Por: Taller de Comunicación Mujer

Desde el 1 de enero hasta el 16 de noviembre 2020 se registraron 101 feminicidios en Ecuador. Cada 72 horas una niña, adolescente o mujer es víctima de la violencia feminicida. Cifra dolorosa y frustrante, a las mujeres nos siguen matando.  En el 66,3% de los casos, los feminicidas eran las parejas o exparejas de las víctimas y el 7,9% fueron los propios padres o padrastros. 

En los primeros 16 días de noviembre se registraron 11 feminicidios, un caso cada 1,5 días. De mantenerse esta tendencia, para finalizar el 2020, 15 mujeres más podrían ser víctimas de la más extrema forma de violencia patriarcal.

En 22 de las 24 provincias del Ecuador se han registrado casos de feminicidios, en lo que va del año. Las provincias que registran el mayor número son Guayas con 26 casos, Pichincha, 19; Manabí, 10, seguidas de Azuay, Los Ríos e Imbabura donde se registran 5 casos en cada una de ellas.

De las 101 víctimas, casi la mitad corresponde a mujeres jóvenes adultas, es decir, que tenían entre 25 y 39 años. Además, en un 14,9% de los casos se trataba de niñas y adolescentes menores de 18 años.

Es absolutamente indignante, 6 niñas menores de 5 años han sido víctimas de feminicidios en manos de sus padres y/o padrastros, siendo los golpes (4), el ahorcamiento (1) y el abuso sexual (1), las formas de la muerte. Al menos, 98 niños, niñas y adolescentes quedaron en la orfandad. Con ellos, suman ya 1.084 los niños, niñas y adolescentes que, desde el 2014, han perdido a su madre por la más extrema violencia patriarcal: feminicidio.

De enero a marzo 2020, el 911 recibió más de 70.000 llamadas de emergencia por violencia dentro del ámbito familiar: mujeres encerradas en clósets, escondidas bajo la cama llamaron pidiendo auxilio. Desde el inicio de la pandemia han ocurrido 82 feminicidios, 59 de los cuales ocurrieron durante el periodo más estricto de confinamiento (16 de marzo al 14 de septiembre).

Con estos datos, la emergencia es inminente, pues la impunidad sigue campante por el territorio ecuatoriano. La Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las mujeres no cuenta con recursos para su implementación. Toda la política pública para la defensa y protección de los derechos no se concreta en la práctica. Hace falta una voluntad política que se exprese en prepuestos eficientes y suficientes para una acción efectiva que frene esta ola violenta.

Instamos a que el sistema de justicia actúe de manera ágil, garantizando el acceso a la justicia, con sentencias ejemplificadoras, hasta cortar de raíz la violencia patriarcal y alcanzar la memoria, verdad, justicia y reparación con todas las mujeres a quienes honramos recordándolas y a sus familias que necesitan protección y cuidado.

Todas las vidas arrebatadas son resultado de la parálisis de nuestras sociedades y de los gobiernos que están vendados los ojos y que se niegan a concretar la política pública que ya está escrita. Todas estas vidas que ya no están, también son resultado de una población que mira de lejos, como si el problema no fuera de todos y todas.

¿Cuántas más tienen que ser asesinadas para frenar esta otra pandemia?

Por Virginia, Katthy, Johanna, Cinthia, Paulina, Noelia, Ma. Inés, Lucrecia, Carmen, Melissa, Doris, Ma. Victoria, Sisa, Olga, Adriana, Tamia, Ma. Monserrate, Maricelys Del Carmen, Gabriela, Paula, Brigith, María, Andrea, Katherine, Kattya, Milena, Juana, Anahis, Rosa, Wendy, Judith, Sani, Gloria, Camila, Jennifer, Estrellita, Ma. Isabel, Zoila, Elizabeth, Mariuxi, Liliana, Sara, Paola, Jenny, Nayeli, Marlene, Emili, Sasha, Daniela, Gema, Paulina, Belkis, Elvira, Marjorie, Yulexy, Génesis, Mayra, Ma. Magdalena, Elsa, Cristina, Lisseth, Konny, Ma. Gabriela, Lidia, Daniela Del Carmen, Isbeli, Valentina, Maité, Ma. Mercedes, Ma. Carmen, Angélica, Jenny, Jéssica, Paola, Julissa, Ma. Rosario, Antonella, Patricia, Julia, Silvia, Emilia, Cristina, Melania, Fladis, Marilyn, Yomira, Maribel, Jazmín, Yessenia, Karen, Verónica, Fanny y Juliana.