Por Prof. Stalin Vargas M.,

En los momentos actuales los médicos, enfermeras, laboratoristas, trabajadores municipales que realizan las labores de aseo, recolección de basura, trabajadores del campo que nos proveen de los alimentos, están en la primera línea del enfrentamiento a la pandemia del coronavirus. Expresan de manera viva la solidaridad con los pobladores del campo y la ciudad. Es necesario valorar y reconocer su trabajo.

En la otra fila nos encontramos los docentes, que estamos trabajando con 1 millón 926 mil 811 estudiantes matriculados en el régimen sierra y oriente (73,48% son de instituciones públicas y el 26,52% instituciones educativas particulares, fiscomisional y municipales), para el año lectivo 2 019-2 020 y también a los padres de familia, mediante el denominado teletrabajo, que significan 12 y más horas de trabajo. En mis 35 años de docente es la primera vez que vivo una situación como ésta.

No puedo dejar de señalar que el aparente discurso radical de Alianza País con los presidentes Correa y Moreno de ¨avanzar en la revolución educativa¨, de ¨tener la mejor educación del mundo¨ han quedado solo en palabras, las políticas educativas implementadas no han significado cambios sustanciales en la educación ecuatoriana.

Esto se expresa en hechos concretos: las condiciones en las que realizamos el proceso educativo a través del teletrabajo, según la ARCOTEL, el 45% de la población tiene acceso a internet fijo, esto significa que el 55% no tiene internet fijo. De las 1 052 parroquias del país 392 no tiene conectividad, apenas 167 tiene conectividad 4G, 632 tiene conectividad 2G y 3G.

Las posibilidades de conectarnos con los estudiantes de las instituciones educativas públicas es bastante complicada, por ejemplo de los 38 estudiantes de séptimo grado de mi escuela solo 15 tienen internet, 20 no tienen computadora. Mientras en las instituciones privadas los estudiantes tienen acceso a las plataformas educativas en buena medida. Aquí ya tenemos una primera diferencia entre la educación pública y la privada.

Estamos trabajando a través de WhatsApp, por este medio compartimos las actividades y nos comunicamos con los padres de familia que escriben y llaman para que les expliquemos cómo deben desarrollar las tareas los estudiantes. Vale tener en cuenta que muchos padres y madres de familia tienen que hacer recargas para tener las megas necesarias para tener conexión y por lo tanto comunicación.

Desde el Ministerio de Educación se ha elaborado el Plan Educativo COVID 19, según la Ministra, ¨las clases están suspendidas y no corre el cronograma escolar¨, lo cual es contradictorio con los Planes de Contingencia Semanales (planificaciones para docentes y estudiantes) que sube el MinEduc a la plataforma recursos2.educacion.gob.ec en las que inclusive las temáticas planteadas corresponden a las unidades 6, cuando en realidad se estaban trabajando las unidades 4  hasta marzo, y a partir de abril la unidad 5. Los tecnócratas dicen una cosa desde el escritorio cuando la realidad en la institución educativa es otra.

La capacitación al magisterio para el uso de las TIC, es insuficiente, el Ministerio de Educación dice que ahora, más de 100 000 docentes están siendo capacitados en aulas virtuales,  no dice que este es un trabajo de varias universidades del país, en la plataforma mecapacito.educación.gob.ec  solo hay un curso de Moodle Básico para docentes, dirán que están ampliando la oferta con otros actores, pero ésta debería ser una constante, mucho se habla del uso de las TIC en el aula, pero en la realidad los laboratorios de computación en las escuelas son escasos.

Sumado a esto no pagan el sueldo a los docentes, piensan que como no estamos yendo a los establecimientos educativos no comemos, no gastamos en nada, por el contrario estar en aislamiento social hay más consumo, hay más gastos.   

Ésta realidad está invisibilizada,  esto tiene que cambiar, el gobierno y las élites deben entender que se debe invertir en educación y salud, cumplir lo que dice la Constitución, priorizar los recursos para el área social y no para pagar la deuda externa y beneficiar a los tenedores de los papeles de la deuda y de los bonos.

Si alguien me pregunta después de esto, qué profesión elegirías, les diría sería nuevamente maestro.   

EX PRESIDENTE UNE NACIONAL

Quito, 7 de abril 2 020