Por Guillermo Leones* y Ramiro Vinueza

La ola de indignación en Estados Unidos se mantiene más de una semana después de que George Floyd, un ciudadano negro, fuera asesinado por un policía blanco que lo arrestó, lo esposó y en suelo presionó su rodilla contra el cuello de Floyd, quien ocho minutos después murió asfixiado.

Éste que podría haber sido un episodio más de la brutalidad policial que cobrado miles de vidas del pueblo afro descendientes en EEUU, que han quedado impunes, estalló en una las mayores manifestaciones en el centro del sistema capitalista mundial.

Las macabras imágenes del asesinato de Floyd, conmovieron a los ciudadanos de EEUU y de todo el mundo, en pocas horas la indignación se tomó las calles, el rechazo a la injusticia, a las precarias condiciones de vida y a la discriminación de la población afro y del resto de pueblo recorrieron cientos de avenidas gritando contra Trump y pidiendo sanción al asesino.  

Pero además en estas movilizaciones se denunció y rechazó la política de abandono del gobierno durante la pandemia, en la que la población negra, de latinos y de blancos pobres, sufren los mayores contagios y a los que más muertes les ha costado. Floyd, fue uno de los millones a los que la pandemia dejó sin trabajado y desamparados. Para Derek Chauvin, el policía asesino, probablemente la vida de un hombre pobre y negro no valía ya nada.

Desde hace  509 años los pueblos negros están en el continente americano; hoy son más de  240 millones de hombres y mujeres, que durante este periodo han fundado ciudades  y estados, condujeron una guerra que independizó al primer país de América, Haití, participaron en todas las guerras de independencia, son una fuerza laboral y cultural muy significativa en toda la región, han aportado al crecimiento y desarrollo y que cuenta con gran potencial transformador; sin embargo, la discriminación tienen enorme peso.

EEUU concentra más del 50% de población afro estadounidense; con un historial de segregación y falta de inversión en las comunidades que hoy vuelve a evidenciarse. A principios de mayo de este año, un estudio conjunto entre varias universidades y organizaciones, determinó que los afro descendientes representan el 52% de los casos de contagio y el 58% de las muertes, cuando la población negra en Estados Unidos apenas es el 16%.

En América Latina, Brasil, otro de los países con gran concentración de población afro, a finales de abril se identificó que el riesgo de muerte por Covid-19 en personas negras era 62% mayor en relación a personas blancas. Y en Ecuador, la ciudad de Guayaquil que concentra la mayor población afro ecuatoriana, las seis parroquias más afectadas por el virus, están pobladas por población afro descendiente.

Desde acá, la organización “Pueblo Negro del Ecuador” se solidarizó  con el pueblo norteamericano, con los afro – estadounidenses,  rechazaron las amenazas de Trump  de declarar terroristas a los luchadores sociales, se unieron a la exigencia de que los asesinos sean condenados con las máximas penas. Y llamaron  a la unidad de los pueblos para luchar por una auténtica emancipación.

*Guillermo Leones, es presidente de la organización Pueblo Negro de Ecuador

Junio 4/ 2020