Por Pamela Báez Echeverría

La revista británica The Lancet publicó a inicios de este año, un informe sobre el gravísimo problema mundial en relación con la crisis alimentaria y ambiental. Con la novísima frase: sindemia global (1) se describe “una sinergia de pandemias que coexisten en tiempo y lugar, que interactúen entre sí y compartan los impulsores sociales subyacentes comunes” haciendo clara referencia a la creciente pandemia de obesidad, a los modestos avances en la reducción de la desnutrición y el cambio climático y sus nefastas secuelas.

Según The Lancet, los avances en la medicina se verán revertidos de forma dramática alrededor de 50 años, como consecuencia de esta tríada de eventos. Si bien se conocía la clara vinculación entre desnutrición y obesidad, en pocos ámbitos se identificaba su relación con los problemas ambientales. El informe destaca las incalculables pérdidas en vidas humanas marcadas por el sobrepeso y obesidad, así como por la desnutrición. En términos económicos, la obesidad representa pérdidas por el 2.8% de los ingresos brutos mundiales y la desnutrición entre el 4 y 11% del mismo rubro. Estimándose a futuro, que los costos por el cambio climático estarán entre el 5 y 10%.

Tomado de: La Sindemia Global de Obesidad, Desnutrición y Cambio Climático: Informe de la Comisión Lancet

 Estado nutricional de la población ecuatoriana

Los problemas de salud relacionados con el estado nutricional de la población ecuatoriana evidencian que Ecuador, al igual de muchos otros países, enfrenta la doble carga de la malnutrición, que se evidencian en los siguientes datos estadísticos:

Entre las patologías por déficit, la desnutrición crónica en niños menores de cinco años, según la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2014 (2) afecta al 23.9% de la población. Adicionalmente, se reportan en porcentaje variable otras deficiencias de vitaminas y minerales.

En relación con las patologías por exceso, la prevalencia de sobrepeso y obesidad, es de 8.4% en preescolares; 31.25 % en escolares; 27.77 % en adolescentes; 63.97 % en adultos y 59 % en adultos mayores, de acuerdo a los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2014 (3) y de la Encuesta Nacional de Salud, Bienestar y Envejecimiento – SABE I ECUADOR 2009-2010.

Tanto la malnutrición como el sobrepeso son factores de riesgo para que en la adultez se presenten enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, síndrome metabólico, enfermedades articulares, cardiovasculares y afectaciones a la salud mental. Estas enfermedades causan mucho sufrimiento a los pacientes y su familia, afectan al desarrollo del país y además, tienen costos altísimos, ya que se requiere un equipo interdisciplinario para atender este tipo de patologías, sea que lo asuma cada persona, la Seguridad Social o el Ministerio de Salud Pública. Tal como está la situación económica del país, este es un problema frente al cual es pertinente la intervención de las entidades estatales, academia, empresas, sociedad civil y el compromiso personal en el cuidado de la salud.

Un estudio realizado por CEPAL (4) determina que el costo de la doble carga de la malnutrición (considerando la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad) para Ecuador en el 2014 alcanza el 4.3 % del PIB, lo que representa 4.300 millones de dólares. La proyección para el 2078, es que la malnutrición cueste al país en pérdida de productividad anual sea de 60 millones de dólares, mientras que el sobrepeso y la obesidad alcanzarían para ese año, la cifra de 3.000 millones de dólares.   

Graves peligros de un sistema errado

  Tomado de: Alianza por la salud alimentaria. La Sindemia Global de Obesidad, Desnutrición y Cambio climático. México.

El modo de vida moderno marcado por el sedentarismo, los cambios en la producción y patrones de consumo de alimentos de las últimas décadas, los impactos en la producción ganadera y el uso de combustibles fósiles son determinantes en la producción de gases de efecto invernadero (GEI), que a su vez agravan los cambios climáticos y tienen un efecto dramático en la producción de alimentos. Es conocida además, la creciente crueldad en la cría de animales para consumo humano, el uso inadecuado de antibióticos y otras prácticas que se alejan de las antiguas formas de crianza de animales para consumo humano. Además, el creciente deterioro de los suelos y el agua. Al parecer, la confluencia de estas actividades humanas mal orientadas está conduciendo a la humanidad a un callejón sin salida. La forma en que estamos produciendo la comida está deteriorando el planeta.

Destaca el informe, que toda acción desarrollada con la finalidad de revertir alguna de las tres pandemias, tiene un efecto positivo sobre las otras. Sin embargo, es necesario destacar que, únicamente cambios profundos en la estructura y organización de la sociedad en relación con la agricultura, la alimentación y el transporte podrían generar cambios positivos y duraderos en relación a estos problemas. En este sentido la Comisión que redactó el informe, si bien reconoce la extrema complejidad de implementar estos cambios fundamentales, determina -desde su perspectiva- cuál es el camino a seguir enmarcado en varios lineamientos, entre los cuales me permito destacar los siguientes:

a) El invaluable rol de la sociedad civil consciente que demande cambios a sus autoridades y tomadores de decisiones se organice y genere propuestas ante la sindemia global.

b) El cambio de los gobernantes: de una actitud de “inercia política” o pasividad ante las presiones económicas de los sectores de la industria alimentaria o de los combustibles a una actitud activa y responsable.

c) La legislación de los países debe enmarcarse estrechamente en el cumplimiento de los derechos humanos.

d) Información a los consumidores que debe ser clara, comprensible y verdadera; especialmente en relación a los productos procesados y ultraprocesados, que pueden contener cantidades elevadas de azúcar, grasa y sal. Por ende, muchas calorías y un valor nutricional muy escaso.

e) Manejo estricto de conflictos de interés. Las decisiones importantes para la salud pública las deben tomar los Estados, sin injerencia del poder empresarial.

f) Investigación y reconocimiento sobre los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas -u originarios-, valorando su particular interrelación con la naturaleza.

g) Decidir con visión a largo plazo que implique beneficios para las siete generaciones futuras.

h) Monitoreo y rendición de cuentas.

Con respecto a la alimentación, hay grandes errores que, como humanidad estamos cometiendo, los cuales son evidentes en la paradoja de que un billón de personas tiene hambre y casi dos billones de personas están comiendo en exceso y alimentos inadecuados. Estas dietas malsanas causan 11 millones de muertes prematuras al año. Además, la forma de producir lo que comemos, está dañando gravemente al planeta. (5)

Con respecto a los cambios en la alimentación que debe realizar la población mundial, el Informe de la Comisión The Lancet, plantea lo siguiente:

.  En metas mundiales un 50% de reducción en el consumo de carne roja y azúcar. En términos individuales reducir a un total semanal equivalente a 210 gramos de carne y 175 gramos de azúcar, según lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, OMS.

. Incremento en el consumo de más del 100% de otros alimentos tales como leguminosas, frutos secos, frutas y hortalizas (6).

Estas recomendaciones abarcan las políticas públicas, pero son importantes también las decisiones individuales, para ello es necesario tomar en cuenta lo siguiente:

a)      Disminuir el consumo de productos procesados y ultraprocesados, (incluso bebidas con edulcorantes) por ser inadecuados nutricionalmente y por el impacto en el creciente deterioro ambiental. b)      Antes de concebir los futuros padres deben tener un peso adecuado, pues en caso contrario transmitirán alteraciones metabólicas al niño por nacer y lo predispondrán a serias enfermedades.

c)      Las mujeres embarazadas deben consumir azúcares en cantidades limitadas, no más de cinco cucharadas al día para evitar que el bebé desarrolle un gusto exagerado por este sabor.

d)     No se debe añadir sal y azúcar a la comida de los niños menores de un año por la misma razón. Hábitos de comer poca sal, poca azúcar y poca grasa, deben extenderse durante toda la vida.

e)      Buscar ayuda profesional -que debe incluir a un nutricionista- apenas empiecen los problemas de peso en algún miembro de la familia. Prestar la atención que daría a una enfermedad muy seria; de ninguna manera esperar meses, años o décadas para empezar a tratarse.

A todo esto se debe considerar las acciones de protección del medio ambiente que en forma urgente se deberían tomar por la supervivencia de la vida en la Tierra y por la propia supervivencia humana.

 

BIBLIOGRAFÍA 

1.The Lancet. The Global Syndemic of Obesity, Undernutrition and Climate Change: The Lancet Commission report. Disponible en: https://www.thelancet.com/commissions/global-syndemic2.

2. INEC. Encuesta de condiciones de vida. 2014

3. Freire, W. Encuesta de salud, bienestar y envejecimiento. 2010. Disponible en: http://www.ecuadorencifras.gob.ec/encuesta-de-salud-bienestar-del-adulto-mayor/

4. CEPAL. Fernández, A. et al. 2017. Impacto Social y Económico de la doble carga de la malnutrición: modelo de análisis y estudio piloto en Chile, el Ecuador y México.

5. The Lancet. The 21st-century great food transformation. January 16, 2019. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/

6. Ibidem