Ecuador: sistema de terror pandémico

Periódico Opción
Periódico Opción
3 Minutos de lectura

Por Jaime Chuchuca Serrano

El sistema pandémico del coronavirus sobrevive en el Estado por las decenas de cambios institucionales que se efectuaron: legalidad de excepción continua, teletrabajo y disminución de derechos, educación virtual y grandes encierros, creación de terror mediático y aprobación de leyes que desmantelan el Estado, entre otros; ahora se adjuntan Consultas Populares y en lugar de mascarillas y alcohol, armas y municiones. Un sistema estatal destruido que dejaba muertos en la calle por el Covid, ahora se repinta para tener por centro la virulencia armada.

El conflicto de las drogas ecuatoriano es el resultado de la degeneración de las fuerzas políticas dentro del Estado, que garantizan los intereses de poderosos millonarios y bandas de miles de sicarios. Los gobiernos de Correa, Moreno, Lasso, y hoy Noboa, pactaron con las mafias de cuello blanco y otras auxiliares; perdonan los impuestos a las primeras y llaman terroristas a las segundas, aunque tengan correspondencias mutuas. Las mayorías de la Asamblea y la Corte Constitucional, le siguen el juego a Noboa, en un ciclo vicioso con muy pocas voces críticas.  En nuestro país, se está experimentando una amalgama del sistema pandémico y una caja de tecnologías para el terror político; el dispositivo incluye la doctrina de shock, la incursión armamentística, acuerdos militares con EEUU, pero también aprovecha las tecnologías mediáticas para recrear el terror virulento. Un sistema que puede ser exportado rápidamente.

Sobre la Guerra contra las Drogas, les anticipo la conclusión, esta es una guerra fracasada: gana el narco y los paradelincuentes, crece el dominio de EEUU, y pierden los pueblos. Italia tiene más de un siglo en conflicto con las mafias y Colombia alrededor de setenta años; en los dos casos, las mafias se beneficiaron de un Estado débil y corrupto, premisa que Ecuador cumple en todos los niveles. En esos crueles espejos históricos, miles de operarios del emporio narcoarmamentístico, son procesados y asesinados, mientras los dueños pasean libremente y ocupan mansiones en Miami u otra parte. La ilegalidad es la base de la operación de este sistema, y la legalidad del lavado de capital su garantía de riqueza; de ahí la disyuntiva que nadie afronta: se ilegalizan o se legalizan ambos. Dejar que se tienda una cortina hierro, mientras se saquea el país es complicidad.

ETIQUETAS:
Comparte este artículo