Por Remo Cornejo Luque

Todo ser humano sensato considera que el manejo del gobierno de la crisis económica no es el adecuado, se nota indolencia, incapacidad y  sumisión al FMI.

La crisis humanitaria con más de 40 días de aislamiento físico se agrava. Somos el país que más número de contagios tiene por cada millón de habitantes, tenemos la cifra más alta de fallecidos por el COVID 19 en América Latina.

En esas condiciones, pasar del aislamiento al distanciamiento el 4 de mayo es irresponsable ya que pone en riesgo la vida de millones de ecuatorianos.

Antes de ir a esta etapa el gobierno debe de proveer kits de alimentos semanales, no acrecentar el desempleo, cumplir con test de diagnósticos (10% de la población) y asegurar medicinas.

La OMS indica que para salir de la cuarentena es necesario lo siguiente: Que la transmisión del virus esté controlada; que los sistemas de salud estén preparados para detectar, probar, aislar, tratar cada caso y rastrear cada contacto; minimizar los riesgos de nuevos brotes en residencias de ancianos y centros de salud; los lugares de trabajo, colegios e infraestructuras esenciales dispongan de medidas preventiva; que el riesgo de importación de nuevos casos debe estar bajo control; y, que la sociedad esté totalmente educada, comprometida y capacitada para ajustarse a la nueva norma. Es evidente que nuestro país no cumple estas recomendaciones.

No obstante, por presión de las Cámaras de la Producción, se pretende reiniciar las actividades económicas, lo cual demuestra que se sigue priorizando el capital a la vida.

No hay intención de declarar la Moratoria de la Deuda Externa, como tampoco de que se cobre a las 500 grandes empresas los $ 1500 millones que adeudan al SRI.

El principio de quien más tiene que pague más, queda en letra muerta a tal punto que de los $ 1400 millones que se pretende recaudar por la Ley de Apoyo Humanitario, los trabajadores aportarán en un 60 %.

El sentimiento de temor al contagio por el virus, debe convertirse en exigencia popular para que las cosas cambien en beneficio de la mayoría de la población.