Por Ramiro Vinueza.

Fundar una organización social cualquiera no es cosa fácil, pero más difícil es mantener activa una organización por varias décadas, eso constituye un mérito de quienes la fundaron y de quienes durante el tiempo han tenido la capacidad de sostener una organización tan importante como el Frente de Artistas Populares del Guayas que este 15 de febrero cumplió 42 años de ininterrumpida actividad cultural.

Por más de cuatro década el FAP, ha cumplido una gran labor en la difusión de las artes populares, en la creación artística, en la incorporación y organización de artistas a una corriente de arte irreverente, crítico, con posiciones democráticas y de izquierda. En los últimos periodos estuvo dirigido por dos destacadas mujeres artistas, como son Jessica Besantes y Luisa Pita, quien actualmente es la presidenta de esta organización que impulsa varios proyectos artísticos, de capacitación y promoción del arte en sus diferentes disciplinas sobre todos para niños y jóvenes.

Vale destacar que  el FAP cumpliendo su de organización artística y cultural al servicio de los pueblos, emprendió con gran esfuerzo de sus integrantes los programas virtuales “Ventana Cultural”, un programa semanal de música con la participación de artistas de la provincia y el país; otro programa es “Café y Bolón”, un espacio dominical de arte y  entrevistas a artistas y gestores. Ambos programas que se trasmiten por la Facebook,  fueron inaugurados en medio de la pandemia y se han sostenido en el aire con importante aceptación del público, sorteando las obvias dificultades financieras. Conducen estos programas Luisa Pita, actriz y cantante, presidenta del FAP y Vicepresidenta de la UNAPE, Jessica Basantes, cantante, gestora cultural  y miembro también de la UNAPE, junto a ellas Ronald Pesantez. El programa tiene el soporte técnico y la dirección general de Luis Abad y la participación de los integrantes de la organización.

El FAP, con toda seguridad debe ser una de las organizaciones artísticas más antiguas del país que ha mantenido actividad permanente. A esta organización se debe que desde hace aproximadamente dos décadas en Guayaquil se celebre el  Mes de las Artes Populares que se inicia el 9 de agosto en el que se celebra el Día de la Cultura. Es un mes de intensa actividad artística y cultural que ha incluido la participación de diversos grupos artísticos, de instituciones educativas, de organizaciones sindicales y populares, de jóvenes y de la ciudadanía que disfrutan de estos eventos.

En este mes también el FAP organiza el legendario Festival Rosa de Agosto, como homenaje a la heroína revolucionaria Rosita Paredes Jumbo y  desde hace algunos años se inauguró el Festival Internacional de Danza “Guido Garay”, que lleva ya 7 ediciones, en homenaje al maestro coreógrafo y difusor de las danzas montubias. Estos y otros eventos no pararon por la pandemia, fueron realizados de maera virtual.

Para conocer un poco más sobre la génesis del FAP, reproducimos parte del texto Pasajes sobre la fundación del Frente de Artistas populares, escrito por unos de sus fundadores, Juan Bajaña, quien hace la siguiente reseña:

“El jueves 15 de febrero de 1.979, a partir de las 19H00, en la sede de la Asociación Sindical de los Trabajadores de Telecomunicaciones (ASTEL), ubicada en la terraza del edificio situado en la esquina de Pedro Carbo y Clemente Ballén, se realizó la ASAMBLEA CONSTITUTIVA DEL FRENTE DE ARTISTAS POPULARES, en la que participaron integrantes del grupo de música Chumichasqui, del TNT (Teatro Nuevo Taller), del grupo de Danzas Tandarajushpa (en ese tiempo, después Tandanajushpa), del taller de literatura de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil y personas vinculadas a las artes plásticas y la declamación. La primera directiva electa estuvo presidida por el abogado Jacinto Bajaña.

La formación del FAP se dio en momentos en que el Ecuador se vivía una intensa agitación política, como consecuencia del retorno a la democracia representativa; este escenario intensificó también el debate sobre la participación política y partidista de la intelectualidad; pues era acentuado el criterio de que el arte se situaba al margen de la política y que los escenarios no debían ser utilizados a favor de posición alguna.

Debe quedar bien fijado que el FAP nace en medio de la clase obrera y con una clara posición sobre el papel a cumplir el arte y los artistas en la lucha popular por el cambio social; esto en correspondencia al carácter popular de la obra a realizar.

El nacimiento del FAP tuvo como antecedentes los encuentros de artistas populares, las muestras artísticas y otros actos que permitieron ir uniendo visiones y propósitos; en esos eventos se fueron borroneando y formulando los lineamientos, principios y normas organizativas de lo que sería el FAP; pro sobre todo forjando una unidad básica sobre el camino a seguir con la obra artística a crear y presentar.

Aportes importantes fueron los diálogos y reuniones con integrantes del Centro de Arte Nacional, que para entonces se había creado en Quito, al igual que la presencia de grupos de artes de diferentes provincias del Ecuador; especialmente de los que participaron en las primeras ediciones del Festival “Rosa de Agosto”.

Con la creación del FAP de manera inmediata se pusieron en marcha distintas actividades como: LOS DOMINGOS POPULARES, LAS MUESTRAS DEL FAP, EL CENTRO DE ACTIVIDADES ARTISTICAS UBICADO EN ROSENDO AVILES Y ANTEPARA, DONDE SE REALIZARON LOS SEMINARIOS Y TALLERES DE DISTINTAS DISCIPLINAR ARTISTICAS; “GALOPE” APARECIO TANTO COMO INFORMATIVO ESCRITO COMO PROGRAMA RADIAL, SE GRABO EL LP “REBELDE VOZ VIVA CANCION”, SE EDITO EN VIDEO DEL FESTIVAL ROSA DE AGOSTO Y SE LE DIO APERTURA A DISTINTAS MANIFESTACIONES ARTISITICAS, SE CUMPLIERON FESTIVALES INTERCOLEGIALES EN DANZA Y PINTURA.

La elaboración del estatuto puso en evidencia la democracia que marcaba al FAP, varios fueron los debates en torno al articulado, pero más fue la pasión para presionar por la aprobación del mismo en el Ministerio de Educación y Cultura de ese entonces. Fueron varios meses que pasaron para obtener la personería jurídica, con lo cual se pasó a realizar una serie de convenios con varias instituciones de la ciudad.

En su práctica social, los grupos del FAP recorrieron distintos escenarios que los identificaban plenamente con los sectores que luchan por el cambio social; la presencia en huelgas, paros, asambleas, mítines fueron regular, al igual que el despliegue en las salas de teatros.

La propuesta fue clara; DEFENSA DE LOS VALORES DEL ARTE Y LA CULTURA NACIONAL EN OPOSICION A LA AGRESION CULTURAL IMPERIALISTA; ESTO RESCATANDO OBRAS EN LAS DISTINTAS DISCIPLINAS, AL TIEMPO QUE SE BUSCABA LA CREACION.

El FAP nació para dar continuidad a la obra realizada en Ecuador y que respondía a los intereses populares, todo esto sin caer en un estrecho nacionalismo y chovinismo; sobre esa base se enfrentaba la agresión cultural, que para ese entonces, tenía al Instituto Lingüístico de Verano como una de las principales puntas de lanza.

De igual manera, el FAP se propuso ser la instancia organizativa de artistas que demandaban reivindicaciones sociales y gremiales; al tiempo que era un instrumento de educación y formación cultural y político; con toda claridad señaló que la práctica social de los intelectuales debía estar identificada con el cambio social.

Bajo esos conceptos, de defensa de los valores nacionales y populares, rápidamente, desde el FAP, se contactaron a distintos artistas emblemáticos como Guido Garay Vargas Machuca, Maruja Mendoza Montecel, Carlos Rubira Infante, Juan Alvear, Otto Ferrer Triviño, al igual que distintas instituciones que agrupan a personas vinculadas al quehacer artístico de Guayaquil.

La obra del FAP llegó a barrios y centros de producción y de formación académica, en donde a más de las presentaciones conformaron grupos de arte.

La labor del FAP rápidamente fue reconocida por propios y extraños y para muestra está el resumen anual del 1979 que hace Meridiano de la Cultura de diario El Universo sobre los acontecimientos culturales; desde luego que distintos columnistas de varios medios de comunicación también se refirieron, en términos favorables, sobre la labor del FAP.

No se puede negar la existencia de escollos en la conformación y posterior actividad del FAP, los mismos que provinieron, principalmente, de quienes acusaban al FAP de políticos; “acusación” que nunca fue desmentida, pero eso si esclarecida en base a argumentos científicos y sociológicos.

Hoy a los 42 años de fundación del FAP, nadie puede poner en duda que el artista cumple una función eminentemente política; que cualquier obra transmite un mensaje y que el mismo alinea a las personas frente a la problemática existente; en ese intenso debate aportaron jóvenes, en ese tiempo, que militaban en organizaciones de izquierda, en particular en el PARTIDO COMUNISTA MARXISTA LENINISTA DEL ECUADOR.

Vale destacar que desde sus inicios, el FAP estuvo en contacto y coordinación con organizaciones populares, con quienes se pronunció abiertamente en el enfrentamiento a sectores oligárquicos; comportamiento que hizo poner al frente de algunos actos a integrantes del FAP.

Parte de la historia del FAP son Xavier Miranda, Juan Bravo, Raúl De La Torre, Armando Coronel, Carlos Villacis quienes cumplieron con honor su militancia revolucionaria; el recuerdo también va a Olmedo Enríquez, Raúl Arrese; desde luego que sin ser del FAP siempre debemos rendir tributo a Rafael Larrea, Alfonso Chávez, Alfonso Murriagui, entre otros. Nuestro recuerdo también a Eduardo Chalen, Nelly Montoya, el integrante de Chumichasqui de apellido Vélez.

Desde luego que la actividad fructífera del FAP se la encuentra en toda su historia, por ahora estos son simples episodios de sus inicios.

Se puede afirmar que el FAP se sembró en tierra fértil y fue celosamente cultivado; nació con posición ideológica definida y ha sido guiado por los senderos que marcan la lucha revolucionaria del Ecuador”.

Efectivamente, con esa historia, con esos cimientos estamos seguros que la labor de los miembros del FAP dará continuidad y sobre todo desarrollo a las propuestas de una arte populares, pluricultural y emancipador.