Por Carlos Sánchez

El COVID19, desnudo de cuerpo entero la crisis general del sistema capitalista, países desarrollados como EEUU dan fe de los miles de muertos, principalmente de los sectores más desposeídos, tiene más de 50 millones de pobres y hoy el hambre es el pan del día; de la misma forma están otros países como Italia, España, Alemania, etc.

Nuestro país no es la excepción, 6 de cada 10 ecuatorianos no tiene trabajo adecuado, y crecerá más, y hay millones en la pobreza y en la indigencia. Frente a este panorama, una vez más, las pretensiones del gobierno de turno y de los grupos oligárquicos es que la crisis la paguemos los pobres.

Desde hace décadas los gobiernos de turno no trabajaron para el bienestar del pueblo, solo les interesó llenarse sus bolsillos. Más de 35 mil millones de dólares es la cifra que los analistas plantean que se llevaron en actos de corrupción y hoy se siguen llevando.

El presupuesto para la educación  se los rifaron, asimismo hoy constatamos con indignación que el presupuesto para la salud no fue el adecuado por decir lo menos. Pero además  los gobernantes demostraron ineptitud, NO previeron, NO se prepararon y NO trabajaron para a enfrentar en todos los órdenes la pandemia del COVID19.

Hoy las medidas para salir de la crisis que genera la pandemia, nuevamente quieren descargarla en los hombros de los que menos tienen, en los trabajadores y los pobres, mientras los ricos,  los grandes empresarios y banqueros, bien gracias, siguen siendo beneficiarios de los gobiernos de turno, para obtener pingues  ganancias. Para ello el gobierno y las autoridades laborales emitieron acuerdos ilegales, inconstitucionales e inhumanos como el ACN 0076, 0077, 0080 Y 0081, que abren el camino a la supe explotación de los trabajadores ecuatorianos.

Es que la entrega servil del gobierno a los intereses de los ricos, empleadores y banqueros es más que evidente, mientras les condonan (perdonan),  deudas por miles de millones de dólares, al mismo tiempo pone en práctica una vieja aspiración empresarial de flexibilizar las relaciones laborales. Hoy de forma miserable permite que asalten nuestros bolsillos, se rebajen los sueldos y salarios del trabajador en un 25% y no contentos con eso auspician el despido de los trabajadores; y pretenden que los trabajadores que ganan a partir de los 500 dólares donemos (nos roban) un porcentaje de nuestro salario, es decir mediante esta jugada el monto que nos asaltan a los bolsillos de los trabajadores estará por el orden del 30% de nuestros ingresos. Mientras asaltan nuestros derechos metiendo las manos al bolsillo de los trabajadores, al mismo tiempo nos incrementan los valores de los artículos de primera necesidad, es decir es un asalto con premeditación y alevosía a los bolsillos de los pobres trabajadores.

 Mientras esto sucede con el salario de un trabajador, a grandes empresarios  y banqueros corruptos no les topan en sus intereses, pues siguen acumulando sus fortunas a costa de la sangre y sudor de los más pobres.      

“Cabe  recordar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió la Resolución No. 01/2020 titulada Pandemia y Derechos Humanos[2], la cual contiene una serie de recomendaciones dirigidas a los Estados a fin de que las medidas que adopten para afrontar la crisis provocada por la pandemia COVID 19 se enmarquen en el pleno cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas. Este enfoque de derechos debe considerar diferencias especiales en grupos de mayor vulnerabilidad. Así, por ejemplo, en la Parte Considerativa de esta Resolución se señala expresamente que las y los trabajadores que viven en situación de pobreza y que tienen bajos salarios “dependen por definición de sus ingresos económicos laborales”. Por este motivo, la CIDH recomienda a los Estados miembros que protejan los derechos de este grupo de personas, quienes pueden estar en mayor riesgo de vivir las consecuencias de esta pandemia, y llama a la protección de “los trabajos, salarios, la libertad sindical y negociación colectiva, pensiones y demás derechos sociales interrelacionados con el ámbito laboral y sindical” (párr. 5)”

Como vemos,  además de pisotear esta resolución al mismo tiempo pisotea nuestra Constitución vulnerando el derecho al trabajo establecido plenamente como un derecho humano fundamental.

Las lecciones de la pandemia del COVID19 debemos aprenderlas, primero es el ser humano, si el trabajador no labora no hay producción, no hay circulante, primero está la vida luego el pago de la deuda.

Para los pobres y los trabajadores  o resistimos o morimos, denunciamos estos acuerdos como ilegales, inconstitucionales e inhumanos, exigimos de las autoridades su inmediata derogatoria o serán nuestra sepultura peor que la pandemia COVID19.

Si los seres humanos  no aprendemos de las lecciones que nos da la pandemia COVID19, la historia nos cobrara la factura,  para los pobres,  para los trabajadores nos queda un camino, resistir en la unidad para el cambio, la unidad para construir un mañana diferente. No tenemos otro camino. No nos dejemos asaltar nuestros bolsillos a plena luz del día con premeditación y alevosía.