Engels, el revolucionario infatigable IV

Por Edgar Isch L.

Una de las descripciones de la genialidad de Engels y su capacidad de analizar con tanta novedad un número de tan diversos temas, la daría el propio Marx al decir que: “Es un verdadero diccionario universal, capaz de trabajar a cada hora del día o de la noche, comido o en ayunas, veloz en escribir y comprender como el mismo diablo”.

Esta descripción se ajusta al resultado de su obra “El Anti Dühring”, siendo Düring un filósofo que ganaba interés entre el naciente movimiento obrero y que, de una manera falsamente científica proponía un “verdadero socialismo”. Engels al inicio no se interesó mucho en la obra, pero la necesidad de llevar adelante el debate en el seno de la clase obrera le condujo a realizar “una exposición más o menos unitaria del método dialéctico y de la visión comunista del mundo”, tal como el mismo lo diría en el prefacio de este libro. El Anti-Dühring es una síntesis que abraca elementos de la filosofía, las ciencias, la economía, la teoría política y la historia y a la perspectiva del socialismo.

Luego continuaría desarrollando materiales que formarían parte de su “Dialéctica de la Naturaleza”, libro que trabajó intermitentemente durante diez años y que no pudo concluir por deber dedicarse en sus últimos años a la edición de los tomos 2 y 3 de El Capital de Marx, siendo muy difícil la lectura de los múltiples manuscritos del autor. Esta obra se publica por primera vez en la Unión Soviética recién en 1925. Por otra parte, consta la numerosa correspondencia entre Marx y Engels sobre las ciencias naturales y las matemáticas.

Para sus análisis, como siempre, considerarían lo más avanzado de la ciencia de su época. Hay ocasiones en que se dice que Engels se equivocó en tal o cual cuestión, pero eso dice muchas veces desde los conocimientos científicos actuales. Sus trabajos están enmarcados en los conocimientos de la ciencia de su época y desde allí deben ser juzgados.

Del mismo modo hay un número alto de científicos que en condiciones difíciles por la persecución al nombre del gran revolucionario, sin embargo, reconocen sus aportes a las ciencias. Entre ellos, destacan científicos como J.B.S. Haldane, co-fundador de la teoría sintética de la evolución; John D. Bernal, que estableció los fundamentos de la biología molecular; Bruce G. Trigger; el gran antropólogo y arqueólogo canadiense estudioso de la hominización y su relación con la cultura; el historiador Tristran Hunt; Richard Lewotin y Richard Lewis, biólogos norteamericanos. Muchos también de los que formaron parte del movimiento y publicaciones de “Ciencia para el Pueblo” en Inglaterra y Estados Unidos, están en este grupo. Aunque en el mundo académico de universidades puestas al servicio de la gran empresa no sea agradable, el reconocimiento científico a Engels está presente.

La dialéctica de la naturaleza es esencial para comprender las contradicciones que mueven la materia y a sus relaciones con la sociedad. Una parte importante de ella se refiere a “La transformación del mono en hombre”, que trata de la relación del hombre con la naturaleza como aspectos inseparables. El renombrado biólogo Stephen Jay Gold, en 1983, escribiría que allí se encontraba la mejor defensa de la co-evolución gen-cultura y fue hecha por Engels.

Para Engels, los humanos no somos sino la parte de la naturaleza que toma consciencia de sí misma, lo que nos plantea la responsabilidad de mantener sana esta relación simbiótica quebrada por el capitalismo. Entra las tareas del socialismo está restaurar racionalmente el metabolismo entre la sociedad y la naturaleza. El tema se vuelve vital ante la crisis ambiental de nuestros días, que es precisamente una de las expresiones de la crisis general del capitalismo.

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