Por Remo Cornejo Luque

El Ecuador atraviesa una crisis económica, política, social y moral. Soportamos un coste de la canasta básica en USD 728,38 versus USD 425 de sueldo básico; hay recortes presupuestarios, por ejemplo, a las universidades y escuelas politécnicas se les quitó USD 213 millones de dólares; se da largas a la justa equiparación salarial del magisterio; hay despidos de médicos y escasez de recursos en la salud pública, es decir, no hay medicinas ni insumos para atender a los pacientes; existe una espantosa escalada de precios de los alimentos y gasolina que agravan el nivel de vida de la población; y, para colmo, 7 de cada 10 personas están desempleadas. Todas las instituciones del Estado están corroídas por el mal endémico de la corrupción, su nivel de desprestigio es fatal; la justicia es injusta, los grandes corruptos y delincuentes siguen campantes; la inseguridad ciudadana es brutal. Existe inequidad y desigualdad social.

Lasso no ha cumplido sus ofertas de campaña, prometió cambiar el país y lo único que ha demostrado es incapacidad. Su brújula es seguir sometiéndose a las imposiciones del FMI en detrimento de los intereses de los trabajadores, campesinos, maestros, estudiantes, pueblos y nacionalidades indígenas.

La respuesta del campo popular siempre ha estado presente, durante los 13 meses del gobierno neoliberal. Los diálogos a conveniencia y la falta de oídos receptivos de Lasso ha motivado elevar la resistencia del pueblo. El lunes 13 de junio se radicalizó la respuesta indígena y popular con la declaratoria del Paro Nacional indefinido.

El gobierno va de tumbo en tumbo. La detención arbitraria a Iza, los decretos de estado de excepción, la reducción de personal del sector público, la violación a los derechos humanos con abusiva represión, el asalto a la Casa de la Cultura, no pueden detener el Paro nacional que rechaza el alto costo de la vida y la elevación del precio de los combustibles, exige empleo, seguridad ciudadana, mayor presupuesto para educación y salud, que se reactive el aparato productivo del agro. Si el presidente no atiende las demandas populares, de seguro estará fuera de Carondelet.

El clamor de los pueblos y nacionalidades indígenas, ante la tozudez del gobierno neoliberal y privatizador es, FUERA LASSO, GOBIERNO POPULAR.