El llamado a la Huelga del 15 de noviembre de 1922

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 “Lentamente fue desarrollándose el capitalismo, lentamente surgió la clase obrera. Florecieron las empresas a base de la miseria de los trabajadores, los combates y la organización también crecieron de los gremios de ayuda mutua a los primeros sindicatos, a las federaciones.

 Los campesinos sin tierra, huasipungueros, yanaperos, también se levantaban en contra de las infrahumanas condiciones de vida. Tras la revolución Alfarista, el ferrocarril unió la Costa con la Sierra. El capital Norteamericano desplazó al inglés, la oligarquía criolla se robusteció, los trabajadores acentuaron la lucha huelga tras huelga, Tomasa Garcés, con sus 4 hijos se tiende sobre las rieles del ferrocarril, para impedir que los rompehuelgas acallaran la voz obrera, que empezaba a nacer y expandirse. El 13 de noviembre de 1922, la gran asamblea de trabajadores reunida en el sindicato Tomás Briones lanzó el llamado a la huelga general:

“Compañeros, la fuerza incontrastable del proletariado reside en su unión en su abnegación, en su recíproco apoyo, porque estas son las condiciones básicas de su poder. Pueblo hermano, nos encontramos colocados en la situación más difícil a causa de la terquedad del capitalismo y sus sostenedores, quienes prevalidos de la fuerza que los apoya pretenden imponernos las condiciones más humillantes e imposibles para la solución de los justísimos reclamos que tenemos presentados a las respectivas empresas.

En consecuencia la gran asamblea de trabajadores decreta el paro general desde hoy a las 3 de la tarde como elocuente protesta por todos los atropellos de que somos víctimas. Compañeros del pueblo estamos vinculados por un gran imperativo el hambre y no toleraremos que el déspota capitalista quiera pisotear nuestros derecho, si ellos viven en medio de la abundancia y de la orgía es debido a nuestros brazos, a nuestras energías y a veces a nuestras vidas.”

 ¡¡¡15 de noviembre de 1922, las 3 de la tarde, 20 mil hombres, mujeres y niños en las calles del puerto. La Federación Regional de Trabajadores, la Confederación Obrera del Guayas, los Ferroviarios de Durán, la Sociedad de Cacahueros, la Sociedad de 30 de Julio, los trabajadores de la Arsenal, la Asociación Gremial del Astillero, los trabajadores de la Empresa Eléctrica, la Sociedad de Tipógrafos, la Sociedad de Estibadores, la Sociedad de Joyeros y Plateros, la Sociedad Nacional de Empleados, representantes de la Artística de Pichincha, trabajadores de Riobamba, Ambato, la Liga Obrera del Guayas, los empleados del servicio sanitario, los empleados de comercio, los trabajadores de la proveedora de agua del cuerpo de bomberos, de los tranvías y carros urbanos, de aseo de calles, los vendedores de periódicos, el centro feminista La Aurora, la agrupación Rosa Luxemburgo, la Escuela Taller de la Liga Obrera, la Sociedad de Plomeros y Gasfiteros, la Sociedad de Areneros, los trabajadores de las fábricas, aserríos y talleres San Francisco, Santa Rosa, Molino Nacional, la Fama, el Progreso, la Roma, la Universal, la Jabonería Nacional, Casa Americana, la María, La Iberia, San Luis, Cervecería Nacional, Casa Biting, La Corona,

¡¡ Todo Guayaquil, menos los ricos!!!

Durante 8 días había permanecido sin luz ni agua la ciudad de Guayaquil, sin que hubiera habido ningún desmán, ningún acto repudiable, solo la huelga general absorbía la atención, la total paralización de actividades, la decisión, la unidad y la fuerza de los combatientes, hizo temblar a los explotadores, la oligarquía y su gobierno corrieron la voz de que los huelguistas eran una turba de ladrones y asaltantes movidos por los bolcheviques, era la justificación para lanzarse contra el pueblo desarmado.

Más de mil muertos, no respetaron mujeres, niños, ancianos, con yataganes abrieron sus vientres, y los lanzaron a la ría.

Pero de entre la multitud que huía, heroicos combatientes respondieron buscando armas, arrebatando armas, mataron a quienes al pueblo asesinaban.

Y grande,  épico el valiente proletario Alfredo Baldeón, se puso a la cabeza de la lucha.

De la Cantata al 15 de noviembre de 1922 recopilación Ramiro Vinueza UNAPE

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