Por Juan Bajaña Granja

Yo conocí a Guido Garay, con una figura larga, de textura algo gruesa, con su hablar ameno y de palabra fácil, recuerdo a Guido Garay Vargas Machuca, como un ser humano sencillo que al parecer siempre sentía tener una “alforja” en la que seguramente había guardado historias, anécdotas, recuerdos del Guayaquil que le tocó vivir, así como de su larga trayectoria en el arte y que decir de muchas vivencias personales.

Muchos y por muchas veces recorrimos, conducidos por los testimonios de Guido Garay, un mosaico de pasajes y momentos que se dibujaban en la conversa, el diálogo y la tertulia que se dieron en escenarios desde los formales hasta los improvisados, que siempre se rodearon de fraternidad, sinceridad y alto respeto. Por muchísimas veces no fue casual la presencia y consumo del famoso “traguito” que acompañaba y amenizaba la palabrería de los palabreros presentes.

Guido Garay Vargas Machuca fue indiscutido en la labor del folclore costeño, quien hizo de los años 60`s del siglo 20, momentos de grandes jornadas; más cuando Guayaquil fue la ciudad sede de los V Juegos Deportivos Bolivarianos y el grupo folclórico dirigido por Guido Garay representó a Ecuador en la parte del arte.

Antes, en los escenarios de los teatros de Guayaquil, Guido Garay actuó y su condición de barítono lo puso en los de primera plana en la representación de varias obras.Fue entrañable con Rodrigo Triana, con quién desarrolló trabajos de gran aporte para el rescate de valores del arte de la costa; parte de sus obras quedaron grabadas en algunos discos LP, escritos y reseñas, muchos de los cuales se mantienen en las páginas de periódicos que aún reposan en bibliotecas y museos que los publicaron o comunicaron como noticias y crónicas.

Sus recuerdos haciendo el servicio militar los entrelazaba con las anécdotas de los galanes de Guayaquil que conquistaban a sus amadas con los llamados “tirar pescuezos”, que no era otra cosa que la conversa abierta desde la calle que hacían los pretendientes con sus pretendidas, las que sostenían el dialogo desde sus balcones o ventanas.

Su casa ubicada en Luque y Esmeraldas era el lugar que encerraba parte de la vida de Guido Garay, al tiempo que era muda testigo del paso que había transitado Guayaquil hacia el llamado modernismo.

Fue en agosto de 1.979 que Guido Garay, se acercó al FAP y fue en la inauguración de Salón de Actuaciones que construyó esta organización con el aporte de los jóvenes de aquellos tiempos que comprometieron variadas acciones y múltiples esfuerzos con el Frente de Artistas Populares para asumir como suyas las tareas de defender los valores del Arte Nacional mediante el rescate, la defensa y el desarrollo de los valores del arte nacional.

Fue esa noche de alegría y bohemia que tuvo la presencia de Carlos Rubira Infante, Otto Ferrer Triviño, el violinista Juan Alvear, Jaime Hurtado y desde luego la gente del Frente de Artistas Populares dl Guayas, los miembos del grupo TNT, integrantes de danzas Tandanajushpa (luego Tandarajushpa) y de los grupos de música Chumichasqui de Guayaquil, Nueva Canción; así como también activos pintores como Pedro Alejandro, José Soto, miembros del taller de literatura de la Universidad Católica y uno que otro comedido de la barriada de Rosendo Avilés 1329 y José de Antepara.

En medio de la bohemia y las interesantes conversaciones que avanzaron en la noche, Guido Garay se emocionó tanto que confesó “ustedes me han revivido”, declaración que para mucho nos hizo sentir un sentimiento especial, pero que sobre todo marcó una motivación también en ese Guido Garay que casi siempre caminó por Guayaquil cargado de inquietudes y seguramente de sueños y esperanzas.

Guido Garay Vargas Machuca, se afilió al FAP e integró la directiva de esta organización desde 1.980, recibió homenaje y reconocimiento en el Festival “Rosa de Agosto”, participó como miembro de jurados en festivales realizados en Salitre, Manabí y otros.

Debe conocerse que Guido Garay se afilió públicamente al MPD (Movimiento Popular Democrático), en una concentración masiva cumplida en el Coliseo Abel Jiménez Parra (ubicado antes en la esquina de Capitán Nájera y Tungurahua) para más tarde ser candidato en la lista 15 a consejero Provincial.

Guido Garay se declaró de izquierda, señalaba su desacuerdo con la injusticia, criticó el papel inoperante de las instituciones que se mostraban incapaces para promover nuestro arte; discrepó con distintos actores del quehacer cultural a muchos de los cuales los identificó con la indiferencia o el conformismo por las posturas de oportunismo.

Su honestidad y sinceridad fueron de siempre, el aprecio, cariño y reconocimiento bien se pueden resumir en las expresiones manifestadas por Lucho Gálvez, en una de esas madrugadas en que se visitaba la recordada placita “que se pare todo Guayaquil para saludar al maestro Guido Garay”, horas antes miles de personas emocionadas habían ovacionado a Guido Garay Vargas Machuca en el festival “Rosa de Agosto”.

Sin dudas que el paso del tiempo y con la presencia de nuevas personas interesadas en la labor del folclore, se pudo tener a un Guido Garay dispuesto a dar todo su aporte, lo cual lo hizo, sin el menos rasgo de egoísmo.

El reconocimiento a Guido Garay Vargas Machuca ha sido amplio, numeroso y masivo, de las más variadas formas y de parte de múltiples instituciones, organizaciones y personas en general; en estos actos y demás eventos siempre se resaltaron los valores de Guido.

Seguramente queda mucha tinta en el tintero, para seguir escribiendo vivencias propias de  con Guido Garay Vargas Machuca, baluarte del arte montuvio  establecidas en muchos escenarios de la vida; también faltaría tinta para transmitir los aportes dejados por Guido y espacios para rendir el tributo que se merece.

El recuerdo, pero sobre todo la recuperación de lo que significa Guido Garay Vargas Machuca, de lo que aportó e hizo como artista y ser humano, como protagonista en esa historia que las escribimos los pueblos, tiene que ser la tarea permanente para que el homenaje a ese ser humano que vivió en medio de ilusiones, de las coreografías y el tono grave y sonoro fluya como canto y se inmortalice como baile y jolgorio permanente, de ese pueblo con el que se identificó Guido Garay Vargas Machuca, que presagio en su copla que dejó sentenciado “sale el sol por el mañana y amanece más temprano”