Por En Marcha

Temor en los grandes grupos económicos y euforia entre los trabajadores y los pueblos del Ecuador caracteriza el estado de ánimo existente en la sociedad ecuatoriana, al conocerse los resultados de los comicios presidenciales del 7 de febrero. Euforia debido a la votación alcanzada por la candidatura del bloque popular y de izquierda, encabezada por Yaku Pérez, que le ubica en la segunda vuelta electoral; temor en la burguesía, porque esa candidatura tiene todas las condiciones para triunfar en las elecciones del 11 de abril.

Los esfuerzos que las clases dominantes efectuaron –apoyándose en sus poderosas maquinarias electorales y en los grandes medios de comunicación- para presentar una lid que prácticamente tenía definidos a los dos finalistas, Arauz y Lasso, fracasaron. En el curso de la campaña debieron reconocer la fortaleza de la candidatura de Yaku, pero siempre intentaron presentarlo distanciado de quien era ubicado como segundo en las preferencias; inclusive, con los desprestigiados exit poll, al finalizar las elecciones, también buscaron afirmar su estrategia para, seguramente, asegurar que los ecuatorianos acepten un resultado electoral que intentan torcerlo: pero su libreto está fracasando.

A pesar de que el correísmo públicamente festeja sus resultados, puertas adentro no pueden ocultar su preocupación. Su objetivo era triunfar en una sola vuelta y no solo que no lograron, sino que su votación es menor a la que obtuvieron en las elecciones de hace cuatro años, con Lenin Moreno como candidato. La derrota de su estrategia es mayor cuando saben que ahora deben medirse con el bloque popular y de izquierda.

Una importante franja de la población ha votado por el cambio, en rechazo a la política neoliberal y a quienes son sus abanderados; alrededor del 70% de los ecuatorianos han dicho no al correísmo y no cayeron en la trampa de su propuesta populista y demagógica.

Hoy, el movimiento popular y las fuerzas de izquierda que enarbolaron la candidatura de Yaku Pérez, deben organizar sus fuerzas para defender el resultado electoral que la burguesía intenta burlarlo en el CNE, y deben prepararse para continuar la batalla política que labre la victoria en abril.

Los resultados de las elecciones realizadas el 07 de febrero son una victoria de los pueblos del Ecuador. Pese a las maniobras que la burguesía viene desarrollando, pues, hasta el cierre de

la edición, el candidato que representa al movimiento indígena y popular, Yaku Pérez, tendría el 20% y con ello pasaría a la segunda vuelta a enfrentar al candidato del correísmo Andrés

Araúz, con lo cual se habría superado a la principal opción de la derecha.

El correísmo obtuvo un resultado menor al esperado, se propusieron ganar en primera vuelta, lo que no alcanzaron. Pese a que los

propagandistas tratan de ocultar, la realidad es obvia, se puede apreciar un desgaste de ese sector político, en especial si se compara con las elecciones del 2017, cuando Moreno alcanzó el 39%. Vale recordar que, en Manabí, Arauz obtendría el 52.3%, casi 2 puntos menos que en 2017 y en Pichincha alcanzaría una votación de 22.5%, vale decir 15 puntos por debajo de lo conseguido en el anterior proceso electoral.

Por su parte, la derecha encabezada por la alianza CREO-PSC, que tiene como figura a Guillermo Lasso, es la derrotada. Los datos, hasta el momento, lo ponen en tercer lugar con 19,55%, muy por debajo de lo alcanzado por él en 2017, así, por ejemplo, la votación de Pichincha es 6 puntos menos que en aquella ocasión o en el Azuay, esta vez alcanzó la mitad de la votación. Esta baja electoral es fuerte, en especial si recordamos que estas fuerzas, en las elecciones presidenciales anteriores, sumaban 45% juntas.

La crisis social, económica y sanitaria que vive nuestro país, genera una ola de indignación y de rechazo contra el gobierno de Moreno y que se expresa en la no aceptación a los partidos que han apoyado desde el legislativo al régimen vigente. Sin duda, la pésima gestión de la Alcaldía de Guayaquil en la crisis sanitaria del COVID en la provincia de Guayas en marzo y abril del 2020, le pasó factura a los socialcristianos y esa votación pudo ser capitalizada por la ID y Pachakutik.

Los resultados del candidato de la Izquierda Democrática, le ha permitido a esa organización recuperar influencia en territorios donde tenía fuerza en el pasado. Con un discurso reivindicando el cambio y una postura intermedia entre los “extremismos”, ha cosechado un 16% de votación.

El resultado de Yaku demuestra la recuperación de una franja del movimiento popular organizado que se expresó en octubre de 2019 y que hoy le presenta al país una opción de gobierno que se diferencia del proyecto desarrollista del correísmo y el neoliberalismo de la rancia oligarquía. Como lo señaláramos al inicio, la burguesía trata de buscar las formas de impedir que esta opción popular avance a la segunda vuelta. Para ello utilizará a sus títeres que conforman el Consejo Nacional Electoral, pues gente como el socialcristiano Cabrera es quien tiene a su mano el sistema informático u otros desfachatados como Pita, a título personal, hicieron público datos del conteo rápido distintos a los publicados minutos antes por la presidenta Atamaint.

Unidad Popular y las organizaciones del Frente Popular desde antes de la definición del nombre de Yaku como candidato por Pachakutik señalaron el apoyo al candidato que defina el movimiento indígena, una vez resuelta esta opción por parte del movimiento, el candidato Pérez fue agrupando a su alrededor el apoyo de las principales organizaciones populares y movimientos o partidos políticos de izquierda. El programa y discurso rupturista, su carisma y coherencia hicieron que sea visto por la población como una opción de cambio, esa tendencia se ha ido consolidando para hoy pelear la presencia de la izquierda en la segunda vuelta.

Yaku representa a esos sectores de izquierda, de las organizaciones populares que Correa las convirtió en blanco de su política represiva, que los criminalizó, estigmatizó y trato de eliminar. Hoy, esos sectores están unidos para enfrentar a su peón Arauz.

*Editorial