Por Remo Cornejo Luque

Hace pocos días, el presidente Guillermo Lasso presentó su proyecto de reformas a la Ley Orgánica de Educación Superior.

Sobre la autonomía universitaria, si bien es cierto que, los artículos 17 y 18, plantean el reconocimiento y los principios de la misma, no es menos cierto que, en el artículo 169 sobre las atribuciones del Consejo de Educación Superior CES, se le concede a este organismo la facultad para intervenir y suspender a las Instituciones de educación superior; disponer la suspensión temporal y definitiva de sus ecursos económicos; remover a las autoridades electas.

No elimina la SENESCYT, pese a que, indirectamente en el artículo 169, se transfiere las competencias de la SENESCYT al CES. En la conformación del nuevo CES, se plantea cinco representantes del Ejecutivo, 9 académicos y un estudiante con voz y sin voto ¡Vaya democracia participativa!

No se garantiza el libre ingreso. El proceso de admisión estará a cargo del órgano rector de la política pública de la educación superior, es decir el gobierno decide cómo se ingresa a las universidades públicas, y ya inauguró el examen “Transformar”, el cual tuvo fallas y fue muy cuestionado.

En cuanto a los cursos de nivelación o propedéutico se dispone que las universidades podrán ofrecer los mismos y que los costos serán regulados por el órgano rector de la política pública ¡No hay gratuidad!

Este proyecto de reformas no responde a las exigencias de la comunidad universitaria y por ello la FEUE, gremios universitarios y los estudiantes secundarios, convocan a movilizaciones desde el 9 de septiembre. ¡El gobierno sigue jugando con fuego!