Gonzalo Mendoza, Avispa, cumple 14 años desde que aquel 24 de julio del 2006, a las 6 de la tarde su corazón dejó de latir para siempre, luego de soportar con valentía y dignidad la implacable enfermedad que lo agobio por cerca de dos años. La sencillez de su personalidad, sus profundas convicciones revolucionarias  de izquierda, han quedado plasmados en cientos de cuadros y murales por todos el país, sus trazos irónicos, fustigantes de su picante caricatura han ilustrado los más diversos medios de comunicación desde una hoja volante a grandes diarios y revistas.

La entrevista que publicamos a continuación la presentó Xavier Bonilla, Bonil, en un acto de homenaje a Gonzalo Mendoza, Avispa, al cumplirse cinco años de su fallecimiento. Este acto, organizado por el periódico Opción se realizó en el Aula Benjamín Carrión de la Casa de la  Cultura Ecuatoriana, ahí estuvieron presente su compañera de vida, Isabel Vallejo, su hija Krupskaia, Marcelo Manosalvas de la UNAPE, Marco Villarruel, ex decano de Comunicación Social de la UCE. Luego del evento, conversamos con Bonil para nos permitiera publicar esta entrevista, accediendo de inmediato; sin embargo por diversas razones, principalmente la agitada vida política del país, las persecuciones que tuvo que enfrentar Xavier en la etapa correista y nuestras tareas,  no permitieron que se publique antes.

Hoy que se cumple 14 años de la partida  de nuestro querido compañero y gran artista gráfico y político queremos rendir homenaje a su vida y a su obra, reproduciendo esta entrevista realizada por otro gran artista y caricaturista como es, Xavier Bonilla, Bonil, a quien volvemos a reiterar nuestro reconocimiento.

Ramiro Vinueza

Director del Periódico Opción

AVISPA no produce miel

(1934 – 2007)

Por Xavier Bonilla/ Bonil

Bien puesto el seudónimo de Gonzalo Mendoza. Porque la avispa no produce miel ni pierde el aguijón. Así se auto bautizó para confesar su misión: aguijonear y no morir, sino seguir combatiendo. Para este dibujante el objetivo de su actividad era el ataque, la protesta. Cuando joven militó en las filas comunistas y desde entonces su pensamiento estuvo alineado con esa tendencia.

 “Yo empecé realmente en LA CALLE, la revista de Pedro Jorge Vera, en donde me ofrecí como diagramador, o diseñador como le llaman ahora. Era muy joven pero siempre tuve interés en la caricatura, desde niño. Y como había ganado premios en la escuela mi ilusión siempre fue trabajar en un periódico”.

Por eso, le pregunto:

¿Los periódicos actualmente ya no se parecen a esa prensa de fines del siglo 19 y parte del 20 en que eran punta de lanza en las luchas políticas ideológicas y partidistas. Hoy los medios son empresas que no entran directamente en la lucha partidista?

Bueno ahora se juegan otros intereses, según mi manera de ver. Las grandes empresas son un negocio que forman grupos.

¿Y eso incide en el tipo de caricatura que se hace ahí?

Un caricaturista en un medio de esas características no tiene toda la libertad.

Entonces tu sueño de niño de trabajar en un periódico ¿nunca se cumplió?

Yo estuve en revista “Vistazo” en sus inicios. Y los años sesenta fueron una época muy conflictiva, difícil. Por ejemplo, a veces Blasco Peñaherrera que era jefe de redacción me decía: “vea Avispa no se vaya muy allá”…  Yo, por supuesto, siempre he respetado la línea del periódico o la revista, sin embargo había que decir algo.  Asimismo en otra ocasión habían llamado del consulado americano porque no les había gustado alguna cosa que yo dibujé. De modo que el mismo Xavier Alvarado Roca, el dueño, me dijo: “Vea Avispa, sabe que no podemos ya seguir en esto”…

Una época dura, ciertamente. Otro dibujante de la época de orientación similar a la tuya fue Galo Galecio.

Fuimos compañeros con Galo Galecio en el año 56 cuando salió Diario del Ecuador, cuyo director era un señor de apellido Borja Illescas. También estaban Fabián Garcés, Gonzalo Riofrío, Oña Silva. Ahí empecé porque me enteré que iban a sacar este periódico, así que llevé mis dibujos. “El director está ocupado, pero qué se le ofrece”, me dijo la secretaria. “Bueno… yo tengo aquí estas caricaturas para ver si puedo trabajar aquí”. Ella las tomó y las llevó adonde estaba el director reunido. Al rato escuché unas carcajadas, salió él, preguntó quién es el que ha hecho esto y me dijo: “¡Vos vas a trabajar aquí!”

Tú estabas jovencito

Debo haber tenido unos 20 años. Borja llescas me indicó que yo haría la caricatura deportiva porque Galecio hacía la caricatura política. Yo me sentí algo decepcionado porque a mí sí me interesaba la política. Yo ya militaba en la Juventud Comunista.

¿Y militante del humor?

Bueno yo no te puedo mentir. Yo siempre le he visto a la caricatura como un arma para combatir lo que está mal, por una nueva sociedad. Y mi caricatura ha sido “contra”. Fundamentalmente contra el imperialismo. Yo he sido un caricaturista ANTI IMPERIALISTA

¿Pero crees que la caricatura logra ser un arma? Porque yo me pregunto hasta qué punto es tan efectiva y a quién puede herir una caricatura de la que se ríen solo los del mismo bando.

Es que es arte, en general. Y si la caricatura es incisiva, crítica, y se le usa de esa manera entonces uno puede transmitir un mensaje o un llamado. Porque a través de la caricatura se puede educar.

¿Con una caricatura militante se puede convencer a alguien? ¿O solamente reforzar las percepciones que tiene un grupo de gente?

Yo no te digo que la caricatura, ella sola, cambie muchas cosas. ¡Es parte de un proceso! Pero no te confundas, yo no soy militante. Fui militante cuando era joven, no he cambiado mis ideas. Pero ya no milito. La militancia no es muy constructiva, en nuestro país es muy rígida y eso no te permite una libertad. No me refiero a decir lo que te dé la gana, sino dibujar libremente lo que uno piensa.

Alguna vez has encontrado filones con los que se pueda hacer crítica a sectores de izquierda a los que te has pertenecido. Has encontrado debilidades de la izquierda ecuatoriana que te motiven para hacerles una caricatura.

Creo que no. No ha habido oportunidad de expresar un criterio crítico respecto a ciertas actividades.

¿Pero ha habido esas ganas de criticar eso?

Ha habido, claro.

Lo que no ha habido es el espacio donde publicarlas. Y han quedado en el cajón.

¿No es una situación similar a la que criticabas de los medios, al comienzo?

Mira yo sintonizo con un sector y no puedo decirte que “soy libre” y hablo yo lo que sea. Lo que quiero decirte es que me pertenezco a un sector. Mira a veces me llaman me dan el tema pero no es que me dicen qué dibujar. Pueden decirme mira hazte una caricatura contra este gobierno. Para mí es suficiente. Pero no es que me dicen hazle así, ponle esto, o que diga aquello.

Ahora que dices eso de “hazte una en contra” ¿ no es como una condena fatal de estar en contra?

No porque hay otros caricaturistas que se van por el lado del humor. Yo hago también algo de humor.

Pero cuando dices CONTRA me da la impresión que hay menos humor…

Lo que pasa es que se es más incisivo. Se hace un dibujo más “de frente”, sin caer en el cartelismo, claro, porque hay que darle algo de gracia también.

¿Alguien ha pensado que tu caricatura ha sido panfleto?

No, no.

¿Básicamente has estado en medios informativos alternativos?

¡Como no! En este momento colaboro en periódico OPCIÓN, y en la revista ESPACIOS, que es una publicación donde escribe un equipo de intelectuales, economistas, sociólogos, y yo hago las portadas.

Tú también eres sociólogo

Claro, yo estudié sociología. Ingresamos juntos un grupo de compañeros, entre los que estaba Milton Reyes, quien fue asesinado. Queríamos tener herramientas intelectuales y conocimientos para poder seguir actuando en política. Yo no sé si haya otros pero por lo general los sectores de izquierda, los sindicatos, los trabajadores, cuando necesitan una caricatura por lo general recurren a mí. No hay otros que yo sepa.

¿Entonces cuando dibujas lo haces con la intención de ridiculizar a los adversarios de la izquierda?

Sí y no. Porque tampoco es que busco hacer daño. Pero con George Bush, dime… ¡cómo no ser duro con él!

Cuando a mí me indigna algo generalmente me sale un tipo de dibujo distinto.

Bueno eso depende de cada persona. En lo tuyo, por ejemplo, hay una sutileza, hay el humor.

¿A propósito como ves la caricatura en el Ecuador?

Bueno, verás una cosa que a mí primero me resalta es que aquí el caricaturista no es bien tratado económicamente, al igual que los dibujantes y los artistas. Pero aparte de eso siempre he tenido apertura, nunca me han censurado.

Pero mencionaste lo de Vistazo…

Bueno, eso fue algo muy diplomático. Pero luego de eso ya estuve en el diario HOY, durante un año, desde que se inició.  En alguna ocasión yo había hecho un dibujo que no les gustó, una caricatura contra las empresas telefónicas. Entonces, Benjamín Ortiz, el director, un tipo inteligente, culto, preparado, en esa ocasión me dijo “Vea Avispa, mejor no les toquemos, porque ellos nos pusieron los teléfonos aquí… ¿Porqué más bien no se hace un dibujo internacional?”. Y como estaba fresco el conflicto Israel con el Líbano, la masacre, etc. así lo hice. Gonzalo Ortiz fue el primero en verlo y le pareció excelente. Benjamín Ortiz estaba presente y ya no pudo rechazarla, sin embargo dijo, “está bien el dibujo pero está demás el texto”. Ciertamente el texto de la caricatura podía obviarse. Pero eso sucedió. Cosas normales.

Exacto. Cosas normales

Yo creo que ellos ya tenían un prejuicio sobre mí. No les gustaba la idea de que yo haya sido comunista y él era de derecha. Pero yo lo respeto. Cada cual es como es. Yo también hago las cosas como yo pienso. Sin agresiones. Así veo yo la vida.

A pesar de tu dibujo beligerante eres un tipo sereno…

¿Yo soy sereno? (risas) Verás, te cuento una anécdota. Cuando estaba en la universidad, en tiempos de Velasco, cuando se había declarado dictador en 1970. Su sobrino era el ministro de defensa, Jorge Acosta Velasco, y ejercieron una política represiva muy dura con la universidad que la habían invadido dos veces. Y como yo hacía dibujos muy duros contra Velasco llegamos a saber que había la orden de que se me mate.

¿Cómo pudiste tú llegar a saber eso?

Porque nosotros teníamos las conexiones y contactos para eso. Entonces la persona que nos lo contó dijo: “¡por favor escóndanse! la cosa es seria”. El ministro de defensa había dicho “a ese hijo de tal ¡córtenle las manos!” Y es que yo había hecho caricatura para activismo, contra Velasco. ¡Entonces yo me tuve que esconder! En ese tiempo vivía solo, no estaba casado. Pasaba de casa en casa, incluso cambiando de aspecto físico. Yo sentía que ya no podía estar en Quito, y como tenía mi novia en Loja…

…ella te dijo “mejor mi amor, ven a esconderte acá”…

(Risas) Claro, claro. Pero la verdad es que eran épocas muy duras. Es distinto que ahora porque en ese momento acuérdate que fueron años de revoluciones a nivel internacional, y eso marcaba una coyuntura y una conflictividad política nacional también muy especial.

Pero nada tan conflictivo ni guerra más dura que la que Gonzalo Mendoza, Avispa, tuvo que librar con el cáncer durante mucho tiempo. Fue, como dijo su amigo Jaime Galarza Zavala – escritor y periodista igualmente combativo- “su arte de dibujante, caricaturista, pintor y cartelista siempre estuvo al servicio de las causas justas y de los oprimidos”.