Por Patricio Camacho Z

PacazaNews 

La Organización Internacional del Trabajo, es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 11 de abril de 1919; como parte del Tratado de Versalles, que terminó con la Primera Guerra Mundial y reflejó la convicción de que la justicia social es esencial para alcanzar una paz universal y permanente.

Este organismo publicó un estudio sobre el impacto de la situación de los jóvenes en empleo y protección social en Ecuador. Allí vemos que los jóvenes que tenían trabajo, solo el 31 % de los hombres y el 34,7 % de las mujeres estaban afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS; es decir, son  “niveles de protección social muy inferiores a los correspondientes a la población adulta”. En Ecuador hay alrededor de 3 millones de jóvenes; el 25 % de la población en edad de trabajar (PEA). En el referido estudio se considera que  difícilmente tendrán la oportunidad para ingresar al mercado, durante el período de la pandemia. Los que tenían empleos o pudiendo obtenerlos estarán limitados por las políticas de aislamiento.

Por ello la OIT considera importante evaluar con cuidado medidas de flexibilización laboral de este grupo de la población, volver lo antes posible a sus puestos de trabajo y lograr así recuperar sus ingresos. Los datos dicen que antes de la pandemia, a diciembre del 2019, por cada 100 jóvenes de entre 18 y 29 años 57 estaban trabajando, 6 desocupados y 37 inactivos.

En el contexto de la pandemia, estas cifras muestran un desplome; pues las recesiones afectan más a los jóvenes que a los trabajadores de mayor edad y experiencia, “y suelen ser los primeros en ser despedidos o en ver un recorte de sus horas de trabajo”. Ya que se desempeñan principalmente en las industrias más afectadas por el COVID-19: comercio, hotelería y servicios de comidas. La OIT señala que de las 300 mil desafiliaciones al IESS; ocurridas en la pandemia, el 40,1% son jóvenes entre 21 y 30 años de edad. Además que la situación de los jóvenes, y en especial de las mujeres, en materia de empleo y protección social “revestía una gran gravedad aun antes de la crisis actual”.

En Ecuador, solo cuatro de cada diez trabajadores venían cotizando al IESS y en el caso de los jóvenes, la cobertura alcanza tan solo al 21 % de los trabajadores de entre 18 y 29 años”. Esto tiene algunas lecturas; por ejemplo; que el modelo de capitalización solidaria; universal, colectiva y obligatoria; que tiene el IEES; es de trascendental importancia, en estos momentos del país. Ya que la derecha económica enquistada en el gobierno de los grandes empresarios está impulsando el modelo mixto. Esta propuesta que viene desde el gobierno de Sixto Durán Ballén; separa los seguros de IVM (Invalides,Vejez y Muerte) del Seguro de Salud. Lo que implicaría dejar sin financiamiento a este último. Luego separa a los afiliados jóvenes y el manejo de sus fondos de capitalización, se los entrega a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs). A los jubilados a cargo del Estado y a los maduros…se espera que mueran.

Por ello los datos de la población joven adquieren trascendencia, para explicarles lo que está a punto de suceder. Chile y su modelo de capitalización individual, es el espejo de lo que sucede con una sociedad inequitativa.