El desplome de Moreno.

Periódico Opción
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Por Francisco Escandón G.

 

 

La reducción de los números de apoyo a la gestión del presidente Moreno es evidente, atrás quedaron los altos porcentajes de popularidad logrados durante la disputa de liderazgo con Correa y ahora enfrenta una disminución de su capital político, que puede terminar por sancionarlo como un gobierno antipopular.

 

El mejor registro de apoyo que logró Moreno, 77%, precede a la convocatoria a la Consulta Popular, que puede ser considerada como el culmen a una escalada de críticas contra la prepotencia, el despilfarro económico y la corrupción generalizada de la década pasada.  Sin duda, el régimen supo entonces tomarle el pulso al movimiento social anticorreísta, logró posicionarse como contradictor del ex presidente y generó expectativas de cambios.

 

A un poco menos de año y medio, del actual período presidencial, las ilusiones se desvanecen, Moreno encabeza un gobierno con grandes problemas económicos, que lo hace presa fácil de los organismos crediticios internacionales. Tan débil es el oficialismo que el chantaje de sus propios asambleístas produjo un bloqueo legislativo, por ello pactó con los partidos políticos oligárquicos; así, mientras de un lado la partidocracia garantiza los votos de sus bancadas en la Asamblea Nacional, por otro, el oficialismo cumple con las órdenes del Fondo Monetario Internacional, a través de los ministros vinculados a las Cámaras de la Producción.

 

La caída de popularidad del presidente Moreno hasta el 44%,  tiene estrecha relación con sus acciones y omisiones, así por ejemplo, le pasa factura los incumplimientos de las ofertas de campaña (poquísimas viviendas inauguradas, ninguna universidad creada, no hay generación de empleo, etc.), las medidas económicas neoliberales que tienen forma de paquetazo gradual, el reciclamiento de viejas figuras del correísmo y la tolerancia a los corruptos que en su mayoría continúan libres y disfrutando de la plata robada. En síntesis, continuismo y más de lo mismo.

 

Las próximas elecciones se constituirán en un plebiscito de rechazo al gobierno y a Alianza País, pero también serán una radiografía del peso específico de los partidos y movimientos políticos.

 

Con el correísmo sin participar en la contienda,  es posible que aquellos que cogobiernan junto a Moreno (Nebot, Bucaram y Rodas) pueden también sufrir los coletazos del rechazo popular, CREO quizás no logre un triunfo electoral debido a su ambivalente comportamiento legislativo, a lo mejor la unidad de las organizaciones sociales y los partidos de izquierda pueden constituirse en una alternativa, si convierten su influencia y movilización callejera en votos.

 

Lo cierto es que ninguna fuerza será hegemónica en las próximas elecciones y la disputa por ser la primera minoría política está planteada.

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