Por Redacción Opción

El pasado 20 de agosto se realizó el Encuentro Regional de Estudiante Secundarios, convocado por la FESE; alrededor de 200 estudiantes de la costa ecuatoriana llegaron a la ciudad de Guayaquil, con el propósito de discutir las propuestas de los estudiantes para presentarlos al Acuerdo Nacional por la Educación. Los debates estuvieron dirigidos por Skarleth Tamayo y miembros del comité ejecutivo nacional de la FESE. En la reunión estuvieron presentes también los representantes del Acuerdo Nacional por la Educación, de la Comisión de Participación de la Asamblea Nacional, Contrato Social por la Educación, Esquel.  

Alrededor de 200 estudiantes de la costa reunidos en Guayqquil, discutieron propuestas para una nueva educación

Finalizado los debates se aprobó el siguiente manifiesto:

MANIFIESTO DEL ENCUENTRO REGIONAL DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS DE LA COSTA

Guayaquil, 20 de agosto del 2019

Los y las estudiantes secundarios de la costa, reunidos en Guayaquil, hemos decidido ponernos de pie y gritarle al mundo nuestras verdades, ganarle al miedo, al desinterés y a la pereza. Vamos a unirnos para que nuestra voz suene más fuerte, vamos a organizarnos para que nuestros esfuerzos valgan la pena, vamos a proponer para darle norte a nuestras exigencias y vamos a luchar porque así es cómo se consiguen los cambios verdaderos.

Queremos una nueva escuela en la que las decisiones sean tomadas democráticamente, donde se escuche nuestra voz y se nos permita decir lo que pensamos, donde no se nos juzgue por la ropa o el peinado. Que las directivas de curso, los Consejos Estudiantiles puedan cumplir sus ofertas de campaña, nos defiendan, velen por nuestros derechos y no sean electos solo por popularidad. Que los clubes, selecciones, barras y todas nuestras organizaciones puedan existir sin pedir permiso y sin ser satanizados.

Una nueva escuela con presupuesto, que el gobierno entregue lo que ordena la Constitución y lo invierta bien. Una nueva escuela, con suficientes profesores, aulas, laboratorios, con canchas, con música, con juegos en lugar de cámaras, policía, códigos de convivencia que nos atan y orientadoras que nos señalan con el dedo. Libros que nos enseñen ciencia y no nos quieran meter el gobierno por los ojos, Internet para todos y nuestros teléfonos en nuestras manos, no en el escritorio de los inspectores.

Una nueva escuela donde nuestros maestros sean capacitados para las aulas y no para trámites burocráticos. Una nueva escuela donde nos enseñen a pensar y no a obedecer, que existan asignaturas que nos preparen para investigar, resolver problemas y crear. Dónde nos evalúen para saber cuánto hemos avanzado y no a competir entre nosotros por una nota. Una nueva escuela donde los “campos de acción” sean voluntarios y, en lugar de ponernos a cuidar el tránsito, nos acerquen al deporte al arte, a la naturaleza y a la vida.

Queremos un nuevo bachillerato donde nos enseñen, organizadamente, lo que necesitamos para la universidad y para la vida, que haya algunas asignaturas que se enseñen a todos, pero que nos dejen escoger especialización desde segundo, que no nos quieran enseñar que el emprendimiento consiste en tener una buena idea y hacerse millonario o que amar a la patria es agachar la cabeza ante los excesos del poder o abusos de poder. Que se recuperen las horas de práctica para los bachilleres técnicos, que estas sean reconocidas como primer empleo y nos se nos entregue un estipendio para movilización y alimentación .

Queremos una educación que respete nuestra condición de país multiétnico y pluricultural, que se preserven nuestras tradiciones, se respete el derecho de nuestros hermanos a educarse en su lengua materna y dentro de sus comunidades, exigimos que se reabran las escuelas comunitarias. También queremos que existan instituciones educativas públicas con criterio de inclusión, que se amplíe el bachillerato en deportes  y artes como nuevas modalidades. Que se abra oportunidades para que todos y todas estudiemos en todas las modalidades y jornadas. Que no se cierren los colegios nocturnos.

Queremos poder acceder a la universidad y elegir la carrera que queremos estudiar, que el requisito para hacerlo sea el título de bachiller, que las pruebas sean de diagnóstico para poder mejorar, que se invierta en más docentes, más aulas, más cupos, más carreras y más universidades como nos ofrecieron. No creemos que hayan demasiados médicos cuando nuestras familias tienen que esperar meses para ser atendidos en los hospitales, no creemos que hay demasiados profesores cuando  más de la mitad de las escuelas del país tienen uno o dos. Si, queremos que se fortalezca la educación técnica, que se profesionalicen los oficios y que paguen mejor por el trabajo joven.

Queremos que se respeten nuestros derechos, no somos personas incompletas, ni frascos huecos a los que hay que rellenar. Que, si nos van a enseñar valores, suelten el rosario y nos hablen de verdades, de  oponernos a las injusticias, de defender a los débiles, de mejorar el mundo “patas arriba” en el que vivimos. Que no nos sancionen por nada que no sea considerado delito que por nada del mundo nos suspendan de clases, que nos cuiden y no nos persigan. ¡Los delincuentes no están en las aulas!. que nos entreguen el carné estudiantil y que nos den tarifas preferenciales en el transporte, en los útiles, en los uniformes, en los teatros, museos y también en los conciertos, ¿Quién ha dicho que bailar es un delito?

Estamos en el Acuerdo Nacional de Educación, no para conciliar ni para silenciarnos ante lo que no creamos justo. Estamos aquí porque es nuestro derecho, porque tenemos mucho que decir, muchas propuestas que no han sido escuchadas, muchos abusos que no se han conocido, muchos silencios forzados por las circunstancias. No esperamos ni felicitaciones, ni reconocimientos ni premios por los encuentros, talleres, reuniones, asambleas y eventos que hemos realizado. Esa es nuestra labor como dirigentes elegidos democráticamente por nuestros compañeros estudiantes. Lo que exigimos es ser escuchados, que se tome enserio nuestras propuestas.

Por eso, nos vamos a organizar, vamos a regresar a nuestras provincias para dar a conocer nuestras decisiones a todos los Consejos Estudiantiles, directivas de curso, ¡Ningún estudiante se debe quedar sin conocer nuestras propuestas! Vamos a fortalecer nuestra organización en cada aula, en cada taller, cada reunión, cada asamblea y cada congreso que organizaremos este año. Nuestras propuestas, este manifiesto y nuestros reclamos los vamos a hacer llegar por escrito a las autoridades del Ministerio, los Distritos y los colegios. Nunca más vamos a agachar la cabeza cuando se cometan abusos de autoridad o cualquier tipo de violencia.

Los y las estudiantes secundarios de la costa, reunidos en Guayaquil, hemos decidido ponernos de pie y gritarle al mundo nuestras verdades, desde hoy y para siempre, no vamos a descansar hasta conseguir los cambios que tanto anhelamos y necesitamos. por eso, gritamos a todo pulmón: ¡Escúchame, quiero nueva educación!.