Por Ramiro Vinueza.

Conviene – ahora que el gobierno de Lenin Moreno está haciendo bien todos los deberes que le sugiere el Fondo Monetario Internacional (FMI) – hacer un recuento, aunque muy breve de la trayectoria de este organismo internacional

El FMI cumplió el año pasado 73 de creación, fue fundado el 27 de diciembre de 1945. Un año antes fue creado otro instrumento al servicio del capital, el Banco Mundial (BM). Esta dos instituciones más la Organización Mundial de Comercio (OMC) constituyen una trilogía de dominación económica del imperialismo norteamericano.

El FMI, nació de los acuerdos de Breton Woods tras la II Guerra Mundial, que dejó gran devastación en Europa, tenía como objetivo crear un fondo de ayuda a los países participantes, facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, impulsando la cooperación entre países y fomentando la estabilidad cambiaria, dicho así parece loable

La primera y más grande inversión de posguerra fue el Plan Marshall que destinó 13 mil millones de dólares (de la época) para la reconstrucción de Europa, 18 países recibieron la ayuda, pero se privilegió a los países más industrializados como Inglaterra (26%), Francia (18), y Alemania (11%).

Luego vendrían otros programas, con otros nombres que recorrieron todo el mundo con resultados devastadores. Las actuaciones del FMI en países africanos ha significado que poblaciones enteras mueran de hambre, en América Latina, los niveles de extrema pobreza crecieron a niveles insostenibles durante las épocas de ajustes y de las cartas de intención, pero también en Europa, donde países como Grecia o Lituania, no logran salir del hoyo en el que les metió los acuerdos con el Fondo.

Es un perverso círculo en el que se endeuda a los países que requieren “ayudas” financieras, para seguir pagando otra deuda que adquirieron antes. En contubernio con los gobiernos de turno en cada país, se imponen una serie de medidas económicas y políticas con las cuales les despojan del patrimonio nacional, enajenan las empresas estatales a través de las privatizaciones, elevan impuestos, elevan los precios de los combustibles, echan a la desocupación a millones de trabajadores, se apropian de las riquezas naturales, se reforman leyes para tener mayor libertad de explotación de la fuerza de trabajo.

El FMI, es un monstruoso instrumento de dominación mundial de los Estados Unidos y en consecuencia, de sus multinacionales y entidades financieras.

Las decisiones en este organismo se adoptan a través de votaciones de sus estados miembros, (182 en total) lo cual parece democrático. Pero la cantidad de votos de cada país tiene relación con su capacidad económica, sus aportaciones o cuotas. En 2010 los países miembros del FMI acordaron elevar las cuotas en el 100%; es decir, a DEG 477.000 millones (DEG, derechos especiales de giro, es una unidad especial del FMI). Esto entró en vigencias desde enero de 2016. EEUU tiene el 16% de los votos, Francia e Inglaterra poseen el 4,85%, España el 1,38%. Cualquier decisión debe tomarse con un mínimo del 85% de los voto, esto implica que imposible tomar una decisión sin los EEUU.

Ecuador hasta abril del 2016 tenía una cuota de 347 millones en derechos especiales de giro, (DEG), equivalentes a cerca de USD 500 millones, ese mismo año, en junio, elevó a 697,7 millones en derechos especiales de giro (DEG), que equivalen a unos USD 1 000 millones, según un reporte del diario el Comercio. El financiamiento al que pueda acceder un país en el Fondo es de entre   el 37,5 y el 75% de la cuota, según normas del FMI.

Hace más de 60 que nuestro país estableció relaciones con el FMI, Según la periodista Mónica Orozco, del diario El Comercio “la primera vez que el país acudió al FMI fue en 1957 bajo el gobierno de Camilo Ponce Enríquez. Desde entonces ha firmado 18 acuerdos Stand-by y 10 cartas de intención, según datos de José Emilio Vásconez, catedrático de la Universidad Internacional. La última carta se firmó en el 2003, en el gobierno de Lucio Gutiérrez”.

El gobierno de Rafael Correa rompió momentáneamente relaciones con el organismo, pero a mediados del 2014, decidió retornar a los mercados de capitales, en el 2015 se publicaron los resultados del Artículo IV. El año pasado el Ecuador volvió al Fondo Monetario por ayuda técnica y desde hace pocas semanas se realizan diálogos para un posible acuerdo financiero, un préstamo por 10 mil millones de dólares.

Para que el FMI desembolse los recursos, los países deben cumplir determinadas normas, que se pueden resumir en:

  • Saneamiento del gasto público. Lo que se logra reduciendo a la mínima expresión el gasto social. salud, educació, seguridad social, obra publica.
  • Eliminación de subsidios productivos, energéticos y reducción de aranceles. Esto es: no se puede subvencionar o proteger la producción nacional (lo que si hacen en EEUU o la UE), elevación de combustibles, energía eléctrica y no se debe gravar la importación. La consecuencia directa es la eliminación total de la economía local porque no puede competir con la extranjera.
  • Aumentar la presión fiscal. Tan sencillo como crear nuevos impuestos al pueblo, como el IVA; es decir, más impuestos a las mayorías populares y reducción de impuestos para los grandes grupos económicos y las transnacionales.
  • Eliminación del impuesto a la salida de capitales, así podrán sacar todas las divisas del país sin mayores problemas.
  • Estructura de libre mercado, es decir, el monopolio total por parte de las multinacionales. Eliminan la producción nacional y a sus productores.
  • Desregulación del mercado de trabajo. Adiós a los derechos laborales, adiós al sindicalismo, adiós al empleo estable y de calidad.

A pocos en sus cabales les puede quedar dudas de los efectos destructivos de estas medidas. Más de 25 años los ecuatorianos tuvimos que enfrentar las medidas fondomonetaristas, implementadas por gobiernos vendepatria y antipopulares, todos a su turno le hicieron el juego al FMI, cumplieron a rajatabla sus imposiciones. Fueron décadas perdidas, de succión de los recursos y riquezas del país, de explotación y empobrecimiento extremo de la gente, de expulsión del país de millones de compatriotas. Durante ese periodo la lucha popular, juvenil, indígena, de los trabajadores y campesinos, de las mujeres estuvo presente todo momento resistiendo y enfrentando la política del FMI.

El gobierno de Lenin Moreno ha tomado ya medidas contra el pueblo y pretende profundizar su política neoliberal- fondomonetarista; su dilema está en si estas medidas son de shock, adoptadas de un solo plumazo, pase lo que pase, como reclaman las cámaras empresariales o adopta la opción de un acuerdo de facilidad extendida, es decir con plazos más largos de entre 4 a 10 años.

En cualquiera de los casos, sea con shock o gradualismo se hará un grave daño a la economía del país, a su soberanía, se empobrecerá a millones de personas, se recortaran los servicios de salud, educación, seguridad social, se incrementara en decenas de miles los desocupados. Ante lo cual nuevamente el pueblo jugara su papel en la defensa de sus intereses y los del país.

Fuentes:

https://www.portaloaca.com/articulos/anticapitalismo/14107-fmi-73-anos-al-servicio-del-capital.html

https://www.elcomercio.com/blogs/economia-de-a-pie/monica-orozco-ecuador-fmi-relacion.html.

https://www.elcomercio.com/actualidad/cuota-ecuador-fmi-economia-negocios.html.

https://www.imf.org/external/np/exr/facts/spa/finfacs.htm