Por Inti Cartuche Bacacela

En este punto es necesario decir. Nosotros los indígenas no necesitamos ya de presuntos salvadores blanco-mestizos de clase media, supuestos «amawtas», «filósofos andinos», y «críticos» que solamente desde su ego «descolonizado» y privilegio blanco mestizo pretenden «criticar» y decir cómo debemos ser, actuar, hablar o pensar los pueblos y nacionalidades en este país.

Nosotros mismos somos capaces de hacer crítica, de solucionar y mirar nuestros propios errores y problemas, desde nuestras propias organizaciones y posiciones, y desde nuestras experiencias personales y colectivas. El tiempo del indigenismo, del querer ponerse como el «amawta» y de querer «guiar» es un arcaísmo que lejos de aportar solamente pisotea – a nombre de una supuesta crítica – nuestra dignidad como pueblos.

Hemos luchado por muchos años para poder definir nosotros mismos nuestros proyectos como sociedades, como pueblos y como personas (sea lo que sea que quieran o queramos ser). No para que a estas alturas de la historia aparezcan pseudo intelectuales blanco mestizos tirados a yachaks o amawtas y vengan a querer decirnos quién es indio y quien no, quién es de derecha y quién de izquierda, qué debíamos hacer y qué no en las elecciones, por dónde debemos ir y con quiénes. Y no porque no se pueda criticar a las organizaciones, a las personas y sus acciones, sino por la forma egocéntrica y de superioridad moral, colonial y patriarcal desde la que se pretende hacer eso.

Para criticar hay que bajarse del pedestal colonial primero, asumir con total humildad la carga colonial que se lleva encima, y tener la humildad de acercarse a escuchar, aprender y comprender con, dejar de lado la pretensión de dar lecciones de política o de lo que sea. Así como pensar que por una supuesta «descolonización» por mucha voluntad que haya y sea en realidad así, se borren automáticamente todo el peso colonial que se inscribe también en el cuerpo, los esquemas de pensamiento y las prácticas de las personas que están en y son herederos (les guste o no) del lado privilegiado de la historia colonial.

La descolonización no es cuestión solo de voluntad personal, por muy necesario que esto sea. La descolonización y cualquier proceso de emancipación real pasa por la autodeterminación plena de los sujetos subordinados, no viene desde arriba, ni desde afuera, peor de individuos egocéntricamente situados en el lado privilegiado de la historia.

De lo contrario solo reproducen la paradoja colonial: el blanco mestizo que pretende ser más indio que los indios, que por tanto, sabe más de nuestras necesidades, proyectos y experiencias. El blanco mestizo de clase media, ilustrado que quiere violentamente moldear a su imagen y semejanza al indio de a pie, de carne y hueso, atravesado por la historia y por ello impuro y que no calza en su imagen de lo que deberían ser/hacer/pensar los indios; ese blanco mestizo de clase media supuestamente «descolonizado» que pretende saber más  de lo que significa el colonialismo, que aquellos que lo hemos vivido en el cuerpo y en el alma.

Ya no es tiempo de salvadores, caudillos, pseudo amawtas, blanco mestizos de clase media. Nosotros mismos podemos con nosotros.