Por Jaime Chuchuca Serrano

Cuando un indígena se cambia el nombre y el apellido a uno español, le dicen «indio alzado», «te llames como te llames, así te cortes el pelo y te cambies de ropa no dejas de ser indio».

Cuando le preguntan (nos preguntan) el apellido, dicen, «ha sido indio».

Cuando se quiere bautizar al wawa con el nombre indígena, algunos curas dicen: «¿por qué no le pones un nombre cristiano?».  Pero cuando hay personas que reivindican su cultura y deciden cambiarse el nombre español por uno indígena, saltan los blancos-mestizos gritando: «¡ese no es indio!».

La burguesía blanco-mestiza cree tener un indigenómetro en mano. Piensan que pueden decir quien es indio y quien no es, como en la colonia cuando los blancos daban los nombres y los colores de la ropa para distinguir a los indígenas de la hacienda, ahora se creen con el derecho de los significantes y significados.

¡Vaya creencias de mierda de los españoles-blancos-mestizos-de-cepa-con-escudo!

 La libre determinación cultural colectiva e individual es la que debe primar en la identidad, no las ideas desbaratadas de quienes se piensan herederos del trono español. Jóvenes, llámense como quieran y pongan a sus hijos el nombre como lo determine su corazón cultural marcado a fuego de lucha.

¡Ñukanchik runakuna kanchik, pacha pakarikaman!