la academia para enseñar, ganar un sueldo de funcionario público y cómodamente menospreciar a quienes no estén de acuerdo con nosotros llamándolos chinos.

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Pero lo sangrante es que un núcleo importante de quienes nutren el pensamiento “antichino” y “antigremial” son supuestamente de izquierdas y militan o simpatizan con Mariategui – CONAIE, sin percatarse de que están manteniendo una postura absolutamente reaccionaria y contradictoria, por ejemplo, al archivar una denuncia de racismo de una compañera del pueblo Otavalo o negar los espacios para que los estudiantes se organicen.

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La postura “antigremial” considera que sólo es útil aquel dirigente que puede transformarse en funcional. Es poner al estudiante universitario al servicio de la administración de turno, equiparando a los dirigentes estudiantiles a la fuerza de trabajo comerciable. En definitiva, una persecución encubierta de las autoridades a través de la construcción de una hegemonía intelectual y un sentido común al estilo de la hacienda.

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Y aunque pueda parecer una nimiedad, no es así. Porque no se trata de ser “antisociología”, se trata de aterrizar la teoría dentro la construcción del mensaje mediante las herramientas y la técnica. De elaborar productos ricos en contenido, que reflejen la formación teórica del productor, pero que también en la forma sea digerible para el espectador. Se trata de garantizar el derecho al trabajo de los profesionales de la comunicación. Y no solo es un problema umbilical de la FACSO, porque, en cinco meses estudiantes, docentes, empleados y trabajadores elegirán al nuevo Rector de la Universidad Central. Y siento, que estos manes, lo que temen es que no vaya a ganar el candidato que les conviene para mantener su espacio de poder.

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El Doctor trajo a colación el concurso de docentes. Habría que mencionar que ese concurso lo ganaron una mayoría de docentes afines al partido político Mariategui, cuyo líder es el actual Decano. ¿Coincidencia? Eso era lo que se cuestionaba desde la ASO estudiantes de ese entonces. También se criticaba que la comisión evaluadora no invitara a los representantes estudiantiles a participar como veedores y que tampoco se les permitiera la participación en las clases demostrativas. ¿No podían los estudiantes conocer quienes iban a ser sus futuros profesores? Se criticó el exceso de sociólogos, también, pero no con un afán de volver a la carrera en una tecnología, sino más bien para dar equilibrio a la malla que permita a los estudiantes insertarse laboralmente después de graduarse.

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Hay que mirarse en un espejo y comenzar la crítica facultad adentro. Existe una frase que se ha convertido en el lema de la FACSO: La facultad de Comunicación lo que menos tiene es comunicación. Y a pretexto de tener paredes lindas recién pintadas han generado una espiral del silencio, ya no existe carteleras y ahora son las puertas el medio de información y expresión estudiantil. A pretexto de que hay que cuidar que no se roben los infocus nos sacan de las aulas al final de cada clase y nos toca sentarnos en las gradas. En los espacios universitarios ya no se puede entregar volantes, pintar banderas o reunirse más de cinco sin la autorización del rector. Pero tenemos buses y baños dirán sus defensores, al puro estilo ovejuno.

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Cuatro años y pico de una administración carente de liderazgo, que no le interesa que los estudiantes se organicen, para que no se quejen del sistema de matrículas, de los procesos de titulación, de los docentes que pasan notas al inicio del siguiente semestre, de los que cambian los horarios a su conveniencia, de los no van a clases, de los que no saben de qué están hablando, de los que compiten para mejorar su record de estudiantes reprobados, de los que acosan compañeras, etc.

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Cuidado con quejarse, con organizarse y con querer docentes comunicadores. Porque en la FACSO no se puede pensar diferente, uno corre el riesgo que le digan “antisociología” o “chino”. Y no valeff, si el/la facsonian@ promedio nació en provincia, tiene acento quiteño, vacila en la Mama Negra y comparte memes mexicanos.

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