“Una reducción presupuestaria de 9 millones de dólares muestra parte de las injusticias de las que ha sido víctima Esmeraldas”

Los últimos acontecimientos sucedidos en el país en la zona fronteriza con Colombia han marcado a todo un país, muchos ecuatorianos nunca se imaginaron tener que vivir este tipo de actos violentos como los que se han suscitado desde enero de este año, que se han convertido en temas de conversación cotidiana de los ciudadanos, que expresan su preocupación e indignación.

Es así que la provincia verde es nuevamente tomada en cuenta por la opinión pública al preguntarse ¿en qué momento dejamos de ser un país de paz? ¿Cómo es que esas zonas se convirtieron en “tierra de nadie” y la presencia del Estado es nula?.

Para explicar esto debemos partir de que dicha provincia ha sido durante varios años víctima del olvido por parte del gobierno central, lo cual es explicado por la prefecta de Esmeraldas, Lucía Sosa: “En nuestra provincia prácticamente fuimos diez años abandonados por el correato, antes tampoco los gobiernos le han dado la atención, pero el abandono con mayor fuerza fue el del correato”, manifestó.

Y es que casi a año seguido Esmeraldas ha soportado diferentes embates:

2011 Destrucción de 67 maquinarias para trabajos de minería en explosiones en San Lorenzo y Eloy Alfaro.
2013 Derrame de 5.500 barriles de petróleo causando un grave daño ambiental
Alud en el poblado de Tabete que cobró 13 vidas y dejó a 17 familias sin hogar
2016 1200 personas evacuadas por desbordamiento de ríos de la provincia
Contaminación del río Esmeraldas con cerca de 4 millones de metros cúbicos de sedimento ( del proyecto Manduriacu)
2017 Derrame de 3 barriles de crudo en Esmeraldas
2018 40 comunidades de Esmeraldas no pueden abastecerse de agua del río

 

Como puede verse, la provincia ha recibido golpe tras golpe, a lo que se suma la falta de recursos por un presupuesto bastante limitado que dificulta su situación.

El terremoto: un knock out para la provincia

Durante la última década, la discriminación y la secular desatención permanecieron y junto a las diferencias políticas con los oficialismo le pasaron factura a los esmeraldeños, lo cual se evidenció con las consecuencias del terremoto del 16 de abril del 2016, pues hasta la fecha Esmeraldas no ha sido incluida en el comité de reconstrucción,  a pesar de que la población afectada por este desastre natural bordea las doce mil personas, con  1042 viviendas destruidas, 1487 viviendas afectadas en las zonas más golpeadas, como Muisne, Esmeraldas, Eloy Alfaro y Quinindé.

“A raíz de ese terremoto, en lugar de fortalecer el presupuesto institucional que teníamos, para el 2017 nos quitaron nueve millones de dólares, es decir que tenemos solamente 30 millones para cubrir las necesidades de una provincia de  534.000  habitantes. Estos adicionalmente han sido víctimas de las inundaciones, a lo que se  suma el alud que  mató a 13 personas, es decir son temas de injusticia que hemos soportado de manera permanente en la provincia de Esmeraldas”, denuncia la prefecta. Acota que hay varias familias que aún continúan viviendo en carpas, y con el presupuesto reducido a la prefectura se le dificulta solventar esos aspectos que son responsabilidad del gobierno central.

Los aspectos negativos se dan especialmente en las zonas más cercanas a la frontera, donde Sosa afirma que se cerraron instituciones educativas como también extensiones universitarias, y no hay una presencia de Estado en el tema de salud ni políticas de desarrollo productivo, lo cual influye en los crecientes índices de pobreza.

“En la provincia de Esmeraldas hay una pobreza del 86%,  sin  contar con el cantón San Lorenzo, y la extrema pobreza se ubica en el 45%; hay pueblos abandonados que claman por justicia,  por seguridad, por planes de vivienda, por educación, por salud, para que vuelva la universidad en el caso de San Lorenzo. Clamamos por que se inyecte economía al sector agropecuario, a los pescadores, porque se fortalezcan las cadenas productivas para poder generar empleo”.

Datos críticos

Desempleo Datos del INEC muestran que de  235 mil 831 esmeraldeños que hacen parte de la población económicamente activa, 18.479 están en desempleo.
Analfabetismo Cerca de un 44,6% de la población de la provincia es analfabeta (considerando también el analfabetismo digital), siendo los cantones con niveles más altos San Lorenzo con el 15,3% y Eloy Alfaro con el 17,2%.

Unidad Cívico popular

Pese a que la situación se ha venido pintando cada vez más difícil, la prefectura no se ha quedado de brazos cruzados, pues con el detonante de toda esta situación, como han sido los últimos acontecimientos  violentos (de conocimiento público), se ha establecido una iniciativa en coordinación con las demás provincias de la frontera norte (Imbabura, Carchi, Sucumbíos, que juntas suman más de 42mil kilómetros cuadrados donde existen más de un millón de habitantes) aliándose en una Mancomunidad del Norte. Ésta ha realizado y entregado propuestas de desarrollo social y económico para sus cantones, para de esta forma reforzar la presencia estatal en la frontera, lo cual a criterio de los implicados va más allá de la militarización, pues también tiene que ver con la presencia de servicios como salud, educación y el desarrollo de políticas que impulsen el crecimiento económico de las localidades.

“Hemos hecho propuestas concretas como el tratamiento urgente de la Ley de Frontera, pues la Constitución  reconoce que las provincias cuyos cantones se encuentren a 40 kilómetros cuadrados del límite fronterizo de frontera tendrán prioridad para el desarrollo económico”, sostiene Sosa, y agrega que el gobierno nacional tiene que precautelar la vida, como también el desarrollo integral de los pueblos y de las comunidades, por lo cual esta ley debe incluir temas que permitan focalizar el desarrollo en el corredor fronterizo.

Los diálogos con el Gobierno: Por solicitud del Comité Cívico de Esmeraldas y la Mancomunidad sobre mantener una reunión de trabajo fueron recibidos 24 horas antes de la marcha por el presidente Lenin Moreno. En dicha reunión solicitaron al mandatario se garantice la reactivación económica y productiva en la frontera norte; “hemos hecho planteamientos concretos y el gobierno se ha comprometido a apoyar al sector de frontera” expresó Lucía Sosa en una intervención posterior a la cita.

Marcha por la paz, la vida y la libertad

“Ecuador y Esmeraldas son tierra de paz y no por los hechos violentos nos van a hacer retroceder, al contrario, aquí prima la unidad para defender la vida, la paz, la dignidad, la soberanía”, manifestaron, razón por la cual la mancomunidad realizó  el pasado 26 de abril la Marcha por la paz, la vida y la Libertad, de forma simultánea con las capitales de cada una de las provincias de la frontera norte, con la finalidad de exigir que se garantice un estado de paz y soberanía, además de plantear ejes fundamentales :

Que la Asamblea Nacional trate de manera urgente la ley de desarrollo fronterizo.

Apoyar al sector rural con los servicios y reconocimiento de derechos.

Apoyo al fomento productivo de  toda la zona.

Apoyar la reactivación de la zona, priorizando las zonas más afectadas.

Incentivos a los pequeños productores y proyectos que generen empleo, así como otorgamiento de créditos a intereses bajos.

Es así que las calles de Esmeraldas, Tulcán, Ibarra y la capital de Sucumbíos se tornaron en espacios donde los ecuatorianos vestidos de blanco con globos blancos y verdes, portando carteles  donde destacaba que somos un país de paz, rechazaron las acciones violentas que han empañado la cotidianidad del país durante estos últimos meses y pidieron libertad para las personas secuestradas.

En Esmeraldas la  marcha fue  acompañada  por un grupo de marimba de la CCE, y por jóvenes, jubilados, profesionales, trabajadores del sector turístico, federación de centros Chachis entre otros. Los marchantes  guardaron  un minuto de silencio por las víctimas mortales de los atentados, como también por los miembros del equipo periodístico del Diario El Comercio.

Estos actos han reflejado el temple, la valentía de un pueblo que se resiste a convertirse en la tierra del olvido.