Por: Paúl Jácome Segovia

Luego del Levantamiento Indígena-Popular de Octubre de 2019, los grupos económicos de poder, el gobierno de Moreno, los grandes medios de comunicación, todos aupados por el Fondo Monetario Internacional, tratan de construir la idea de que el Paro Nacional, polarizó a la sociedad ecuatoriana;  pretendiendo una vez más, responsabilizar al movimiento social de las desgracias a las que el capitalismo ha sometido a las grandes mayorías  empobrecidas; ellos (los grandes empresarios) se niegan a asumir que los únicos responsables de los profundos problemas sociales que atañen a nuestra sociedad, son precisamente ellos, los dueños del capital, los regentes de la explotación de los pueblos, de los trabajadores.

Desde octubre de 2019 para acá, se ha construido un velo para tratar de cubrir las profundas desigualdades sociales existentes en nuestro País, tratando de negar lo evidente, buscando esconder la avaricia de las élites de poder, a quienes únicamente les importa llenar sus bolsillos, y, silenciar y disciplinar al conjunto del movimiento social para seguir amasando fortunas, sin que nadie les reclame.

La acumulación capitalista cada vez es más agresiva, la mal llamada Revolución Ciudadana incluso, fue una de las etapas de mayor acaparamiento capitalista, de acuerdo al docente investigador de la PUCE, Isaías Campaña C. Para el año 2006 los grupos económicos operativos eran 62, al cabo del año 2015, llegaron al escalofriante número de 200, es decir, 140 grupos económicos surgieron durante nueve años de gobierno de Correa;  de acuerdo al  SRI, a la presente fecha, llegarían a 270 grupos, solamente en el año 2019, en el gobierno de Moreno han surgido  56 nuevos grupos.

¿Pero qué demuestran estos indicadores? Evidentemente ponen al descubierto la gran riqueza de la que es dueño nuestro Ecuador, misma que se concentra en grupos muy reducidos. Para tener una mejor idea de lo descrito, les invito a mirar  las cifras que ellos mismos proveen a las instituciones del Estado, seguramente haciendo uso de la famosa doble contabilidad; dicho sea de paso, estos poderosos, jamás transparentarán sus verdaderas ganancias.

De acuerdo a la Súper Intendencia de  Compañías, datos 2019,   existirían  registradas 72 240  “empresas”, en los que ellos han calificado en: Grandes, medianas, pequeñas y micro. Es importante detenernos en el análisis; las denominadas pequeñas y microempresas, que en fin de cuentas son negocios familiares o personales, constituyen el 86% de los negocios registrados (62 096), es decir no corresponden a capitales monopólicos, y son quienes se constituyen como  la mayor fuente de empleo, con un aproximado de un millón de puestos de trabajo; mientras tanto que las grandes empresas que representan al 4,3% (3098), llegarían a fomentar el mismo millón de empleos, pero con la diferencia abismal en la acumulación de la riqueza.

De acuerdo a la revista Líderes del 9 de abril del 2019, estos grupos perciben un aproximado de 62 000  millones de dólares anuales,  el 62% del total del PIB; es decir 170 millones de dólares diarios;  lo que doce millones de ecuatorianos (70%) ganarían en un día de trabajo. En la misma línea de reflexión, los ingresos anuales de Corporación La Favorita bordean los 2 200 millones de dólares, a una razón de USD 252 000 por hora;  un trabajador que gana una RMU, para alcanzar a llegar a lo que este grupo gana en sesenta minutos, debería trabajar 52 años.

Entonces se puede colegir que, la división del ecuador en clases sociales, no es un tema antojadizo, es una realidad concreta que pretende ser escondida a diario por quienes no quieren perder sus privilegios y quieren seguir acumulando más riqueza.

Octubre fue mucho más allá del decreto del 883, fue el reflejo de la profunda polarización que el Ecuador vive ya casi dos siglos de capitalismo, donde las brechas económicas cada vez son más gigantescas, los pueblos se alzaron en búsqueda de una sociedad más justa, y esa sociedad será posible cuando sea abolida definitivamente la brutal acumulación de la riqueza y para que ello ocurra, es necesario un gobierno de los pueblos y nacionalidades indígenas.