Las bestias y el festín del cangrejo

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Por: Grancisco Garzón Valarezo

En El Oro, algunos funcionarios de elección popular aplauden con los bolsillos emocionados el anuncio de la posible firma del contrato de explotación de los proyectos mineros “Cangrejos y La Gran Bestia”.

Burócratas del gobierno central, anuncian con el ánimo jadeante, a punto de eyacular, que el Ecuador recibirá una millonada. Pero ellos saben que no habrá nada, que esa oferta es solo un anzuelo para aplacar la indignación de la gente. Esperan con las ansias de un hambriento la untada del sebo de la corrupción.

Cada año la prensa informa de la salida de toneladas de oro de contrabando por los aeropuertos del país. En los cuatro últimos gobiernos hemos visto con repugnancia como se perdona deudas de miles de millones de dólares a grandes compañías evasoras. La burguesía nacional nunca respeta los acuerdos oficiales, solo arregla por debajo de la mesa con las pandillas gobernantes.

Así pasó con la mina de Zaruma. La compañía SADCO jamás pagó los impuestos convenidos y los gobiernos nunca le cobraron. En 1923 se cumplió el plazo para que aquella compañía entregue la carretera Santa Rosa – Zaruma. Nunca la hizo. A partir de allí el presidente Luis Tamayo se hizo el cojudo y renunció a recibir participación en la riqueza del oro y le concedió una serie de privilegios hasta el año 1960 a cambio de que la compañía confiera al Estado 130 kilómetros de rieles para el ferrocarril. Tampoco entregó la cantidad fijada.

Ahora ya no se hacen los cojudos. Actúan de frente. Tan de frente que el prefecto de El Oro se dispone a construir una carretera de acceso a zona de concesión minera de siete kilómetros a un costo de más de cuatro millones para uso exclusivo de las compañías.

Así actúa la oligarquía. Creen que el Ecuador les pertenece y que pueden hacer con sus recursos lo que les da la gana. En la consulta popular del 04 de febrero del 2018, el 60% de los electores votaron por la prohibición de la minería en El Oro. El artículo 261 de nuestra constitución dispone que la explotación de los recursos naturales es competencia privativa del Estado central.

Con el resultado de esa, y otras consultas populares y con la constitución, la burguesía se limpia el culo.

Lo que no saben es que, frente al nuevo atraco de las minas en El Oro, se enfrentarán a la firme respuesta del Ecuador.

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