Por Jairo Abelardo Terán*

El tema es de importante significación, para hablar de su historia y razón se requiere de mucho tiempo y páginas, ello no tendría fin; éste es un artículo en honor al trabajador, artífice de la superación y progreso de la familia y la nación, hay que sintetizarlo con hondo sentimiento, porque se trata de reivindicar el trabajo del orfebre, del labrador, del oficinista y del obrero en general; cualquiera sea la forma de estipendio: diario, semanal, quincenal, mensual.

Esta celebración tiene su devenir, a partir de la huelga que se dio en Chicago el 1 de mayo de 1.886, cuando 190.000 obreros se levantaron, para entre otras exigencias solicitar: un trato de vida y trabajo dignos, justas jornadas de labor, de descanso  y sobre todo respeto a la dignidad humana; en esta huelga se produjo una represión brutal y Chicago fue declarado en estado de sitio; el 21 de junio del mismo año, se abrió la causa contra 31 responsables, que luego se redujeron a 8, la misma  se consumó el 11 de noviembre de 1887, cuando en prisión 5 dirigentes fueron condenados a pena de muerte; uno de ellos -el carpintero Lingg-, prefirió hacer explotar una bomba en su celda antes que lo ahorcaran; otro fue condenado a 15 años de trabajo forzado; dos que no tenían pruebas fueron absueltos de la pena de muerte, pero condenados a prisión perpetua.

A finales de mayo de 1886, algunos sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas; pero es la Internacional Socialista que en el Congreso Obrero celebrado en París en 1889, la que declaró al 1 de Mayo, Día Internacional del Trabajo,  y se estableció la jornada laboral de 8 horas diarias; a partir de esta fecha y de manera progresiva, las autoridades de países capitalistas han ido asumiendo la atención a los requerimientos de la clase trabajadora

Ya en el siglo 20 las condiciones de vida de los trabajadores alcanzan una mejoría y se va instituyendo y estableciendo la seguridad social.

Luego de la segunda guerra mundial (1939-1945), se han hecho algunas consideraciones a los trabajadores, especialmente en países europeos se han establecido pensiones para jubilados, alzas salariales, participación en la administración de empresas, utilidades… protección.

En Ecuador a finales del siglo 19 y principios del 20, aparecen los núcleos obreros y empieza la lucha salarial y reducción de las jornadas laborales.

La Asociación de Abastecedores de Mercado de Guayaquil, en 1911,  tuvo la iniciativa de conmemorar el 1 de Mayo como Día del Trabajo; y, posteriormente es el Gobierno de Leonidas Plaza Gutiérrez, que con decreto del 23 de abril de 1915, consagró al 1 de Mayo, Día del Obrero Ecuatoriano; y, desde 1916 rige la jornada de 8 horas diarias, aunque algunos empleadores y fábricas de manera sistemática o artificiosa en muchas ocasiones han incumplido.  En esta lucha por estandarizar la jornada laboral, la huelga obrera convocada en Guayaquil el 15 de noviembre de 1922, fue disuelta y dejó un espantoso saldo de trabajadores muertos.

La Asamblea Constituyente de 1929, es la primera que proclamó derechos sociales y laborales del Ecuador.

Imbabura y más concretamente en Atuntaqui, se convirtió en  escenario para el desarrollo del sindicalismo.  El primer Sindicato fue formado en noviembre de 1935, con trabajadores de la Fábrica Textil Imbabura, que para esa época tenía alrededor de 600, en su mayoría oriundos de Atuntaqui y otros de distintos sectores de la provincia, entre los que se contaban mujeres y menores de edad.  Este organismo denominado Sindicato Textil Atuntaqui-Imbabura “STAI”, se constituyó para defender los derechos de los trabajadores que hasta entonces veían vulneradas las garantías de trabajo que el patrono debía prodigar, porque aún cundo se contaba con un reglamento de trabajo, los atropellos continuaban, verbigracia, los administradores de la fábrica obligaban a trabajar más de 8 horas diarias; el Sindicato “STAI”, que atrajo la atención nacional,  frente a los atropellos del patrono, planteó justas demandas clasistas a través de vías ordinarias, sin que estas fueran atendidas, hechos que dieron lugar a dos paralizaciones de actividades; en 1935 se realizó la primera; y,  luego del dialogo mantenido entre  administradores y dirigentes sindicales, se tomó la decisión de cumplir con el reglamento, especialmente en lo atinente al horario de trabajo; pero la estrategia desestabilizadora fomentada por el patrono, desencadenó crisis económica para un buen número de obreros y sus familias, porque sus remuneraciones bajaron a más de la mitad, ya que solo trabajaban 3 días a la semana.  En la segunda huelga, realizada en 1936, consiguieron normalizar la jornada laboral y el aumento de un 25% en el salario; a poco tiempo fueron despedidos algunos dirigentes laborales.

El General Alberto Enríquez Gallo, con Decreto No. 210 del 5 de octubre de 1938 puso la firma en el primer Código de Trabajo, estableciendo así normas para el mejoramiento del obrero,  código que tiene un origen juliano, porque es en el período de la Revolución Juliana, que se dictó legislación laboral sobre el contrato individual, duración de la jornada, descanso semanal, entre otros.

La legislación laboral y con ello los derechos sociales del trabajador han venido siendo revisados, enmendados y promulgados en diferentes épocas y gobiernos.

Todas estas consideraciones merecen ser abordadas en esta fecha y día especial, para en resumen, decir que El Trabajo,es la ejecución de algo, es ocuparse en el ejercicio de una actividad, es una palabra santa, es una fuente de la cual surge un porvenir de la humanidad.  Por estas consideraciones hay que pensar de que todo ser humano  tiene un papel importante que cumplir, desde cualquier sitio o posición que se encuentre: el hombre que lleva un alma de fuego y llena de muchas facetas, marcha siempre en busca de gloria, ve por delante un porvenir resplandeciente y es o tiene un deseo de llegar a la cúspide.

Por lo dicho, el hombre es un permanente constructor  de progreso pero naturalmente a base de esfuerzo y del deber cumplido, esto es, con una entrega total al trabajo dignificador, ya sea desde el campo, con su rudeza, desde el taller, la fábrica, la oficina, colmenares de hombres que incansables y con gran amor laboran para  conseguir  la miel creadora de las naciones.

Esta síntesis sea el homenaje al trabajador de mi País.

*PRESIDENTE CENTRO CULTURAL ANTONIO ANTE

29-04-2020

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