Poema

El hambre va en desfile, macilentos

los rostros sucios de la «plebe» pasan,

son los héroes del pan que están hambrientos

porque el pan en mendrugos se lo tasan.

Los balcones se cierran en espanto

los lobos del sudor, en sus cubiles

imploran el milagro de algún santo

y rezan al señor de los fusiles.

El hambre, en tanto, su canción arroja:

un puño en alto, una bandera roja

 y un grito de humanal venganza.

¡Silban las balas su brutal respuesta! i

¡Abrid, cristianos, el balcón! i Hay fiesta i

¡Mirad, ha comenzado la matanza!