Al conmemorarse el Día Mundial del Agua, en la ciudad de Quito se realizó la gran marcha por el Agua y por la Vida con el fin de solicitar a las autoridades gubernamentales la extinción de las concesiones mineras que ponen en riesgo el agua, la biodiversidad y el hogar de miles de familias ecuatorianas.

Hasta las calles céntricas de la ciudad llegaron representantes de más de 100 recintos del noroccidente de Pichincha, delegados de las luchas anti extractivistas, pueblos y nacionalidades indígenas, defensores de los derechos humanos, territoriales y ambientales.

Silvia Quilumbango de Intag comenta que el 70% de ese territorio ha sido sometido a la exploración avanzada por parte de las mineras Enami y Codelco han ocasionado la contaminación de cascadas, la tala indiscriminada de bosques y el impedimento de realizar turismo comunitario en los sectores concesionados.

“Las asociaciones de mujeres, jóvenes y organizaciones sociales en general hemos generado más de 1 millón de dólares en producción agrícola y turismo gracias a nuestro territorio y al ejecutarse la minería lo primero que perderemos es el agua y por ende una forma de vida”, dice Quilumbango.

Mecedes Taish, una de las afectadas del desalojo que se produjo en la comunidad Nankints, pide que se respete el convenio firmado en el año de 1955 en el que se dice que estos territorios no deben tocarse.

“Exigimos una Amazonía libre de contaminación, de destrucción de flora y fauna y de escasez del agua. No queremos más desalojos ni plata, sino territorio sanos para producir, recordemos que la Amazonía es el pulmón del mundo y como tal debemos respetarla”, manifiesta.

“Solicitamos que se deroguen  las 34 concesiones  del noroccidente entregadas a Codelco, Enami, Valle Rico y otras, para generar un mundo sostenible, un modelo donde los jóvenes y niños puedan disfrutar de esta naturaleza, sin explotación ni desplazamientos”, comenta Inti Arcos coordinador de las comunidades del Chocó Andino.

 

Genaro Andino representante del cantón  Palo Quemado de San Miguel de los Bancos, sostiene que en su sector se han concesionado  3200 hectáreas, lugar en el que  agricultores y ganadores producen. “Sin agua esto no será posible, entonces qué  produciremos para las grandes ciudades del país”.

Lauro Sigcha representante de la provincia del Azuay, manifiesta que el oro y la plata se van a Europa, Norteamérica, etc. y que al país le dejan contaminación y sobretodo escases del agua. “Este es un primero momento de la nueva etapa de movilizaciones, pues ni el capitalismo ni las empresas transnacionales nos vencerán”.

En medio de consigas y cánticos a viva voz, pasado el mediodía, llegaron a la Plaza Grande para hacer la entrega de estas peticiones al presidente Moreno, y a su vez, respaldar a las mujeres amazónicas que se encuentran en este lugar desde el pasado 12 de marzo.