Por: Remo Cornejo Luque
La emisión del Acuerdo Ministerial MDT-2026-046 por parte del Gobierno de Daniel Noboa representa uno de los ataques más frontales a la clase trabajadora en las últimas décadas.
Bajo el gastado eufemismo de la «modernización», este instrumento normativo no hace más que dinamitar la jornada histórica de ocho horas, una conquista social que en nuestro país costó sangre y que fue plasmada en el Código del Trabajo hace ya 88 años. Al permitir jornadas especiales de hasta 12 horas diarias y la implementación de un sistema de compensación de horas que debilita el pago de recargos legales, el Ejecutivo está institucionalizando la precarización. No es avance, es un retorno cínico a las condiciones de explotación del siglo XIX, donde el tiempo de vida del trabajador queda totalmente subordinado a la arbitrariedad del capital.
Resulta falaz el argumento oficialista de que estos cambios se basan en el «mutuo acuerdo» entre empleador y empleado. En un mercado laboral golpeado por el desempleo y la crisis, la supuesta libertad de elección no existe; lo que impera es la coacción económica del hambre.
Este acuerdo no solo vulnera el Código del Trabajo, sino que ignora el principio de progresividad, incurriendo en una regresión de derechos prohibida por la Constitución y tratados internacionales. La productividad nacional no puede ser la excusa para agotar la salud física y mental de quienes sostienen el país. Por ello, la condena debe ser unánime y la exigencia de la derogatoria inmediata es un imperativo ético.
No permitiremos que se normalice la servidumbre bajo el disfraz de la eficiencia; la dignidad del trabajo no se negocia ni se flexibiliza.
¡Vamos a la lucha, las calles nos esperan! ¡Fuera Noboa, Fuera!
