Por Paúl Jácome

Octubre de 2019 puso en evidencia la inconformidad de la juventud ecuatoriana de cara a la situación económica y social que vive nuestro país; mientras las élites de poder y los grandes medios de comunicación se la pasan buscando “vándalos y terroristas” como estrategia política e ideológica, la realidad se encarga en desbaratar dicha campaña mediática,  pues a estos sectores les aterra que la juventud haya despertado de la manera como lo hizo en las pasadas jornadas de movilización, a los “dueños del País”, les hace falta un poco de humildad, para reconocer que ellos son los causantes de los problemas sociales, por su voracidad para acumular más riqueza pagando menos la mano de obra, son quienes pugnan por menos derechos y más explotación.

Las políticas gubernamentales desde la década pasada hasta el día de hoy, han tenido como principal víctima la juventud, el  mismo INEC ha dicho que hemos iniciado el año 2020, con el “índice de desempleo más alto en los últimos tres años”,  de los 8 379 355 personas que conforman la PEA, 5 151 323 no tendrían empleo adecuado, en otras palabras están desempleados; es decir, el 61% de la PEA, pero esto no queda ahí, la situación es mucho más calamitosa, cuando nos adentramos a observar el dato estadístico que,  de los tres millones y pico, que aparentemente tendrían empleo, cerca algo más de  la mitad un millón seis cientos mil ecuatorianos aproximadamente tienen trabajo  sin llegar a percibir la remuneración mensual unificada (salario básico); en suma el 81% de la PEA “goza de las bondades” de las políticas económicas impuestas por las élites de poder, el Gobierno y el FMI, que se traducen en la falta de empleo digno; y, sobre esa realidad atroz, los capitalistas osan por mayores reformas laborales y económicas, para hacer más eficiente la acumulación de la riqueza a costa el empobrecimiento de los trabajadores.

Decía que, los jóvenes son los que reciben la crudeza de  los impactos de las políticas neoliberales, de acuerdo al mismo diario Expreso, casi el 40% de los jóvenes son considerados NINIS,  es decir, ni trabajan, ni estudian; estamos hablando de cientos de miles  de jóvenes que están excluidos de ofertas laborales dignas,  y de la educación superior, de la cual, cerca de 1 200 000, jóvenes no han ingresado a un centro de estudios superior, ésta es la problemática social y económica que afronta la juventud, una realidad que se niega a ser cambiada por los gobernantes.

De regreso a octubre 2019, Alex Ch, un joven  de 25 años, estudiante de la UTC quien fuera impactado por una bomba lacrimógena en su rostro, acción brutal  que le ocasionó la ruptura de su mandíbula y la pérdida de 14 piezas dentales; al preguntarle ¿Qué le motivó a participar en el Paro Nacional en Quito? Su respuesta fue contundente, “a veces no tenía  un dólar al día para ira la Universidad, y tenía que caminar grandes distancias… no me quería imaginar si subían el costo de los combustibles”.

Miles de jóvenes en la misma condición de Alex, en octubre tomaron la palabra y la batuta, estremecieron el Ecuador junto con los sectores populares e indígenas, quisieron hacer visible su descontento, su inconformidad, el mensaje fue claro, no se puede seguir abatiendo los sueños y las aspiraciones  de la juventud; entonces, el problema no está en la forma como protestaron; el problema radica, en como las élites de poder acumulan riqueza, en como a la juventud  la han sometido al olvido, en la forma violenta en el que el poder político y económico los ha excluido del trabajo y de la educación.

La juventud se ha hecho escuchar, los jóvenes de los barrios, indígenas, estudiantes secundarios y universitarios,  jóvenes trabajadores del campo y la ciudad, nos han dicho que quieren una nueva sociedad, más justa, equitativa y solidaria. La juventud representa casi la tercera parte de la población ecuatoriana, el mensaje  ha sido claro y está planteado, la materialización en hechos reales será posible solamente con un cambio profundo en la vida política y económica del País, la oportunidad está en que de cara al nuevo proceso electoral 2021, el campo popular se unifique y se fortalezca, y éste a su vez, debe ser el ambiente en donde  los jóvenes deben tener el mismo protagonismo que en octubre, es decir, tengan no solo el derecho al voto, sino que deben ser los actores principales en la construcción de la propuesta programática para los sectores populares. Mucho bien le hará al Ecuador un nuevo Gobierno nacido de los pueblos  para y con los jóvenes.