La vida nos jugó una nueva mala pasada, te arrebató de nuestros camaradas y amigos, de tu querida familia, de la militancia comunista y de la lucha por la revolución.

Nos conocimos hace 50 años, nos encontramos en las trincheras internacionalistas y desde entonces compartimos ideales, aspiraciones y sueños y, desde luego, preocupaciones por avanzar en la lucha común por concretar en hechos la construcción de nuestros partidos, por la forja del movimiento comunista internacional marxista leninista, por la vigencia del internacionalismo proletario.

Caminamos juntos, en la misma ruta, pero en distintas trincheras, en la organización de la clase obrera y de la juventud en España y Ecuador, en la conducción de la lucha revolucionaria. Celebramos los éxitos y las victorias y, resentimos los reveses y derrotas.

Tengo presente tus posiciones en defensa de la doctrina revolucionaria del proletariado, el marxismo leninismo, al mismo tiempo que tus afanes decididos por su aplicación creadora en las condiciones concretas, tu decisión de abrir caminos y señalar derroteros, siguiendo las sabias consejas de Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Recuerdo y compartí, en las mismas posiciones, la confrontación intransigente a los oportunistas y revisionistas que asolaban a los marxista leninistas, a los mercachifles de los principios que pretendían descaminarnos, a los traidores y renegados que, a nombre del comunismo, intentaban destruir las fuerzas revolucionarias del proletariado.

Unidos y junto a otros camaradas y partidos forjamos la nueva expresión del internacionalismo proletario, la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML, desenmascaramos las posiciones nacionalistas, esclarecimos las incomprensiones y vencimos las dificultades, continuaremos la labor, te lo prometemos camarada Raúl.

Raúl Marco junto a otros comunistas españoles, en el curso del combate antifranquista, por la revolución y el socialismo, en batallas frontales contra el oportunismo de los carrillos, conformaron el aguerrido Partido Comunista de España (Marxista Leninista) y desde sus filas contribuyeron a la lucha por la revolución y el socialismo.

La labor teórica y política que desarrollaste a lo largo de más de sesenta años está presente en la existencia del PCE (ML), en las páginas de “Vanguardia Obrera”,  “Octubre”,  “Revolución Española”, de las Revistas Marxista Leninistas Internacionales, “Teoría y Práctica” y “Unidad y Lucha”, demuestra la firmeza y consecuencia, tus preocupaciones e inquietudes, constituye una importante contribución a la organización internacional de la revolución proletaria.

La perseverancia en la aplicación de los principios, en la práctica concreta de la Revolución española, desarrollaron iniciativas políticas y propuestas acogidas por la clase obrera y la juventud, se expresaron en el programa de la República Popular y Federativa, en la conformación y la lucha decida del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota, FRAP que diera dura guerra al franquismo.

En los primeros años de la década de los noventa un grupúsculo de oportunistas y traidores subvirtieron al Partido Comunista de España (Marxista Leninista);  en nombre de los nuevos tiempos y de la realidad asaltaron la Dirección y dispersaron la Organización, pretendían acabar con la vanguardia de la revolución española y deslegitimar los principios revolucionarios del marxismo leninismo. Aparentemente habían triunfado, habían alcanzado sus objetivos. No contaban con tu decisión y la de tus camaradas que reemprendieron el camino, curaron las heridas y reconstruyeron el Partido. Fue un camino duro, difícil y complejo que dejo claro el temple de los marxista leninistas españoles, la determinación de Raúl Marco de continuar, hasta las últimas consecuencias la guerra a muerte contra el capitalismo y por el triunfo del comunismo.

Los recuerdos de tu lucha y del valor de tus contribuciones dejan claro un gran comunista, un organizador y jefe revolucionario, un internacionalista consecuente. Dejan también el recuerdo de un ser humano excepcional, estudioso y creativo, sencillo y reflexivo, fraterno y solidario con sus camaradas y amigos; firme y duro, intransigente con los enemigos y los traidores.

Aprendí mucho de tu modo de ser, de tu franqueza y camaradería, te recordaré siempre, perdí un entrañable amigo, un ejemplo de lucha y sacrificio.

Recuerdo ahora una de tus últimas frases expresadas cuando asechaba la enfermedad, “esta guerra la ganaré, derrotaré a la muerte” y así ha sido, continúas la batalla en la militancia y la lucha de tus camaradas, de tu compañera de la vida, de nuestra querida Lola. Venciste a la muerte, queda la estela de tu ejemplo.

Hasta siempre camarada Raúl

Pablo Miranda

Ecuador, octubre de 2020

Un encuentro familiar de Raul y Pablo