Por: Remo Cornejo Luque

El malestar de la población crece a diario por los equívocos que viene cometiendo el gobierno. Existiendo una gran población, de clase media y popular, el sucesor de Correa se declara representante de los grandes empresarios y defensor, en los hechos, del capital internacional.

Somete toda su política económica a los designios del FMI, actuando en forma testaruda, como ocurrió en octubre, para pretender imponer el Decreto 883, como uno de los pasos iniciales para el retorno, más visible, del neoliberalismo. Se lanzó contra la mayoría de la población con una desatinada ola represiva, en el levantamiento indígena popular, para viabilizar el recetario extranjero, aunque terminó reculando.

Mantiene alianzas en la Asamblea Nacional con partidos de derecha, con el CREO y los socialcristianos. Todos se percatan que no hay leyes en beneficio popular ni procesos serios de fiscalización. La boya lanzada a la presidenta del CNE terminó con uno de esos acuerdos.

Se sigue sosteniendo un experimento mal diseñado por el correísmo, una prueba estandarizada que es injusta, excluyente, arbitraria y que ha dejado al margen de las universidades a un millón trescientos mil jóvenes. De paso sale pus ante la denuncia de filtración de exámenes, donde se debe investigar y sancionar a quienes trafican en esta cartera de Estado. Urgen cambios en el sistema educativo y deben impulsarse las reformas necesarias. 

El recorrido de Don Otto como candidato del gobierno, aprovechando los recursos estatales, no solo es para difundir las «bondades» del morenismo y proyectar su figura sino para defender lo indefendible del Circo sobre el hielo, cuando existen necesidades más apremiantes de nuestros pueblos.

Y la cereza del pastel de los equívocos, es la declaración burda sobre el acoso sexual, que vive a diario miles de hermanas ecuatorianas, donde el mandatario demostró insensibilidad y machismo.