Por Redacción Opción

 

La ex presidenta de la UNE y dirigente de Unidad Popular, Mery Zamora, presentó la mañana del jueves 27 de septiembre una denuncia penal contra el ex – presidente Rafael Correa y ex – fiscal Galos Chiriboga, por los delitos de odio, fraude procesal, falsa Imputación y libertad de pensamiento.

 

 

 

Mery Zamora, junto  a su abogado Daniel Carbo Ordoñez, Geovanni Atariahuna, Marco Cadena y francisco Celi, miembros de Unidad Popular

 

 

“Este es el inicio de una serie de acciones legales tanto en el país y a nivel internacional que nos permita hacer justicia, reparar a quienes fuimos víctimas y sancionar con cárcel a quienes fueron responsables de la persecución política, violencia de género y criminalización de la protesta social” señaló Mery Zamora.

En la demanda se citan a la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer “Convención de Belem do Para”, en cuyo artículo primero dice: “… debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.”

Es claro, dice la demanda, “que los hechos criminosos realizados por Rafael Correa y Galo Chiriboga se encuentran insertos actos de violencia de género en contra de mí,  teniendo dicho instrumento consonancia con el de la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer que de manera clara enuncia en su Artículo 1 “A los efectos de la presente Convención, la expresión “discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.”. Siendo una obviedad la condena pública y discriminación que los denunciados provocaron en mí.

Efectivamente, el ex – presidente Rafael Correa, desarrolló un discurso de ataque, de insultos, vejaciones, discriminación, en definitiva de odio contra Zamora por su condición de mujer y de líder sindical y política. Una y otras vez se refirió a la presidenta de la UNE, en ese entonces, para descalificarla como maestra, como madre, hizo llamados públicos para que no la sigan. Junto al ex –fiscal Galo Chiriboga, desarrollaron una tenaz persecución, que incluyó el ridículo pedido de la acción extraordinaria protección, cuando la Corte Nacional había fallado finalmente a favor de Mery Zamora.

La líder sindical tuvo que enfrentar alrededor de 8 años de un amañado e ilegal proceso judicial, pese a que un juez en primera instancia desestimo la acusación, la presión y el poder de Correa en la función judicial, hizo que vuelva a ser encausada y finalmente sentenciada a ocho años de prisión. Evidentemente hubo operadores de justicia: fiscales y jueces que se prestaron a este perverso que afectó la vida y la acción de hombres y mujeres, como Mery, que resistieron los aciagos años de autoritarismo y corrupción correista.

 

“Este es el inicio de una serie de acciones legales tanto en el país y a nivel internacional que nos permita hacer justicia, reparar a quienes fuimos víctimas y sancionar con cárcel a quienes fueron responsables de la persecución política, violencia de género y criminalización de la protesta social” señaló Mery Zamora.

En la demanda se citan a la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer “Convención de Belem do Para”, en cuyo artículo primero dice: “… debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado.”

Es claro, dice la demanda, “que los hechos criminosos realizados por Rafael Correa y Galo Chiriboga se encuentran insertos actos de violencia de género en contra de mí,  teniendo dicho instrumento consonancia con el de la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer que de manera clara enuncia en su Artículo 1 “A los efectos de la presente Convención, la expresión “discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.”. Siendo una obviedad la condena pública y discriminación que los denunciados provocaron en mí.

Efectivamente, el ex – presidente Rafael Correa, desarrolló un discurso de ataque, de insultos, vejaciones, discriminación, en definitiva de odio contra Zamora por su condición de mujer y de líder sindical y política. Una y otras vez se refirió a la presidenta de la UNE, en ese entonces, para descalificarla como maestra, como madre, hizo llamados públicos para que no la sigan. Junto al ex –fiscal Galo Chiriboga, desarrollaron una tenaz persecución, que incluyó el ridículo pedido de la acción extraordinaria protección, cuando la Corte Nacional había fallado finalmente a favor de Mery Zamora.

La líder sindical tuvo que enfrentar alrededor de 8 años de un amañado e ilegal proceso judicial, pese a que un juez en primera instancia desestimo la acusación, la presión y el poder de Correa en la función judicial, hizo que vuelva a ser encausada y finalmente sentenciada a ocho años de prisión. Evidentemente hubo operadores de justicia: fiscales y jueces que se prestaron a este perverso que afectó la vida y la acción de hombres y mujeres, como Mery, que resistieron los aciagos años de autoritarismo y corrupción correista.