Por Ariana Núñez*

El  gobierno de Guillermo Lasso, frente a los altos índices de desnutrición  infantil crónica lanzó el programa de “Ecuador sin hambre” y lo ejecuta por medio de la iniciativa de “un millón de vasos de leche” que a través de donaciones que  beneficiarán a 12 mil niños y niñas de más de dos años en 19 cantones del país.

La pregunta es ¿la leche representa realmente nutrientes esenciales que atenúen la desnutrición infantil en el país?

La respuesta es clara, no, un vaso de leche no disminuye el riesgo de adquirir desnutrición infantil, no logra cubrir las necesidades energéticas, ni proteicas ¿Por qué no entregar frutas y vegetales? los cuales son necesarios para la etapa de crecimiento, adecuados para disminuir el riesgo de enfermedades como desnutrición, sobrepeso y anemia. ¿Por qué no enseñar a los padres combinaciones y preparaciones culinarias fáciles y adecuadas para otorgar una alimentación de calidad con alimentos que tenemos en la región?

¿En que interfiere las nulas plazas de trabajo, el bajo sueldo y la desnutrición? En mucho, porque el sueldo básico es de $400 mientras que la canasta básica familiar se encuentra en $730,09. ¿Entonces cómo se garantiza que las familias puedan adquirir los alimentos? ¿solo por medio de vasos de leche?

Absurdo pensar que con un vaso de leche podemos mejorar el estado de salud de los niños, cuando no pueden cubrir sus requerimientos de carbohidratos, proteínas y grasas, porque las familias no tienen los recursos económicos, y la educación nutricional para proporcionar realmente una solución a la desnutrición.

*Nutricionista/* Guayaquil