Por Francisco Escandón Guevara

El gobierno de moreno, por presiones del fondo monetario internacional (fmi), impuso un paquetazo económico y laboral de carácter antipopular que merece el rechazo de la mayoría de ecuatorianos.

El incremento de los precios del diésel y las gasolinas, es el inicio del paquetazo económico, pues el efecto dominó de encarecimiento de los servicios, como es el caso del transporte público, y de los productos de primera necesidad son inmediatos. De esta forma, por decreto de moreno, la capacidad de compra de los salarios del pueblo ecuatoriano disminuyó.

Además es necesario advertir que las nuevas tarifas de los combustibles no son fijas, pues como ya sucede con la gasolina súper, los precios están liberalizados y, cada mes, a merced de la oferta y la demanda, el gobierno los definirá. 

Por otro lado, el paquetazo laboral, que está aún bajo el tapete, precariza más las condiciones de contratación, de trabajo y hasta de jubilación de los trabajadores. Inconstitucionalmente, moreno quiere confiscar para siempre el sueldo de un día de quienes trabajen en las empresas estatales, además de reducir en 20% el salario de todos los servidores públicos que sean contratados o tengan nombramientos provisionales. Esta contrarreforma laboral además pretende legalizar los contratos de trabajo desprovistos de derechos y la eliminación de la jubilación patronal.

Esas razones son suficientes para protestar y motivan la oposición general del pueblo. Con contundencia y masividad las movilizaciones se desarrollan y no la detendrá la declaratoria del estado de excepción, ni la cobarde represión, que sólo expresan la violencia estatal.

Mal hace el régimen de calificar como zánganos, vándalos, malcriados o golpistas a los manifestantes; es el mismo gobierno el responsable de sus desatinos y de la falsa prédica de combatir a la corrupción de su predecesor.

La lucha contra los paquetazos es independiente de la burguesía, marca distancia con los líderes de la partidocracia y rechaza el intento de manipulación del correísmo que quiere pescar en río revuelto.

Si moreno no deroga a tiempo las medidas económicas y laborales, sus días están contados en Carondelet. Al fin y al cabo la historia la hace las masas.

Todos y todas a las calles.