Por Abg. Carlos Sánchez

Nuestra Constitución de la República estable que los derechos de los trabajadores son irrenunciables e intangibles; es decir, bajo ningún concepto pueden ser restringidos o disminuidos en su aplicación. Y bajo estos conceptos los acuerdos ministeriales que menoscaben o disminuyan los derechos laborales son inconstitucionales e ilegales.

La pandemia del COVID19 es de carácter mundial nadie lo niega, pero sobre todo es un llamado de atención a los que más tienen las riquezas acumuladas. Toda la humanidad tiene el  “EL MANDATO” de respetar la naturaleza; es más, nos obliga a mirar hacia otros campos de la actividad económica, de nada sirve el petróleo, si la agricultura y el campo no es atendida como acción prioritaria pues es la actividad que salvará al mundo del hambre.

En el caso del Ecuador luego de una década robada por parte del gobierno de Alianza País 35 hoy 5, a la cabeza el ladrón mayor Correa, saquearon los dineros del estado, se llevaron al peso  miles de millones de dólares y hoy estamos pagando las consecuencias, pues al tener un gobierno continuista no ha hecho nada para recuperar los robado, más bien se ha dedicado a implementar sainetes de persecución sin que esto signifique aplicación de mano dura en la justicia, muy pocos encarcelados o enjuiciados, pero nada de los dineros recuperados.

La Pandemia del COVID19, lo que ha hecho es desnudar más rápido las lacras sociales existentes, el desempleo más de 5 millones de compatriotas, sub-empleados y los más preocupante gente en la pobreza y en la indigencia, esta es nuestra realidad y los que no la querían ver, hoy la palpan días tras día. Por eso, sin estar de acuerdo en que la gente salga a la calle, pero lo entiendo, tienen que ver la forma cómo puede subsistir, para llevar a su casa algo para comer;  el “quédese en casa no salga”, se convierte  en una sentencia de muerte igual o peor que el COVID 19. Mientras en la otra cara de la moneda los ricos pueden quedarse en la casa y jugar golf en sus mansiones, cuidados por las fuerzas de seguridad para que sus grandes empresas sigan funcionando.

El llamado del gobierno para que “todos arrimemos el hombro” cae en saco roto cuando las  soluciones de los empresarios y los grandes grupos de poder económico, en contubernio con el gobierno plantean poner en práctica los recetarios del FMI,  entre otras cosas  quitar los subsidios a los combustibles y la flexibilización laboral, sin importarles la vida de la gente, sino sus pingues ganancias, a costa de las lágrimas y el dolor de los trabajadores y los pobres.

Los grupos de poder económico imponen sus políticas, aprieta los bolsillos de los más pobres, imponiendo el cierre de los negocios pequeños; garantizando el funcionamiento de las grandes cadenas, SUPERMAXI, MI COMISARIATO, SANTA MARIA etc., de la misma manera la banca de forma miserable, exigen que le paguen los créditos, sin importarles el paro forzoso  en la cual se desarrollan las actividades comerciales, imponiendo el monopolio de las actividades y exigiendo a sus trabajadores sacrificios, para ello no escatiman esfuerzos y hoy proponen flexibilizar la jornada de trabajo, reduciendo al mismo tiempo el poco salario que recibe un trabajador,($400,00), el mismo que está por debajo del valor de la canasta básica que bordea los MIL ($1.000.00) dólares mensuales.

Hoy más que nunca la clase obrera debe conocer los alcances los acuerdos ministeriales como el  0077-2020, para no dejarse embaucar,  en la parte pertinente del artículo 4 establece: “de la reducción emergente de la jornada laboral. Durante la emergencia sanitaria declarada por un periodo no mayor a seis meses, renovable por seis  más por una sola ocasión, se acordara la disminución de la jornada laboral  referida en el artículo 47.1 del Código del Trabajo, en los términos previstos en dicho cuerpo legal en virtud de la pandemia provocada por el coronavirus COVIDI19”.

A simple vista en ninguna parte plantea que esto sea reducción del salario, ya que el artículo en referencia 47.1 CT, plantea las formas de recuperar la jornada laboral, que será hasta por tres horas incluido, los sábados 4 horas.

Cabe resaltar que nuestra Constitución de la República estable que los derechos de los trabajadores son irrenunciables e intangibles, es decir, bajo ningún concepto pueden ser restringidos o disminuidos en su aplicación;

Así el artículo 328 de la Constitución manifiesta lo siguiente: “la remuneración será justa, con un salario digno que cubra al menos las necesidades básicas de la persona trabajadora, así como las de su familia; será inembargable, salvo para el pago de pensiones alimenticias”.

Sin embargo los grupos de poder económico y los empresarios con el silencio cómplice del gobierno de turno pretenden a pretexto del estado de excepción asaltar el bolsillo de los trabajadores reduciéndole los salarios.

Al respecto vale la pena recordar lo que establece la Constitución en la Sección Cuarta Estados de Excepción  Art 165 que manifiesta: “Durante el Estado de Excepción La Presidenta o Presidente podrá suspender o limitar el ejercicio del derecho……”; y, si nos detenemos a analizar en ninguna parte dice que  por el Estado de Excepción, TENDRA LA POTESTAD DE REBAJAR O LIMITAR LOS SUELDOS O SALARIOS de los trabajadores, como vemos nuevamente aprovechándose del llamado de excepción pretenden o quieren que el peso de la crisis la depositan en los hombros de los trabajadores asaltando sus bolsillos .

En ninguna parte insistimos, plantea o dice que se reducirá el salario del trabajador

Esta es la realidad de la Pandemia COVID19 y la pandemia mayor llamada Capitalismo, que no mira el dolor ajeno, no le importa el sufrimiento de la gente, lo que le importa es como seguir ganando, llenando sus bolsillos,  aunque en el camino siembre dolor y muerte.

La Pandemia del COVIDI19 nos deja una enseñanza, el sistema Capitalista es muerte y solo la unidad  de los trabajadores y los pueblos, nos permite combatir de forma eficaz esta crisis para salir adelante, primero la vida, después la deuda, que el futuro de bienestar es nuestro, que UNIIDOS podemos vencer a la muerte y a las pretensiones de los ricos y poderosos, que quieren a costa del salario de los más pobres salvar la crisis, mientras ellos siguen manteniendo sus enormes ganancias.

La unidad Obrero – Campesina es el camino que nos permitirá salir de la crisis y así podemos decir,  si a la vida.