Por Jairo Abelardo Terán*

Hace pocos días en las páginas de este prestigioso Periódico Opción, encontré el poema de Zulema Obando, Dolor sin Nombre, eso me indujo al imperecedero recuerdo de la mía mama y de la abuela, que bajo el alero de la vieja casa, colgó una pizarra de piedra, cogió el lápiz y escribió una frase, que decía: “No hay tristeza ni dolor más grande que el que causa el eterno viaje de un fruto de las entrañas”; yo, que apenas empezaba a leer y escribir, por qué pones eso abuela le dije, y posando su arrugada mano en mi cabeza, me respondió: hay si entendieras!, así duele cuando una ha parido; entendí, sus palabras eran en alusión a su hija –mi tía Ricardina-, que recién había muerto; y, mientras la yaya cogía el tiesto para asentarlo en la tulpa caliente, corrí a mi bolsa de útiles, tomé mi lapicero y la libreta de apuntes, para copiar la leyenda, luego, mientras ella mecía el grano dorado para entregarnos el exquisito tostado, entrecortado y nervioso, le interrogué: ¿pasará lo mismo si muriera mi mamá?, con un suspiro profundo, sus ojos llorosos y enternecedora mirada, extendió sus brazos, me apretó a su pecho y me dijo; “posiblemente mijito, pero yo me he de ir primero”.  Aquellas elocuentes respuestas más el acontecimiento luctuoso de un hermano, me llevaron al siguiente bosquejo:

VI LLORAR A MI MADRE

De rodillas ante a un crucifijo

yo vi lamentar a mi madre,

al ver morir a su hijo

Y encomendarle al eterno padre.

Con sentimiento ella me lo dijo,

tanto me duele el corazón

que pierda la existencia mi hijo;

hoy he visto su expiración.

Que cosa tan conmovedora,

es escuchar el último latido

de alguien que uno adora,

decía con rostro adolorido.

No hay tristeza en la vida

que más el alma taladre,

ni cause mayor herida,

el ver llorar a una madre.

Frente al sarcófago triste

 del tibio cadáver de  un hermano,

que en tierra ya no existe;

emprendió viaje, hacia el arcano.

Es una trama enternecedora,

y  momento más afligido,

observar a una madre que llora,

por el hijo que ya se ha ido.

Profundo significado encierra el esbozo de estos versos, que son la historia que yo he pasado.

*Presidente del Centro Cultural “Antonio Ante”