El Inti Raymi de los Kitu-Andinos

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Por Bolívar Yantalema

¿Qué representa el sol para los pueblos andinos?

Revisando la literatura sobre el sol, se conoce que este es una estrella gigante con relación a cualquier planeta y se encuentra en el centro del sistema solar, a una distancia promedio de la tierra de 150.000.000 km, es 3.300 veces más grande que la tierra, tiene 4.600 millones de años de antigüedad, es la fuente más grande de radiación electromagnética, sus rayos se propagan en el espacio transportando energía a una velocidad de alrededor de 300.000 km/s y que llega a la tierra en 8 minutos y 19 segundos. En la fotósfera o capa externa del sol, visible desde la tierra, la temperatura es de 5.726 grados centígrados, casi igual al calor del centro de la tierra, mientras que en el núcleo es de 15.600.729 grados centígrados.

Sin la energía solar no habría ninguna forma de vida en nuestro planeta o allpamama, pues la vida se recrea gracias a los efectos de los rayos del sol. La interacción de los rayos del sol con las plantas, provoca una de las reacciones químicas conocida como fotosíntesis; este proceso permite la transformación del agua, del dióxido de carbono y de otros nutrientes absorbidos por las plantas, en alimento para el desarrollo de las mismas y en el oxígeno que utilizamos todos los seres vivos para respirar, por tanto, todo vegetal y animal que sirven de alimento de los seres humanos, se producen y reproducen con la luz solar.

Las culturas kitu-andinas, localizadas en el contorno del centro de la tierra (Katekilla) siempre comprendieron que el sol regenta toda forma de vida en la allpamama, por lo tanto inclusive los templos, viviendas, fueron construidos considerando la llegada de los solsticios y equinoccios y en perfecta alineación con la trayectoria de circulación de los rayos solares, con sistemas o ventanas de captación del flujo de la energía solar hacia los espacios interiores, a fin de reproducir un ambiente energético armónicamente favorable, que incida en el actitud y comportamiento agradable de los que residen en dicha vivienda; sus formas variaban de acuerdo a los pisos climáticos y a la necesidad de conservación o de disminución del calor.

Sin ir muy lejos, de una entrevista con uno de los abuelos ‘Napu runa’, se conoce que estos pueblos para construir sus viviendas, proceden de la siguiente forma: 1. eligen un lugar relativamente cercano al río, donde se encuentra la fuente principal de alimento, 2. colocan una caña o vara en el lugar elegido y monitorean el comportamiento de su sombra durante el día con preferencia en los meses de marzo y septiembre (meses del equinoccio) y 3. sobre la trayectoria de la sombra establecen la orientación de la casa, es decir en función al flujo energético solar.

Esta comprensión de la importancia vital del sol para la vida para el tiempo y espacio o pacha de los kitu-andinos, generaba una actitud de consideración y de respeto profundo hacia el sol, así como también hacía la pachamama, allpamama, la luna, las estrellas y otros elementos considerados como sagrados.

En manifestación de ese respeto profundo por la contribución del sol en la recreación de la vida, los kitu-andinos hacían rituales festivos de agradecimiento como el inti raymi en el solsticio de junio, el mushuk nina o pawkar raymi en el equinoccio de marzo, sin que eso signifique que el sol sea considerado como un Dios, como hasta hoy han pretendido hacernos creer.

Si analizamos la expresión “Dios sol”, de por sí esta no goza de neufonismo, no suena bonito ni en el propio español, esto hace presumir que puede ser una frase construida en un español forzado, en algún tiempo y con algún fin, y si hacemos un rastreo etimológico dentro del corpus lingüístico del kichwa, tampoco se encuentra una frase para decir “Dios sol”, pero sí aparecen las frases “yaya inti”, “tayta inti”, correctamente estructuradas y fonéticamente agradables al oído; analizando los significados y significaciones de los términos ‘yaya’ y ‘tayta’ en el uso social y en diccionarios, estos sirven como una expresión de mucho respeto hacia alguna persona muy reconocida y respetada, generalmente de avanzada edad, pero en ningún caso pueden reemplazar al término Dios.

Este análisis, conlleva a plantear la hipótesis, que los pueblos kitu-andinos no fueron adoradores ni consideraban al sol como su Dios; a través de sus ceremonias festivas solo manifestaban su agradecimiento y respeto profundo y a la vez se energizaban con distintos tipos de movimientos y ritos sagrados, posándose frente al sol; el Dios de los kitu-andinos siempre fue pachakamak, hacedor y custodio del tiempo y del espacio; o sea, un ser superior al sol.

Sin embargo, la iglesia católica, para justificar la aplicación de crueles torturas como medidas asumidas en los procesos de cristianización de los andinos y para legitimar el genocidio perpetrado en Abyayala por los colonizadores, creó y construyó el argumento, afirmando que los andinos eran idólatras, adoradores del Dios sol y de otras deidades como la luna, los cerros, los animales, entre otros, como así lo señala Alberto Lettieri (2012) en su artículo “La Inquisición en América y los infiernos de la Iglesia”.

El Inti Raymi en los territorios del hoy Perú, antes y después de la colonia

Según el cronista Garcilaso de la Vega, se conoce; que, por la década de 1430, el Inca Pachacutec oficializó el inti raymi en el Cuzco y luego Túpac Yupanqui y Huayna Kapac, instituyen la celebración en los territorios que iban siendo parte del Estado Inca.

El inti raymi era una fiesta exclusiva del inca, de los sacerdotes y amautas. Para esta celebración, los cusqueños guardaban ayuno tres días antes al solsticio de verano; este día con la salida del Sol, todo el pueblo aclamaba concentrado en la plaza y los tambores de miles de guerreros, retumbaban en señal de agradecimiento y de respeto al astro Sol; el inca hacía su aparecimiento acompañado de una corte de nobles y tomaba en una copa de oro la bebida sagrada, la chicha de maíz y daba la señal para que la muchedumbre también empiece a beber y a comer pan de maíz ofrecida por él. Se creía que el sol también bajaba a beber la chicha de maíz con el inca y a llevar los petitorios del pueblo hacia Pachakamak.

Con la llegada de los invasores españoles en 1492 y la cristianización, la celebración del inti raymi sufre severas alteraciones; sin embargo, según la famosa obra “Extirpación de Idolatrías del Perú” publicada en 1621 por los curas José de Arriaga y Fernando de Avendaño, el inti raymi se seguía celebrando hasta el siglo XVII; en algunas provincias de la sierra de Lima, se transformó de una fiesta de gratitud al sol, en una jornada de protesta por el desorden perpetrado por los españoles. De acuerdo al cronista y doctrinero Martín de Murúa, se conoce que el inti raymi también se realizó en abril de 1535 presidida por Manco Inca y se siguió celebrando por unos años más en el Cuzco.

El Inti Raymi en los territorios Kitu-Ecuador, antes y después de la colonia

Para el caso de los pueblos de kitu, de los verdaderos hijos del sol recto, localizados cerca o en la mitad del tiempo y del espacio, el sol es el astro que a través de sus rayos luminosos reflejados hacia la tierra que gira a su alrededor mediante sus movimientos de traslación y de rotación y a través de las proyecciones geométricas del comportamiento de la sombra generada por un determinado objeto monitoreado, produce la chakana, el símbolo de perfecta simetría, que define la filosofía y cosmovisión, el pensar y el actuar, la complementariedad perfecta, la armonía, el equilibrio energético y espiritual, y, nos brinda el privilegio de convivir con una maravillosa biodiversidad con todos los tipos de climas.

La lógica de esta chakana kitu de perfecta simetría, está presente en los diferentes sitios y vestigios arqueológicos, arquitectónicos y ceremoniales como es en el caso del complejo arqueológico de kochaskí, construido por los kitu, entre los 500 años después de Cristo, o sea casi 500 años antes de la llegada de los Caras y casi 1000 años antes de la llegada de los Inca, aunque algunos estudios indican que fueron edificadas entre 850 a. C. y 1550 d. C.

Esto da cuenta, que los pueblos de Kitu, implementaron y ejecutaron desde épocas pre-incas, su propio calendario agroecológico astral, a través del cual realizaban sus celebraciones, ritualidades y festividades en sus sitios sagrados, en estrecha coherencia con la chakana de perfecta simetría y a los hoy denominados solsticios y equinoccios, tiempos y espacios que desde la sabiduría de los kitu, fueron identificados mediante el monitoreo durante todo el año de la sombra producida de un elemento referencial colocado verticalmente en el punto considerado como la mitad del tiempo y del espacio que es katekilla. De este monitoreo experiencial, se registra que el 21 de marzo y el 22 de septiembre se produce el fenómeno físico de sol recto, donde la sobra se anula o es igual a ‘0’, es decir el rayo central del sol intercepta por una fracción de segundo en el punto centro de la tierra sobre la línea equinoccial, fechas en las cuales se celebran el pawkar raymi o mushuk nina raymi y el koya o killa raymi respectivamente, mientras que el 21 de junio y el 22 de diciembre, las sombras monitoreadas se alejan a su máximo límite hacia el Sur (Trópico de Capricornio) y Norte (Trópico de Cáncer) y se celebran el inti raymi y el kapak raymi respectivamente, pero estos tiempos y espacios de perfecta simetría y proporcionalidad, solo ocurren en Kitu.

Por su parte, en el Cuzco los equinoccios se producen el 13 de febrero y el 28 de octubre, la sombra pasa 4 meses por la izquierda y 8 meses por la derecha; así mismo en el centro del antiguo Tenochtitlán hoy DF México, los equinoccios se producen el 17 de mayo y el 25 de julio y la sombra pasa 10 meses por la izquierda y 2 meses por la derecha, tiempos y espacios que son totalmente diferentes y asimétricos respecto a lo que ocurre en Kitu.

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El 21 de junio de 2023, el rayo central del sol, interceptará un punto del Trópico de Cáncer en el Norte, momento en el cual, dicho rayo central, empezará a retornar hacia el centro de la tierra, hacia kitu y llegará el 23 de septiembre. Este solsticio de junio, hace que los países que se encuentran cerca al polo norte, tengan días más largos y noches más cortas, como es el caso de Noruega, en su capital Oslo, a media noche para las culturas que vivimos en el contorno del centro de la tierra Kitu, allí casi no oscurece, ellos vivencian el «sol de media noche», esto ocurre especialmente los meses mayo, junio, julio y agosto, sus pobladores, aprovechan este tiempo para tomar y disfrutar de la presencia de los rayos solares, se recuestan semidesnudos en familia, hombres y mujeres, en los parques hasta que su piel blanca empiece a enrojecer, el calor del sol en Oslo no quema como aquí en Ecuador, posiblemente será porque los árboles como tal, son parte integrantes de la ciudad.

En la actualidad, la mayor parte de las comunidades indígenas de los andes ecuatorianos celebran de una u otra forma el inti raymi o fiesta del sol y de manera más notoria en la provincia de Imbabura y parte de Pichincha, las comunidades de Otavalo, Peguche, Cotacachi, Cayambe, Zuleta y otros. Particularmente estas poblaciones celebran durante varios días e inclusive semanas, donde prevalecen las manifestaciones artísticas de música, danza y teatro, protagonizadas principalmente por los jóvenes y adultos, hombres y mujeres.

Las danzas incesantes y continuas son animadas con ritmos propios de cada pueblo, donde prevalece la flauta y la guitarra, el principal personaje es el “aya uma”, cabeza o rostro de un espíritu, considerado como, líder espiritual de los pueblos, protector de la allpamama, portador de las energías de las montañas, de las cascadas y ríos. El llevar esta máscara de doble cara para no dar las espaldas al sol y el atuendo comprendido de un zamarro, una camisa bordada con diferentes simbolismos y otros adornos; constituye un verdadero honor que solo personas que gozan del respeto y consideración de la comunidad pueden portarlo.

Los personajes principales o priostes, antes de la celebración del inti raymi, deben someterse a un proceso de purificación física y espiritual, principalmente a través de baños rituales, en cascadas sagradas, ríos o lagunas durante la madrugada antes de que amanezca.}

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El Inti Raymi en Cotacachi

Hasta en la actualidad, la celebración del inti raymi en Cotacachi es una celebración fingida a San Pedro, San Pablo y Santa Cecilia, realizada por hombres y mujeres, adultos y jóvenes de las comunidades rurales que danzan disfrazados de militares durante los días 24 al 31 de junio de cada año, adoptando una actitud rebelde y contestataria que demuestra la no aceptación y el no olvido del desarraigo de sus tierras, de sus waka por parte de los sacerdotes católicos y de los hacendados, además demuestra la desobediencia a la prohibición de sus celebraciones; sentimientos que se exteriorizan de manera concreta, en la danza guerrera desafiante, en la toma simbólica de la plaza y de la iglesia en lo que hoy es el parque Abdón Calderón, ritual que concluye en enfrentamientos entre comunidades consideradas contrarias, característica que denota un ‘inti raymi de rebeldía reivindicativa’.

Por su parte la celebración de la población urbana de Cotacachi realizada en las noches, a diferencia de las comunidades rurales, tiene un matiz festivo y de disfrute, posiblemente este cambio de actitud, responde a que la población indígena radicada en el área urbana, ya recuperó y regresó a las tierras que por herencia les pertenecía, esta algarabía se manifiesta en la danza zapateada de hombres y mujeres, indígenas y mestizos al ritmo de guitarras, bandolines, quenas y armónicas durante toda la noche en vísperas de San Pedro, que por su característica evolutiva se podría llamar ‘inti raymi de sincretización y fortalecimiento simbólico’.

El Inti Raymi en Cayambe

El inti raymi de Cayambe se celebra desde el 6 de junio hasta el 8 de julio, dedicada a San Pedro y San Juan, pero terminan agradeciendo al sol por las buenas cosechas y por fecundar a la madre tierra, es una festividad de disfrute, aunque se mantiene el ritmo musical y la marcha guerrera de la danza, similar a la de Cotacachi; el personaje principal de la danza es el aya uma portador de una máscara de dos caras; los hombres y mujeres de las comunidades rurales y urbanas, vestidos de mucho colorido bailan incansablemente al son de los churos, bocinas, guitarras, bandolinas, tambores, flautas, pingullos, rondadores, quenas, tundas y campanas (aruchicos), a la vez que comparten abundante chicha y comida, cuyas características de celebración permiten categorizar como un ‘inti raymi ceremonial y de disfrute intercultural’.

Dentro de este ámbito, Amílcar Tapia Tamayo Ph.D en antropología, en su artículo publicado por el Diario El Comercio el 26 de junio de 2016, explica remitiéndose al Archivo, Pueblos y doctrinas de naturales, (Archivo BAEP, Informes, 1700-1715, Vol. II, folio 12) y a otros encontrados en el Convento Máximo de la Merced de Quito, que la fiesta de San Pedro en Cayambe inició el 29 de junio de 1712; además se puede entender que la motivación para que la Iglesia Católica asigne como patrono de Cayambe a San Pedro, fue la necesidad de provocar el ocultamiento de la verdadera fiesta del sol o inti raymi en Cayambe, como así lo confirma el siguiente texto alertado por uno de los religiosos y citado por Tapia “a finales del mes de junio, los naturales del pueblo de Cayambe tienen la costumbre de celebrar una gran fiesta en homenaje al sol… quienes luego de las cosechas se dedican a danzar con inusitada alegría, beben copiosamente chicha de maíz, comen y pasan muy alegres desde San Juan hasta la celebración de los apóstoles San Pedro y San Pablo, incluso van más allá…”.

Conclusión:

Con estos antecedentes se puede afirmar que el inti raymi es una celebración ancestral de los pueblos kitu-andinos, es la fiesta grande del sol, un rito de purificación y de agradecimiento al tayta inti y a la allpamama, por la abundante producción y cosecha que permite garantizar la alimentación familiar y comunitaria, es el ritual para pedir comunitariamente que el rayo central del sol retorne hacia el centro (Kitu) y que se celebra cada solsticio de verano como parte de la terminación del ciclo agrícola desde hace más de 500 d.c.; mientras que las fiestas de San Juan, San Pedro, San Pablo, Santa Cecilia fueron celebraciones sobrepuestas en el inti raymi o fiesta del sol por la iglesia católica, con la colonización española, desde unos 300 años atrás (junio de 1712) para ocultar o exterminar con las celebraciones propias de los pueblos kitu-andinos y su espiritualidad. Por tanto, considero que existe la necesidad de recuperar la identidad propia del inti raymi, superando la asimilación y tendencia de seguir denominándolo como la fiesta de San Pedro y San Pablo.

21/06/2020

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