Por ANTEP*

En octubre de 2019, el Gobierno Nacional habló de un aproximado de 1 400 millones de dólares de “subsidio” a la población que consume diésel y gasolinas Extra y Ecopaís para el sector automotriz. Las cifras que fueron difundidas, sin determinar el método de cálculo, permitieron “justificar” la promulgación del Decreto 883, que en lo fundamental elevaba drásticamente el precio de estos derivados del petróleo, y acarreaba el consecuente encarecimiento de la vida. 

El decreto fue derogado después de 12 días de protesta nacional, pero luego, aprovechando la pandemia de Covid-19, se promulgaron en el 2020 los decretos que liberaron los precios de los combustibles con un sistema de bandas.

¿Cómo llegó el gobierno a la mencionada cifra? ¿Cómo llegó a esta “verdad absoluta”? Podemos deducir que la cifra que mencionaron para justificar el alza de combustibles en 2019 y el ajuste mensual desde mayo de 2020, la calcularon a partir de una simple operación aritmética que a simple vista parece obvia: Tomaron el precio que paga el usuario final por cada galón de combustible y lo multiplican por la demanda anual en el sector automotriz. Este monto lo comparan con los precios internacionales de la gasolina y diésel y la multiplican por esa misma demanda nacional. El resultado evidentemente es negativo y evidencia un supuesto subsidio por parte del Estado. A modo de ejemplo, hicimos un cálculo similar con los volúmenes reportados por Petroecuador para el primer semestre del 2019 (que eran las cifras disponibles en octubre de 2019), se tiene un cuadro como el  siguiente:

 * Fuente: Informe Estadístico Petroecuador Junio 2019 y Reglamento de regulación de precios de derivados de la ARCH

Con una observación “a vuelo de pájaro” este cálculo sería correcto, y las cifras finales confirmarían lo difundido por el Gobierno. El problema está en que si bien la aritmética es correcta, el análisis técnico del proceso de producción y sus costos reales, así como de los retornos es incorrecto. 

Los combustibles para satisfacer la demanda nacional se obtienen a partir de dos procesos, el primero es la refinación de petróleo en los tres principales complejos refinadores del país (Esmeraldas, Shushufindi y La Libertad), y el segundo, mediante mezclas de derivados producidos localmente con naftas importadas. Cabe indicar que del proceso de refinación del crudo no sólo se obtienen gasolinas (naftas) y diésel, sino muchos más productos que incluyen también fuel oil, asfalto, solventes, GLP, Jet A-1,  AVGAS, lubricantes, nafta base, gas natural, gas natural licuado, residuo crudo, azufre, gasóleo, etc.

Por tanto, si queremos determinar los costos en los que incurre el Estado para satisfacer la demanda interna, debemos incluir en el cálculo el costo de producción de la materia prima (petróleo), y sumar los costos de importación de derivados para mezclas. Este total, comparado con los ingresos por ventas, da el valor global de los subsidios, si es que existen.

Para el primer paso, se debe determinar los costos de producción en refinerías, para lo que se obtiene los siguientes cuadros para 2019, 2020 y primer semestre de 2021:

 Fuente: Informes estadísticos de Petroecuador 2019, 2020 y 2021.

* Calculado con carga de 52,1 millones de barriles a refinerías con costo de producción de la ex Petroamazonas (USD 16,86/BP)                               

** Calculado con carga de 42,75 millones de barriles a refinerías con costo de producción de la ex Petroamazonas (USD 16,86/BP)                               

*** Calculado con carga de 25,4 millones de barriles a refinerías con costo de producción de Petroecuador (USD 16,65/BP)                                  

**** El informe Estadístico reporta el costo de transporte para toda la producción petrolera. Se ha calculado una proporción para obtener únicamente el costo de transporte de petróleo refinado.                         

De los informes estadísticos de Petroecuador para cada año, se obtiene también los costos de importación, y de los ingresos por venta interna (a precios regulados) y exportación de derivados (esto debido a que algunos de los derivados que se obtienen del proceso de refinación no son demandados localmente, pero sí internacionalmente como el jet fuel y el gasóleo). De aquí se puede obtener el siguiente cuadro para el proceso productivo global:

 Fuente: informes estadísticos de Petroecuador 2019, 2020 y 2021
* Incluye estaciones de Petroecuador y privadas.  

Si analizamos correctamente todo el proceso productivo, se pueden obtener las siguientes conclusiones:

•             No existe subsidio real a los derivados, pues la operación global arroja utilidad en todos los años, incluido el 2019, antes de la liberación de los precios de los combustibles.

•             En realidad el proceso de producción de derivados para satisfacer la demanda interna se autosustenta a partir de la comercialización de todos los productos obtenidos. Esto aun tomando en cuenta que la eficiencia de refinación en nuestras plantas es baja (el Ministro de Energía ha determinado en entrevistas que la eficiencia es de apenas el 50%).

•             Aumentar la eficiencia de las plantas refinadoras a través de inversiones adecuadas provenientes de la misma utilidad del proceso, incrementaría la eficiencia de refinación, obteniendo más derivados, reduciendo la necesidad de importación, e incluso aumentando la ganancia del proceso productivo global. (No hace falta tampoco una refinería privada para vender a precio internacional lo que nosotros podemos producir a costos más bajos).

•             No es correcta la afirmación de que el Estado está “regalando” combustibles, pues en realidad como se ha demostrado existe utilidad en el proceso, y los precios de 2019 podían ser sustentados gracias a la producción de derivados que salen del petróleo que es de propiedad de todos los ecuatorianos, en las plantas refinadoras que son propiedad también de todos los ecuatorianos. Nadie nos regala nada, simplemente estamos aprovechando nuestros recursos para mantener estables los costos de la energía, y por tanto los costos de la producción nacional de bienes y servicios.

•             El incremento en el precio de combustibles y la utilidad cada vez más alta que se obtiene del proceso de producción y comercialización de combustibles, se traduce en refinerías estatales más atractivas y rentables para el modelo privatizador planteado por el Gobierno de Guillermo Lasso.

•             Elevar los precios de los combustibles, más bien en la práctica significa que la mayoría de la población subsidie a los grandes grupos económicos a los que se reduce impuestos, incluyendo el impuesto a la salida de divisas. 

*Asociación Nacional de Trabajadores de las Empress de la Energía y el Petróleo