Por: Mateo Rodriguez

La movilización popular de estos días se ha caracterizado por la masividad, combatividad y unidad.

La movilización popular contra las medidas económicas se caracteriza por su masividad y combatividad, evidenciando la dignidad y rebeldía de nuestros pueblos, que se oponen al entreguismo y el neoliberalismo. Los cierres de carreteras y las acciones en varias capitales de provincia dan testimonio de esto.

Fue el propio gobierno, con sus fuertes medidas represivas el que permitió que el combate popular suba a nuevos niveles. El descontento represado de las masas salió a flote, las calles han sido tomadas por jóvenes, indígenas, pobladores, mujeres, comerciantes, campesinos. La declaratoria del estado de excepción no frenó la lucha, como el ministro de Defensa “pronosticó” y amenazó. En varias jurisdicciones, unidades del Ejército dejaron de reprimir. Cabe destacar el pronunciamiento político de la Conaie que frente a la represión han declarado estado de excepción en sus jurisdicciones para proteger a los manifestantes, declaración que es una afrenta a la institucionalidad.

El movimiento popular organizado ha ganado protagonismo, la unidad de las organizaciones populares, indígenas y sindicales se forjó en el calor de la lucha; esta ha dado sus primeros triunfos, el gobierno ha tenido que dejar en manos de los municipios la revisión de las tarifas del transporte, y muchos de ellos han decidido no revisarlos. Las reformas tributarias y laborales anunciadas aún no son entregadas al parlamento lo que da muestra de una inseguridad por parte del Ejecutivo.

Un elemento que debe ser destacado es la participación de jóvenes y mujeres en estas acciones, aquellos sectores que vivieron su niñez y adolescencia durante el correato hoy expresa su inconformidad, son generaciones que no tienen mayor experiencia en la lucha callejera, pero de apoco va aprendiendo y demostrando su radicalidad. Esa juventud secundaria y universitaria de apoco va derrotando el miedo y la desmovilización.

Pese a la ofensiva que los grandes medios de comunicación hacen para calificar a la movilización popular como “correísta” esta continúa con una plataforma unitaria e independiente de Correa y Moreno, en esto cabe destacar el pronunciamiento del movimiento político de izquierda Unidad Popular, en el que se “reafirma su compromiso de continuar presente junto a nuestro pueblo en estas jornadas de lucha. En este momento de crisis tomamos partido, nuestra posición siempre será con los de abajo, con los que luchan, con las mujeres y hombres que han decido se rebelarse ante la injusticia del sistema. Nuestra militancia estará presente y apoyará en todas las acciones que los pueblos y sus organizaciones protagonicen ejerciendo su derecho constitucional a la resistencia”.

La derecha de manera oportunista aplaude las medidas pero a la vez le saca el cuerpo para no sufrir el golpe político que el rechazo a las mismas genera. Nebot y Lasso aplauden pero a la vez se pronuncian de manera cautelosa, tratando de poner distancias con el gobierno que ha sido sostenido por ellos.

El movimiento popular organizado, de manera unificada mantiene en alto las banderas que han convocado a la Huelga General. El correísmo trata de utilizar el rechazo al gobierno en su beneficio pero no lo puede hacer y en muchas ocasiones ha sido rechazado; la izquierda de manera consecuente disputa la dirección e influencia en el movimiento popular, confrontando con quienes cuando fueron gobierno persiguieron a los trabajadores y pueblos.