En Marcha
La reunión de Daniel Noboa con Donald Trump tiene mucho más que propósitos electorales. Noboa fue con la idea de «matar dos pájaros con un solo tiro»: buscó la reunión con el jefe del imperialismo estadounidense para proyectar su imagen en vista de las elecciones presidenciales, para lo cual, incluso, pagó a la empresa Mercury Public Affairs LLC la suma de USD 165.000 a fin de que le consigan dicho encuentro, pero al mismo tiempo fue con el propósito de acordar los pasos que lleven a la instalación de una base militar estadounidense en nuestro país.
Según información publicada el reciente 29 de marzo en el portal de CNN, «Ecuador está sentando las bases para la llegada de fuerzas estadounidenses». Eso ha sido señalado por un alto funcionario vinculado a la planificación y construcción de una base naval en Manta, que será utilizada para «apoyar a personal militar estadounidense». En los planos de construcción se muestra que el Ministerio de Defensa de Ecuador firmó un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Manta para la construcción de un muelle y ampliar el puerto existente; el proyecto cuenta con el apoyo de Estados Unidos, según documentos firmados por un representante del gobierno yanqui.
La intención de establecer una base, o bases militares extranjeras en el país, se ha convertido en un asunto prioritario para este gobierno, como lo fue para el gobierno de Guillermo Lasso. Este estableció acuerdos en temas de «cooperación militar marítima» con los EEUU, que fueron avalados posteriormente por la Corte Constitucional, evitando así que sean discutidos en la Asamblea Nacional para su aprobación o no. En octubre del año anterior, Noboa envió a la Asamblea Nacional una reforma constitucional que elimine la prohibición de permitir bases militares extranjeras en el territorio nacional, y la comisión parlamentaria que trató el tema dio luz verde para que sea discutido en el pleno del legislativo.
Noboa hará todo lo que esté a su alcance para que esa reforma antipatriótica sea aprobada. El entreguismo, el sometimiento de Noboa y su gobierno al imperialismo estadounidense y al capital extranjero ha sido su carta de presentación. Desde antes de su posesión, en noviembre de 2023 fue a entregarse ante los bancos de inversiones para ofrecer las riquezas del país a cambio de inversión extranjera, también fue a arrodillarse ante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para negociar préstamos que, ahora, su pago condiciona el recorte presupuestario en el sector social.
Noboa, encarna un gobierno que en lo económico, político y militar está sometido a los intereses del imperialismo estadounidense: es un gobierno abiertamente proimperialista.